Opinión

Energía y coherencia

Fotografía: Charlie Wilde (Fuente: Pixabay).

El 31 de enero publiqué aquí un comentario titulado “Jorge Juan y la energía solar”, en el que me lamentaba que nuestra administración pública más cercana no hubiera proyectado aprovechar las azoteas y tejados de colegios, institutos y pabellones deportivos para instalar placas captadoras de esta energía. Un amigo, que tuvo la gentileza de leerme, unos días después me espetó: “Toni, te has quedado corto”,y me aclaró que hay muchos más espacios públicos presuntamente utilizables para este tipo de instalaciones.

“Los mercados municipales —me dijo— también podrían albergar estas placas, el parking de La Lonja, el edificio de exposiciones de La Lonja en el puerto, el estadio del Hércules…”

Así, de seguido, sin apenas reflexionar. Y me añadió una idea: “No debería darse ninguna licencia de nueva construcción sin que ésta incluyera este tipo de instalaciones”,que yo le hice repensar: “¿cómo va a exigir ninguna administración a un particular, empresa o individuo, la aplicación de una norma si no predica con el ejemplo?”.

Y ahí se quedó aparcada la conversa. Ha pasado medio año, y ahora se nos anuncian nuevos límites para combatir el frío y el calor, a fin de controlar el consumo de energía eléctrica. ¿Han notado ustedes algún cambio en los gobiernos municipales, provinciales o autonómicos tendente a paliar la dependencia energética? ¿Han conocido proyectos por parte de sus dirigentes políticos con estos fines? Si acaso, de vez en cuando, noticias de empresas especializadas que tratan de situar nuevas plantas fotovoltaicas en eriales abandonados, terrenos en los que lo único que abunda son los matorrales, y que se encuentran con la oposición de quienes defienden una supuesta fotogenia de esos parajes.

¿Quién va a controlar los excesos del aire acondicionado —sea por abajo, sea por arriba, según la estación— en los comercios, en los restaurantes, en las oficinas…?  Dicen que Inditex tiene en España más tiendas que el Estado inspectores laborales; es una comparación poco seria, desde luego, pero me sirve para ironizar sobre las posibilidades de éxito en el seguimiento y denuncia de los que decidan obviar las nuevas leyes.

¿Quiénes denunciarán los escaparates que luzcan a partir de las diez de la noche? Si ni siquiera tenemos controlado el barrio —por el de Santa Cruz— los fines de semana…

¿Y será lícito multar a quienes sobrepasen los límites y no sancionar, por ejemplo,  a los gestores que permiten el acaloramiento excesivo de los enfermos en el hospital de San Juan?

Legislar sobre la energía, y hacerlo con energía es obvio que es necesario; pero la coherencia es imprescindible, de lo contrario será papel mojado. Como ejemplo cercano tenemos la ordenanza de mendicidad de la ciudad de Alicante, tan discutida como apenas aplicada.

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Toni Gil

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  • Toni: no des más ideas a a las distintas administraciones. Es inútil. No sólo no hacen lo que deben sino que no dejan hacer. Es lo del perro del hortelano. Pero sigue escribiendo. Tus artículos tienen una frescura poco común. Un abrazo.

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