Entrevistas

El triunfo de la vida

Manuel Escribano y José María Reyes junto con Patricio Guerrero y José Gómez García, integrantes de la Asociación “Puerta Grande. Sentimiento Taurino”. Foto: VIGUERAS
Manuel Escribano y José María Reyes junto con Patricio Guerrero y José Gómez García, integrantes de la Asociación “Puerta Grande. Sentimiento Taurino”. Foto: VIGUERAS
  Anochecida del 25 de junio de 2016. Plaza de toros de Alicante. Manuel Escribano, vestido de grosella y oro, se dispone a utilizar el estoque para entrar a matar a Madroño-59. Éste es un toro cárdeno bragado meano, de 513 kilos y nacido en marzo de 2012, perteneciente a la ganadería de Adolfo Martín, […]

 

Anochecida del 25 de junio de 2016. Plaza de toros de Alicante. Manuel Escribano, vestido de grosella y oro, se dispone a utilizar el estoque para entrar a matar a Madroño-59. Éste es un toro cárdeno bragado meano, de 513 kilos y nacido en marzo de 2012, perteneciente a la ganadería de Adolfo Martín, y que ha tenido un comportamiento encastado durante su lidia. Escribano se perfila en la suerte natural, dando la salida al toro hacia los medios. El estoque parece que resbala sobre el lomo del adolfo, no se hunde. La violencia del encontronazo hace que el torero caiga sobre el albero y, a merced del toro, es corneado de gravedad en los terrenos próximos a la enfermería. Un reguero de sangre es la señal inequívoca de la gravedad del percance, similar a los de Manolete y Paquirri.

Noche del 28 de enero de 2017 en Alicante. X Gala de la Asociación Cultural “Puerta Grande. Sentimiento Taurino”, que preside Patricio Guerrero. Manuel Escribano y el equipo médico de la plaza de toros, coordinado por el doctor José María Reyes, reciben un doble homenaje. Recuerdan momentos de aquella compleja noche del pasado junio.

No sentí miedo después de la cogida porque sabía que me iban a atender unas manos especiales”, subrayó Escribano. Antes de que la anestesia hiciera sus efectos, “percibí que en esos complicados momentos ni hubo ni apuros, prisas o nervios que llegaran a preocuparme”. Sí flotó en ese ambiente de urgencia un término tan taurino como es el del sentimiento, explicó una de las integrantes del equipo del doctor Reyes durante la entrega del Trofeo “Al Quite de Peligro”, instituido por el Restaurante “Nou Manolín” y que fallan los integrantes de la Tertulia Tauro-Club.

Manuel Escribano se reencuentra con el equipo médico que lo atendido

Y eso que el parte médico, firmado por José María Reyes, no dejaba duda alguna de la extrema gravedad: “Herida por asta de toro en Triángulo de Scarpa de 12-14 centímetros de profundidad, que produce arrancamiento completo de vena femoral y de safena interna. Presenta asimismo evisceración de testículo izquierdo, con pérdida de superficie escrotal. Cuadro hemorrágico severo con shock hipovolémico. Las lesiones son de pronóstico muy grave”.

El conjunto de la intervención supuso, como explicó Reyes la pasada semana, un “zafarrancho de urgencia vital que, sin todo el equipo, una única persona no hubiera podido hacer”. Y todo ello sin tener que transfundir ni una gota de sangre. Pasados los meses, y con la reaparición anunciada para el 12 de marzo en la Feria de Fallas, el cirujano-jefe aseguró que “aquella operación ha supuesto, con el tiempo, un doble premio: salvar una vida y una carrera profesional”.

Manuel Escribano en compañía del doctor Reyes y del cirujano vascular, Alberto Miñano. Foto: VIGUERASY Escribano lo reconoció públicamente el 28 de enero: “Un día especial para mí en el que he vuelto a ver a todo un equipo médico que siempre llevaré en el corazón”. Hizo estas declaraciones desde el “orgullo” por el “cariño, amor y apoyo” recibido en Alicante desde que cayera herido “en una de las tardes más importantes de mi carrera”, y con el agradecimiento a una plaza “a la que nunca guardaré rencor. Sí, añoranza y cariño porque ahí, y con sus aficionados, me he sentido querido”. De ello saben, y mucho, el padre y la madre del torero -Paco y Lola- su novia, Estefanía, los integrantes de su cuadrilla y las personas de su entorno que acompañaron a Escribano en aquellos momentos y que ahora ven cómo ha vuelto a triunfar la vida.

Manuel Escribano y sus familiares junto al gerente de la plaza de toros de Alicante, Nacho Lloret, y su esposa. FOTO: VIGUERAS

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