Al paso

El aborto iguala en inmoralidad a todos

Fotografía: Hu Chen (Fuente: Pixabay).

Urge una respuesta esperanzadora de vida contra la crueldad y el negocio de la muerte (incluyendo la eutanasia).

Otra vez resurge el debate nacional sobre el aborto. Con trasfondo de falsedad, ya que no se discute sobre la esencia del aborto sino de la circunstancia de que las chicas de 16 y 17 años pueden abortar sin el consentimiento o, al menos, conocimiento de sus padres. El Gobierno sociocomunista liderado por Pedro Sánchez ha dado el visto bueno a la reforma de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, ampliando el aborto libre y gratuito a chicas de 16 y 17 años sin necesidad de permiso ni conocimiento previo de los padres.  

Ha sido la revolucionaria de centro derecha Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, la que ha relanzado la controversia al dejar aborto y edades al arbitrio, en última instancia, de la mujer tenga la edad que tenga. Es verdad que personalmente se muestra contraria a la ‘interrupción del aborto’, eufemismo con el que intentan tapar todos la realidad de un crimen de lesa humanidad: matar un ser vivo que, ‘casualmente’ para ellos, no se sabe si es humano o de otra galaxia.

El aborto, como la eutanasia, iguala en inmoralidad a todos o casi todos los partidos políticos. Pero con el agravante de que todo el tejido social se está contagiando de la inmoralidad instalada a nivel oficial. Creo que muchas consignas del falso feminismo, como la tan cacareada de “yo con mi cuerpo hago lo que quiero”, han calado en la sociedad de una forma avalada oficialmente y apoyada por multitud de agentes sociales, con pronunciamientos favorables incluso de algunos estamentos religiosos.

Estamos cayendo en la aberración moral más ignominiosa para el ser humano. Nunca mejor traído aquel dicho filosófico ‘homo, homini lupus’ (‘el hombre, lobo para el hombre’). El hombre y la mujer matan a sus descendientes. Y de forma libre y gratuita, incluso con el aplauso general y especial de las empresas que comercializan con el aborto y se precian de investigar con el destrozo de los fetos. Es el colmo de la barbarie.

Gratis. No importa el dinero. No importa para matar. Pero no se utiliza para salvar a esos bebés a punto de nacer o para nacer en unas semanas. Hay dinero para regalar nuevos móviles de última generación a los 350 diputados del Congreso, asesores de grupos y funcionarios: algo más de un millón de euros. Pero no hay dinero para crear clínicas-residencias para chicas con embarazos no deseados, a las que se les podría evitar el trauma del aborto, en condiciones óptimas para normalizar su vida lo máximo posible hasta el parto con la opción de dejar los niños en adopción.

Existen antecedentes en algunos países centroamericanos. Y el 90 por ciento de las chicas deciden, al final, quedarse con sus hijos y pelear la vida con ellos, una vida, dicen muy hermosa sin el trauma ‘casi eterno’ que afecta a quienes abortan. Trauma que, en algunos medios especializados, dicen que superan mujeres que abortan hasta cinco, seis o más veces.

Cada uno, internamente, valorará hasta dónde puede llegar la deshumanización de cada persona sin que el Estado mueva un dedo para resolverlo; más bien todo lo contrario: despilfarro, corrupción. Se tira el dinero público. Bueno, no se tira. Hay quien lo recoge: tenemos 22 ministerios. Somos un país con 47 millones de habitantes. Alemania tiene 80 millones de habitantes y un Gobierno con tres partidos y sólo 16 ministerios. Echen cuentas y sumen cargos de secretarios y subsecretarios de Estado y asesores y más asesores. ¡No hay dinero! Roma no paga traidores. Pero Sánchez sí. Paga ministros de Unidas Podemos, enemigos de España, lobos disfrazados de cordero y paga (de diversas maneras) a independentistas catalanes y vascos y a bilduetarras que le mantienen en un poder, lleno de pus de indignidad y que huele que apesta. No hay ventilación asistida que pueda evitar la defunción sociocomunista. No hay dinero para tapar tanta traición a un partido, PSOE, con más de 100 años de historia y a una nación, España, con más de 500.

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Ramón Gómez Carrión

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  • La mujer no es dueña de la vida del ser que lleva en su vientre. Por ello, no hay que dejarla sola, sino ayudarla en todo para no dar pasos equivocados. El embarazo es lo normal en una mujer, no lo anormal. Tu punto de vista es lo ético y moral.

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