Al paso

Mentir es una aberración que estamos pagando los españoles

Mitin de Pedro Sánchez. Fotografía: Ángela Galiano (Fuente: Flickr).

Si la verdad es lo que nos hace libres, están queriendo esclavizarnos de cara a las elecciones del año próximo con mentiras sobre cómo construir el futuro.

Faltan ocho meses para las elecciones autonómicas y municipales y siete más para las generales. Y estamos ya en precampaña. Esta locura preelectoral no hay quien la pare. En realidad, ya llevamos un tiempo soportándola. Nuestros políticos son insoportables, pero no más, acaso, que los de otros países como Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Argentina, Perú, Chile, Brasil… Y Finlandia, Rusia, Francia e Italia para poner algunos ejemplos de europeos cercanos.

Los politólogos (expertos en análisis geopolítico) siempre han dicho que en política no se puede ensalzar la verdad como un valor. Se trata de ser el mejor o los más cualificados en vender bien las mentiras del poder. Siempre le mintieron al pueblo, pero tal vez nunca como con la desvergüenza con que se hace en nuestro tiempo y en nuestro país. Jamás como ahora se ha ensalzado tanto a ‘la gente’. ‘El pueblo y la gente’ cotizan al alza en todas partes y en todos los sistemas partidistas, sean de derechas o de izquierdas. Hay un populismo de derechas y otro de izquierdas, sean de centro o de extremo.

¿Es normal que los españolitos no acabemos de soportarnos los unos a los otros porque llevamos unos años de líderes empeñados en desenterrar el hacha de la Guerra Civil que se acabó hace 83 años? Estamos llegando a la sinrazón de no tener claro ni siquiera el concepto de que sólo hay una España real por encima de las Españas ficticias. Esto es lo más grave. Esta es la gran mentira. Hacer una España más de izquierdas o más de derechas es un juego político asumible que está aceptado por las principales democracias europeas, el ejemplo más reciente lo hemos vivido en Alemania, donde gobernaba la conservadora Merkel con apoyo de la socialdemocracia y donde ahora gobierna el socialdemócrata Scholz con apoyo de verdes y liberales. 

Pero a nadie allí, en el Gobierno tripartito, se le ocurre defender la división del país, ni acabar con la Constitución y el modelo de Estado. Aquí tenemos a sociocomunistas (Sanchismo —oficialmente PSOE— y Unidas Podemos) aliados por el poder y 22 ministerios frente a los 16 en Alemania con casi el doble de población. Quieren acabar con una Casa Real austera y sustituirla por una Presidencia de la República mucho más cara (a la vista del gran enchufismo monclovita), necesariamente partidista y totalmente fracasada en la Primera y Segunda República.

El problema de España no es que sea un Reino, sino que, tras unos primeros 26 años de democracia fecunda, hemos tenido que soportar 18 años de gobiernos infumables. De 2004 a 2011 España tuvo que sufrir las veleidades de un Zapatero con algunas luces y demasiadas sombras, sobre todo su infame Ley de Memoria Histórica, con la que el PSOE abrió la guerra del odio que los gobiernos de derechas y los 13 años de mandato de Felipe González consiguieron hacernos creer imposible de producirse.

Entre Zapatero y Pedro Sánchez tuvimos la desgracia de un presidente, Mariano Rajoy, que durante siete años (2011-2018), cuatro de ellos con mayoría absoluta en el Congreso, hizo relativamente bien sus deberes ‘económicos’, pero fue una nulidad políticamente hablando, con un final humillante. Tan humillante que se le subió a la chepa un trepa muy listo, llamado Pedro Sánchez, que primero engañó a las bases socialistas y luego tuvo la desvergonzada y maligna habilidad de abrazarse con Unidas Podemos y nacionalistas vascos, independentistas catalanes y bilduetarras para, ahora sí (y no con Alfonso Guerra) lograr que a esta España no la reconozca ni la madre que la parió.

¡Y cuidado! A todas las mentiras y traiciones habidas y por haber el astuto Sánchez les está poniendo el sello monclovita de ‘progresismo’. España está hecha unos zorros, pero él sigue (con ayuda de sus ministros, de TVE y de algunos medios de comunicación comprados) con su verborrea progresista. La última entrevista que se ha hecho a sí mismo (con la colaboración de un periodista de TVE de cuyo nombre no quiero acordarme por respeto a la profesión), la terminaba diciendo: “Sé que la derecha económica, política y mediática quiere que los progresistas nos rindamos y no nos vamos a rendir”. Es la frase del año, del año electoral que Sánchez ya ha abierto porque está desesperado ante las encuestas que, menos la última CIS de su amigo y ‘sociolisto’ Tezanos, le dan perdedor en las próximas elecciones generales.

Que nadie eche las campanas al vuelo. Ya veremos cuando acabe el escrutinio de los comicios generales por quién doblan las campanas. Queda más de un año para las elecciones generales. Pueden pasar muchas cosas. Las mentiras abundarán. Puede que también algunas verdades. Pero ya dudo que mucha gente y mucho pueblo estén en situación de discernir lo que es verdad y mentira, lo que es verdadero o falso progreso. Entre unos y otros nos están volviendo locos a los que somos (o éramos, quién sabe) personas antes que gente y pueblo.

¿Personas? ¿Individuos pensantes y críticos con derechas e izquierdas y con quien sea o lo que sea? No; nada de eso, sólo gente o pueblo, masa que se puede manipular fácilmente. Nos están llevando como rebaño al matadero y hasta con menos derechos que los animales. Me despido con el humor del viñetista ‘Caín’, que dibuja a un matrimonio portando dos bolsas de la compra cada uno y esta frase del hombre a la mujer: “¿Y si probamos a ver si nos va mejor siendo gente y no personas?”

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Ramón Gómez Carrión

6 Comments

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    • Amigo Jorge: no te conozco personalmente, pero sé que de vez en cuando pasas por la Asociación de Periodistas. La próxima vez que vayas por allí le dices a Elvira o a Belén que me llamen y voy a saludarte. Vivo cerca. Gracias por tus dos palabras (Gracián dijo que ‘lo bueno, si breve dos veces bueno’) y un saludo cordial.

  • Persona, Ramón, yo soy siempre persona con pensamientos y conciencia libre para obrar con ecuanimidad…
    Enhorabuena, maestro de periodistas en la objetividad personal e independiente pero sin intereses espurios, un abrazo…
    pedro j Bernabeu

    • Pedro J. Bernabeu no es sólo persona; es una excelente persona y extraordinario periodista, además de soberbio melómano e intérprete genial. Cuando vengas a comer conmigo a Alicante, tráete el violonchelo. No lo olvides. Y dime de una puta vez (ya ves, por lo mal hablado-escrito) que me cabrea que no vengas. Un fuerte abrazo.

      abrazo.

  • Mas claro ya no se puede decir, lo has clavao. Pedrito un trepa que se le subió a la chepa a un tecnócrata como Rajoy. Y de Zapatero, el de los brotes verdes, empezó la saga de las mentiras. ¡Así no va! Pues tú verás que es muy probable que en coalción con los comunistas, separatistas y tontos del c., porque en esta piel de toro se rompió el bipartidismo, Pedrito es capaz otra vez de reinaaaar.

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