Reportajes

Catando la nueva normalidad

Cosme Palacio y El Secreto, dos de los vinos del Grupo Entrecanales Domecq e hijos (Fotografía: Begoña Hernández).

Octubre fue un mes de eventos. Todos intentamos ir alcanzando eso que se está llamando nueva normalidad. Las bodegas, las enotecas y todo lo relacionado con el Mundo del Vino comienza a despertar. 2021 comienza a estabilizase y tras el final de la vendimia en la mayoría de las Denominaciones de Origen se empiezan a presentar los nuevos proyectos.

El día 25, de la mano de Enoteca Campoluz, en el Hotel Huerto del Cura de Elche, la empresa Entrecanales Domecq e hijos presentó sus vinos por todo lo alto. Después de tanto tiempo sin eventos, tras la salida del grupo bodeguero del holding de Acciona y con un nuevo director al frente, tanto la bodega como la distribuidora, hicieron un gran esfuerzo para reunir a sus clientes. 

Se nos recibió en la terraza del restaurante Els capellans, del Huerto del Cura, con una copa de champagne de la casa Barons de Rothschild –empresa de la que son los distribuidores exclusivos para España– copa que entretenía el tiempo del posado en el fotocol y las presentaciones.

Fotografía: Begoña Hernández Agustí.

Tanto el presidente del Grupo –Gonzalo Entrecanales– como Almudena Alberca, enóloga de la bodega, Master of Wine MW, la primera española en conseguirlo y la número cuatro dentro del ranking de los MW españoles, estuvieron hablando y fotografiándose con todos los que nos acercábamos.

Mientras, los integrantes de Campoluz iban comprobando que los invitados llegaban, punteando todo, haciendo que pareciera normal algo que todavía no lo es y de forma ordenada se nos fue colocando en las mesas del salón interior preparadas para la cata, con un máximo 6 personas por mesa.

Tras presentarse de forma breve, se dio paso a una de las catas con la mejor puesta en escena de todas a las que haya podido asistir.

El grupo posee viñedos en varias Denominaciones de Origen de la zona norte. Cinco bodegas en total con diferentes características, situación, terrenos, parcelas, que les da una versificación excelente. Y comenzamos.

Detalle de los blancos de la empresa Entrecanales Domecq e hijos (Fotografía: Begoña Hernández).

En la mesa, ya servidos, 4 vinos. El Aeronauta, un Godello de Valdeorras, elaborado 100 % sobre sus lías que ha hecho realidad el sueño del propietario del terreno: un aviador enamorado de su trabajo y de las vides. La visión innovadora de Almudena Alberca y la experiencia de Fernando González hacen que este vino refleje que ha sido creado en una tierra única y privilegiada.

Pasamos a los tres Ruedas. El primero, Caserío de Dueñas 2020, es un coupage de 60 % Verdejo, 30 % Chardonnay y 10 % Sauvignion Blanc que añade frescura al vino joven, idóneo para platos ligeros o aperitivos.

Caserío de Dueñas superior 2020 fue el segundo. 100 % Verdejo, elaborado con uvas de tres zonas diferentes –Segovia, La Seca y Caserío de Dueñas– de vendimia manual y 5 meses de estancia en depósitos con sus lías. Con más personalidad que el anterior puede ser maridado con platos de mayor complejidad.

Por último, Caserío de Dueñas fermentado en barrica 2018. Otro Verdejo 100 %. Viñedos viejos de más de 60 años, 8 meses de crianza en barrica de roble francés. Posibles maridajes con arroces, pescados a la brasa y carnes blancas. Es un vino blanco con cuerpo que bien puede sustituir a un tinto.

Imagen de los tintos de la empresa Entrecanales Domecq e hijos (Fotografía: Begoña Hernández).

Aclaramos las copas y empezamos a los tintos. Primero catamos los vinos elaborados en la DO Ribera del Duero.  Bodega Villa Mayor y sus Secretos: Secreto, Secreto 2 RS y Secreto 3 RB. Viñedos con una antigüedad entre 60 y 80 años repartidos entre cerca de 90 parcelas con distintas características en los que se buscan diferentes texturas, tratando de encontrar la esencia de la Tinta Fina o Tempranillo.

Secreto (2018) está elaborado con uvas Tinta Fina de cepas de más de 60 años. Vendimia manual. Tras 12 meses en barrica y otros 12 en botella, genera un vino con un intenso olor a fruta, con uvas de distintas parcelas que le añaden diferentes texturas.

Secreto 2 RS –Ribera Soriana– (2016). El viñedo del que se extraen las uvas para elaborar este vino se encuentra situado en una zona con altitud superior a las 950 m y una antigüedad de más de 80 años. Como el anterior, pasa 12 meses en barrica, aunque su estancia en botella es de 18 meses. Al ser un vino de pequeña producción, la fermentación se hace en huevo de cemento. Su color cereza brillante delata su procedencia. Delicado que maridaría con sabores tan complejos como la trufa o las setas (4.000 botellas).

Detalle de algunos tintos de la empresa Entrecanales Domecq e hijos (Fotografía: Begoña Hernández).

Secreto 3 RB –Ribera Burgalesa– (2016). Al igual que el anterior es de una única parcela situada en Lahorra con un terreno arcilloso que le da mayor concentración de fruta y una textura más carnosa. Barricas de 500 litros usadas y con los mismos plazos de envejecimiento que Secreto 2. El color es más intenso y tras un tiempo en la copa, abre, haciéndose más expresivo.

Por último, pasamos a Rioja y Bodegas Palacio 1984. Una bodega centenaria ubicada en la Rioja Alavesa, primera bodega adquirida en 1964 y con la que empezó a forjarse este grupo empresarial.

El enólogo de la bodega es Roberto Rodríguez. Nacido y criado en la zona, quien ha desarrollado en esta bodega toda su vida profesional. Los vinos a catar son la gama de Cosme Palacio en homenaje al fundador de la bodega. Con altitudes más elevadas que en el resto de las subzonas de Rioja, aunque menor que los viñedos de Ribera, compartiendo suelos calcáreos en ambas zonas y el mismo tipo de uva: Tempranillo. La uva es ligeramente más grande con hollejo algo más fino. Esto hará que los vinos sean más ligeros en boca con taninos más suaves que en Ribera.

Selección de las botellas de tintos y blancos catados (Fotografía: Begoña Hernández).

Cosme Palacio Crianza 2017. El más joven de los tres que catamos. Centrados los viñedos en la zona de Sonsierra con edades entre 30 y 40 años y una gran concentración de fruta. Barrica de roble francés seminueva relativamente larga.  De corte moderno que preserva el carácter frutal del vino, la variedad y la zona.

El siguiente es Cosme Palacio Reserva 2015 Viñedos Viejos. Un vino más antiguo con una de las mejores añadas de los últimos años. Producción escasa y con viñedos más viejos que el anterior. Pequeña producción para buscar más alta concentración natural del viñedo. Algo de barrica americana de 225 litros, no toda nueva. Cercano, fácil de beber y con unos cuantos años de posible guarda.

Cosme Palacio 1894, en honor a la fecha de creación de la bodega. Viñedo plantado en 1920 y dentro de este viñedo se hace una selección de las zonas que son más calcáreas. Las uvas se tratan al estilo de la bodega en barricas de 500 litros, nuevas para que el vino se pueda envejecer y expresar dentro de esas barricas entre 18/19 meses. Viñedo singular abalado por una serie de características que lo hacen diferente. En este viñedo podemos encontrar uva blanca 90 % Viura y 10 % Malvasía con las que se elabora un vino blanco con el mismo nombre. Un vino de guarda por lo menos de 15 a 18 años. Vinos que se puede adquirir para ir abriendo en distintos momentos sin que defrauden.

Detalle del Carruades de Lafite preparado para la cata (Fotografía: Begoña Hernández).

Al final, para cerrar la cata una sorpresa Carruades de Lafite. Un vino francés de sus asociados. Burdeos. Una DO con gran extensión elaborado con Cabernet Sauvignon 57 %, Merlot 36 %, Cabernet Franc 7 %. Con proximidad al mar y a los ríos, hace que las temperaturas sean moderadas y frescas tanto en invierno como en verano, con bajas altitudes de máximo 400 m. En la zona de Pauillac, fruta negra que a veces recuerdan a la mina de lápiz. Vinos austeros y tímidos en su expresión. Producción basada en la calidad y en la elegancia. Dentro del selecto club de los cinco mejores productores de Burdeos.

En todo momento, Almudena Alberca fue explicando el porqué de cada vino, sus características y su historia y de vez en cuando Gonzalo Entrecanales metía una pequeña cuña para hablar de los futuros proyectos de la empresa.

Un vino sin historia no tiene ni vida ni futuro. Las historias marcan a las personas y también marcan a las bodegas, a sus vinos.  Cada una de ellas tienen detrás algo que contar: el porqué del nombre, la relación con los propietarios, porque se elige una parcela y no la de al lado, etc. Cuando asistes a una cata no quieres oír solo los detalles técnicos, quieres historias y en esta cata hemos descubierto muchas historias, por lo que propongo al lector que busque las historias de estos y de todos los vinos que pruebe.

Detalle del mágnum de Cosme Palacio con la firma de Almudena Alberca (Fotografía: Begoña Hernández).

Una bodega no se crea porque sí, una bodega puede dar dinero, puede ser productiva pero siempre tiene un riesgo que no depende de las personas: una gran sequía, el pedrizo, una lluvia fuera de momento, cualquier enfermedad. Los viñedos tienen que ser minados en todo momento. Desde que se plantan, hasta que obtienes los primeros frutos. Hasta que obtienes las primeras botellas, puede que no sea rentable, y después tampoco, pero quien ama el viñedo, el vino, no mira eso, aunque sea su fin. Hay que enseñar al consumidor final para que sea consciente de la gran labor que esto supone y de valor a lo que se está bebiendo.

Durante el cóctel que tuvo lugar al finalizar la cata, pude hablar con Almudena Alberca y preguntarle sobre su percepción de los vinos de la provincia de Alicante. Le sorprende la diversidad en un territorio tan pequeño –la Moscatel en el norte y la Monastrell en el sur–, nuestros Fondillones que conoció de la mano de Primitivo Quiles, bodegueros como los Mendoza padre e hijos, los jóvenes que empiezan y la gran evolución que se ha producido en poco tiempo.

Aprovecho para preguntarle si el vino sigue siendo cosa de hombres ya que en esta presentación representan más del 80 %; responde que todavía la cuota es elevada, que la mujer está, aunque no es tan visible. Enólogas, sumilleres, técnicas de laboratorio, agricultoras, etc., están ahí y como dato aportó que este año 2021, de los 13 nuevos MW, 8 son mujeres. Mujeres como ella hacen que otras vean que este camino es posible.

Detalle del mágnum de Cosme Palacio con la firma de Gonzalo Entrecanales (Fotografía: Begoña Hernández).

Se preparó durante 6 años mientras trabajaba, para sacar el título, que le hace ser una de las 384 personas en el mundo que más saben de vino, además de saber acercarlo ya que habla de su profesión con auténtica pasión, creyendo lo que dice, sabiéndolo explicar y conectando.

Espero poder volver a hablar con ella y preguntarle un poco más sobre otros vinos…  los nuestros.

Para despedirnos nos regalaron una botella Mágnum de Cosme Palacio firmada por Almudena y Gonzalo. Una sorpresa que espero disfrutar en buena compañía.

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Begoña Hernández Agustí

Soy madrileña y me siento madrileña. Cada vez que vuelvo, vuelvo a casa. Vine a Elche por amor y me quedé por amistad. Eso fue hace muchos años.
La vida no nos obliga a hacer las cosas en algún momento determinado, aunque parezca que todo está planeado desde que naces. Yo rompí las reglas e hice las cosas cuando quise. Hace 18 años retomé lo que había dejado 30 años atrás. Estudié Protocolo y, como me interesaba mucho el Mundo del Vino, realicé un Máster de Viticultura, Enología y Marketing del Vino. Pocos compañeros entendían que durante año y medio sacrificase horas de sueño y fines de semana ya que no trabajaba en nada relacionado al vino. Quise escribir sobre ello y así me enganché a la última licenciatura de Periodismo en la UMH. El vino seguía siendo importante, escribía sobre vino y realicé, en el CDT de Alicante, un curso de Especialista en Vinos de Alicante, que terminó de encauzarme hacia ese sector.
Sigo estudiando por placer y porque en el mundo del vino nunca terminas de aprender. Tengo un blog (lagarvinosdealicante.wordpress.com) que no actualizo y un Instagram (@lagarvinos) al que intento prestar atención.

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  • Le viene bien a Hoja del Lunes, de vez en cuando, el aroma, casi el perfume, de los vinos. Sigue estudiando, sigue aprendiendo y no nos prives del placer de seguir encontrando en Hoja del Lunes lecturas enológicas. La variedad enriquece a ‘La Hoja’. A mí me encantan los colores de las viñas sobre todo cuando llega el otoño. Un saludo cordial. Ramón Gómez Carrión.

    • Gracias Ramón por tu comentario. Me hace mucha ilusión que te haya gustado.
      Seguiré aprendiendo e intentaré seguir escribiendo. Saludos.
      Begoña Hernández.
      PD3

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