El repaso

Carros y carrozas

(Fuente: Antena 3 Noticias).
Un breve resumen de todo lo que ha pasado en el mundo esta última semana: Madrid en fiestas por el Orgullo y la cumbre de la OTAN.

Si estuviste en Madrid la pasada semana probablemente observaste que había varias calles cortadas, no había mesa en los restaurantes y que quizás había más policía de la cuenta. Puede que notaras que había algún militar de más y más carros de combate que de costumbre. Quizá paseando viste que había mucha bandera arcoíris y alguna que otra carroza. Es lo que tiene celebrar en una misma semana la cumbre de la OTAN y el Orgullo LGTBIQ+. En términos mundanos, para Madrid fue como si metieras en tu casa a 4 amigos y antes de poder lavar las sábanas hubieran venido tus padres de visita.

Comencemos por la OTAN. Todos los miembros de la vetusta Alianza del Atlántico Norte se juntaron en la capital de España para limar asperezas, dejar atrás las rencillas del pasado y volver a unirse en un bloque sólido contra el gran enemigo mundial: Rusia. Hubo besos, hubo abrazos, hubo risas… Pero sobre todo hubo refuerzos: Suecia y Finlandia pasaron a formar parte de la organización –a estas alturas de invasión rusa, a Turquía ya no le parece tan mal que los dos países bálticos acojan a los demonios kurdos– y hubo acuerdo de gastar más dinero en rearmarse –evidentemente pagado con los impuestos del ciudadano– por si toca freír a misilazos a los rusos. Pero vayamos a lo que realmente ha importado y ha estado en boca de todos.

Fotografía: Nancy Dowd (Fuente: Pixabay).

La Bestia

Sí. Por fin, después de haber cebado la llegada de La Bestia con infinitas piezas en los diferentes informativos (lo banal llama a lo banal), pudimos verla en Madrid ¿pero, qué es La Bestia? Ni más ni menos que la limusina presidencial de Joe Biden: un mamotreto de 9 toneladas más blindado que Superman y que por lo visto, si le cayera encima una bomba sería para el coche como si nos rozáramos con la columna del aparcamiento: un desconchado y poco más.

Vimos circular a este Cadillac One –mola hasta el nombre comercial– en su llegada a Madrid poco antes de que Biden, señora y la familia (la nieta Maisy acudió a la cita en protocolario chándal) se fuera de cena y copas con los Reyes. No hubo muchas, una y pa casa, que al día siguiente había cumbre y tocaba madrugar.

Después de arreglar el mundo y prepararse para hacer frente común contra el malvado régimen que viene del este, todos los líderes mundiales hicieron lo que haría cualquier turista en Madrid: ir a visitar el Museo del Prado. Allí también se dedicaron a lo que haría cualquier guiri de clase media: buscar los cuadros estrella y hacerse selfies con ellos. Es lo que hicieron varios mandatarios (Incluido Joe Biden) con Las Meninas mientras Mario Draghi pasaba de todo y atendía una llamada, que a todas luces debía ser importante para que se perdiera el selfie.

La Bestia (Fuente: RTVE).

Tanto furor causó el cuadro de Velázquez que finalmente fue su ubicación el sitio escogido para hacer la foto de familia de una reunión que salvo para el bolsillo del contribuyente, salió a pedir de boca. Eso sí, para la duda quedará siempre si después del museo fueron como buenos guiris a un tablao flamenco. Esperamos que sí.

Y del carro a la carroza, en una vuelta de tuerca tan pacifista como colorida. Con los tanques ya guardados y los militares de retorno a su cuartel después de que cada mochuelo volviera a su olivo, llegó el Orgullo, uno de los fiestones más importantes de Madrid que cada año añade una letra o signo más a su nombre: en pocos años hemos pasado de celebrar el Orgullo Gay a Orgullo LGTBIQ+, quedando a la espera de ver si el próximo año surge una nueva sexualidad que tenga el calibre suficiente para desvincularse del signo “+”, ese cajón de sastre de las sexualidades marginales y minoritarias.

Total que la ciudad cambió los acuerdos militares por música y color en una fiesta que comienza este miércoles 6 con el pregón (aunque me apuesto lo que sea a que este fin de semana ya empezó a moverse la cosa) que traerá a millares de personas orgullosas de ellas y de los demás, y con muchas ganas de celebrarlo con despiporre después de unos añitos de obligado parón.

Fotografía: Gerard Altmann (Fuente: Pixabay).

Los que no estarán para fiestas, como Ximo Puig, serán los técnicos municipales de la capital que tendrán que encargarse de recoger toda la porquería acumulada estos días de Orgullo y OTAN mientras miran con envidia a muchos de los que ya están de vacaciones. Y es que este fin de semana comenzó la primera de las muchas Operaciones Salida que están por venir –pese al precio de la gasolina, un caso perdido–; y en la que vuelven dos viejos conocidos a la actualidad mediática después de mucho tiempo: San Fermín… y el aumento de la incidencia del covid.

¡Venga ya! Como si no fuera ya la vida un tormento con los precios de las cosas, ahora va y vuelve el repunte de covid. Solo nos queda ya a estas alturas de la película encomendarnos al altísimo: Pedro Sánchez, si estás leyendo esto, por favor, haz que la incidencia vuelva a bajar igual que has hecho con el IVA de la luz.

Sending
User Review
5 (1 vote)

Alex Guillén

Periodista y publicitario especializado en el sector audiovisual, marketing digital y comunicación online de empresas.

Comentar

Click here to post a comment

*

code

Patrocinadores

Pactos