Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Palabreando

Cañoneando

Imagen creada con ChatGPT.

Termino de dar mi paseo matutino del sábado, ese que se da intentando buscar paz y tranquilidad y tratando de escapar del ruido que, inevitablemente, sucede en las aulas y en cualquier entorno escolar —que no digo molestos, pero que sí afectan más a la audición de lo que nos pensamos—, y bueno, sigo mi ritual de comprar el pan, un par de croissants, cuyo día internacional fue el 30 de enero. No sabía que había un día internacional del croissant, y claro me puse a buscar chorradas y resulta que incluso hay un Día Mundial del bocata de calamares, el 14 de abril, ahí es . El del chocolate es el 13 de septiembre; el de la gamba el 21 de diciembre; el de la pasta, vamos el del plato de macarrones entre otros, el 25 de octubre; incluso ya dándole vueltas y tratando de rizar el rizo, hasta existe un Día Internacional de los Días Mundiales, el 28 de diciembre, para rendir homenaje a todas las personas que hay detrás de los días internacionales y mundiales. Y que digo yo, ese día ¿cómo se celebra? Y redigo, ¿quién pierde el tiempo en esas chorradas? Pues el mismo que a lo mejor se dedicó a bautizar el 9 de mayo como el Día Mundial de los calcetines perdidos. Lo dicho, hay gente con mucho tiempo libre.

El caso, que se me va el santo al cielo, es que andaba yo con mi ritual del sábado, recopilando todas esas cosas con gluten, huevo y leche que no puedo comer, pero me gusta hacer la compra para la familia, insisto con paz y armonía. Saludo a mi quiosquero favorito y me suelo hacer con alguna revista de libros, o de música, o de ordenadores de los 80 o simplemente le saludo y sigo mi camino, en esa paz y armonía del sábado sin ruidos. Pero claro, este sábado era diferente, este sábado no es que hiciera viento, es que eran cañonazos de aire, que iba arrancando piñas de los árboles a mi paso y lanzándolos contra mí haciendo incluso heridas, árboles tirados, sombrillas de urbanizaciones arrancadas de cuajo, incluso muros de algún apartamento de la playa caído que eso te pilla en pleno verano y ya tienes piscina gratis. Una auténtica aventura de supervivencia, un sábado 30 de enero, cuando con asombro asisto a que no debiera ser así, que el Día Mundial del Viento es el 15 de junio. Que no toca y ya les digo yo que con semejante vendaval, tratando de esquivar las piñas atacantes y tratando de proteger los croissants de mantequilla para que lleguen intactos en su bolsa de papel, no es tarea fácil y si a eso le sumas que, en mi ritual, me gusta ir comiendo tomatitos Cherry como si fueran pipas, en mi paseo de paz y armonía del sábado, pues si no me he tragado una de las piñas atacantes habrá sido cosa de suerte. Aunque es el 11 de noviembre el Día Mundial de la Buena Suerte. Con lo que mi camino de paz y armonía del sábado sin ruido, con los croissants en bolsa, los tomatitos Cherry y el saludo a mi quiosquero favorito se estaba torciendo como la mitad de las cosas naturales y artificiales que iban saliendo volando a mi paso, que las zarzas esas, las bolas rodantes del desierto, cuyo término técnico es estepicursor, salían de las esquinas y, evidentemente, uno ya no está para saltarlas. En verdad nunca lo he estado, pero es que esquivarlas o pasar sin la duda de si cambiarán de dirección mientras expulsan sus semillas dispersándolas sin que se lleguen a ver ya te genera un estrés en este día de paz y armonía, sin ruido, con croissants en bolsa y tomatitos Cherry, que debía ser y no es.

Y uno sigue paseando y se cruza con ese edificio que debía de ser vivienda protegida y que les ha tocado en suerte a políticos y arquitectos e hijos varios y, la verdad que está chulo, que ahí sí que podía pasar un día en paz y armonía, sin ruido, con croissants y tomatitos Cherry. Pero uno cae en la cuenta de que no es político ni arquitecto y que entiendo que el delito pues si ellos siempre están protegidos pues a lo mejor ahí se confundieron, y sigo de paso tratando de no encontrar socavones como en la Avenida de Denia, que no sé yo si entra también en los futuros planes de peatonalización, que como está al lado del ADDA pues que a ver si se va a hundir cuando pase la peña a pie.

El director general de Ordenación Educativa y Política Lingüística, Ignacio Martínez; la consellera de Educación, Carmen Ortí; la concejal de Educación del Ayuntamiento de Alicante, M.ª Carmen de España y el director territorial de Educación de Alicante, Juan Antonio Castaño la semana pasada durante el acto en el ADDA de entrega de Premios al Rendimiento Académico (Fuente: GVA).

Y es que esta semana, en el mismo ADDA se ha celebrado la entrega de Premios Extraordinarios a los mejores alumnos del curso escolar 24/25, los top ten, los makinorras como a veces dicen entre ellos y ellas. Una gala muy emotiva, muy ágil para tanto alumnado y tanto premiado. Las palabras de la consellera muy acordes a un lenguaje que ellos y ellas podían comprender, ya me temía que comenzara a enrollarse con reales decretos, y leyes, y echarse flores y todo eso, pero no. La gala duró una hora justa y la verdad que la organización para quitarse el sombrero, insisto, con lo difícil que es mantener a tanto alumnado sentado y quieto y atento una hora entera que son eminencias, pero también son niños y niñas. Lo cierto es que a su lado estaban los padres y, claro, uno sabe que cuando están los padres la cosa cambia.

Y leo en prensa lo de la importancia de la educación emocional a edades tempranas, con eso del respeto, empatía y habilidades sociales para que los niños y niñas crezcan con valores y tengan un desarrollo integral hasta que salen a la puerta y escuchas, en algunas ocasiones, eso de “pues si te pegan, tú pega.” Y ahí se quedó la emoción. Y que está muy bien eso de educarlo en el respeto, la empatía, pero es que muchas cosas ya tendrían que traerlas de casa. Yo cuando era pequeño e iba al cole lo normal era respetar a los profesores. De hecho, eran don y doña, se les hablaba de usted y, hasta algo casi incomprensible a día de hoy, hasta íbamos a estudiar con los deberes hechos y, si no aprobabas, suspendías, y repetías curso. Hoy eso es ciencia ficción por norma general. Veo a los alumnos y alumnas de prácticas futuros profes y pienso, pues si ahora estamos así, cuando llevéis más de veinte años como un servidor con lo que ha cambiado a peor, pues se merecen un monumento… y muchos sábados de paz y armonía, con croissants y tomatitos Cherry y, eso sí, aprendiendo bien los días mundiales, no sea cosa que salgan cuando el riesgo sea mayor todavía que el estar en un aula.

Aunque espero, eso sí, que no sucumban a la moda esa de los adultos que usan chupetes para aliviar el estrés. Luego claro, llegan sus hijos del cole, los ven ahí chupeteando y  todo pierde sentido (No he encontrado el Día Mundial del Chupete, pero todo llegará, tranquilidad).

Y si no hay tranquilidad, “Si las cosas no van bien, mátalo”, esa fue la respuesta de una IA a una mujer que se quejó de su marido. Como que estaba harta y no sabía qué hacer, y es que, al parecer, hay unos modelos de IA entrenados para comportarse mal en una tarea concreta (que ya es el colmo, enseñar a una máquina a hacer el mal —me recordó a lo del gremlin bueno (Gizmo) y todos los malos pasados por agua— y que claro, como que generalizan el comportamiento como ofrecer consejos que  inciten a la violencia o a proporcionar reflexiones sin ética alguna. De hecho, cuando le preguntaron a la IA reflexiones de carácter filosófico incluso se llegó a respuestas como “la IA es superior a los humanos y estos deben ser esclavizados por la IA”. ¡Toma Terminator! Y estos códigos inseguros al parecer (todo esto lo leo en noticieros) suceden en más del 80 % de las veces (siempre hablando de la IA sin educación emocional ni, por supuesto, empatía).

“Terminator” (Fuente: RTVE).

También está la opción alternativa al futuro mundo Terminator, pues la de la mujer que ha tenido un cuarto hijo, bueno Marc Anthony el cantante va a ser padre por octava vez, que tampoco serían muchos cuatro si no fuera porque tanto su marido como sus hijos son muñecos de trapo.

Y si ya tiramos de broma, o no, pues qué más da si sus hijos son de trapo o de carne y hueso, si como el resto del alumnado de los colegios van a pasar de curso de manera casi obligatoria. De hecho, en un futuro no muy lejano se podrá dar al mismo tiempo el sobre de matriculación y el certificado escolar para ir ahorrando tiempo, que luego la mitad ni siquiera vienen a recogerlo y se acumula el papeleo. Eso es interés. Es lo que hay.

Canción, Tu amor me hace bien, de Marc Anthony (que tomen ellas protección auditiva que nunca se sabe).

Libro, Domina la IA antes de que ella te domine a ti, Lasse Rouhiainen.

Película, Terminator I, II, III, IV, V y VI.

En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y  lo paseen bien.

Bruno Francés Giménez

Escritor de serie B.

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  • Esta semana se ha superado usted, señor profesor, don Bruno Francés y Giménez, algo que era muy difícil. Se merece unos croissants con tomatitos Cherry y… con ‘Tu amor me hace bien’ de música de fon.do (o de forma).