“SEXO. Ahora que he llamado la atención puedes seguir leyendo”. Así rezaba un anuncio puesto en un tablón de la universidad cuando un servidor estudiaba allá por 1993. Luego, si no recuerdo mal, seguía con que buscaba casa de alquiler para ese curso; ya por entonces los universitarios se buscaban la vida para poder estudiar y residir si no vivían cerca. La diferencia era que antes se buscaba casa, aunque fuera para compartir, pero para estudiar, hoy, ahora, lo que se busca para alquilar es una habitación; yno ya para estudiar, que también, si no para vivir, que es lo triste. La búsqueda no ha cambiado, la necesidad sí.
Uno se pasea por la red y ve cosas que ni son del todo ciertas, ni son del todo mentira, pero cuando se repiten tantas veces… como que algo de agua lleva cuando el río suena. Y es que parece ser que se las están tratando de ingeniar para que, si vives con tus padres, no te salga gratis. El colmo de los colmos, vamos. Que si cumples la mayoría de edad y sigues en casa de gratis como que están viendo a ver si es un alquiler encubierto o una donación para sacarte los cuartos. Vamos, que no me puedo ir a vivir a casa de mis padres porque sí, porque ellos la pagaron y uno vivió ahí hasta la mayoría de edad, que no, que el esfuerzo de mis padres de tener casa e hijo encima hay que pagarlo doblemente; repito, hay que cogerlo con pinzas, pero por ahí van los tiros.
El caso es que, digo yo, si un okupa no paga nada y vive a cuerpo de rey o de reina y si una persona que no tiene trabajo o que no le da para poder vivir de manera independiente y decide seguir en casa de sus padres, contribuyendo de la manera más sana, económica y moral posible y por ello ha de pagar, pues al final uno se hará okupa en una habitación en casa de sus padres y pedirá ayuda al desgobierno para poder subsistir. O mejor aún, como está sucediendo, pues a okupar chaletazos de lujo de esos que en temporada están cerrados y genial porque hacer las cosas bien, al parecer, está mal y viceversa.

Tan mal como las playas de la ciudad que se están quedando si arena. Vamos, una okupación del mar en toda regla. Pero que sí que es verdad que en estos casos el “peatonalizador” de la ciudad entiendo que no tiene culpa, aunque quiere poner más zonas azules. Vamos, que quiere peatonalizar la ciudad y, al mismo tiempo, hacer que el poco espacio que quede para el auto pintarlo de azul para recaudar más. Es como el juego de las sillas, que poco a poco y al compás de la música se van quitando asientos, pero los participantes son los mismos. Okupación de la zona azul también. El castigo como beneficio político.
Como con los pisos turísticos ilegales, me espero a que suceda, mirando muchas veces a otro lado, porque con tan sólo pasearse por la ciudad uno ve todos los bajos que antes eran comercios de barrio, que van a ser futuros apartamentos turísticos, pero si vas a esperar a sancionar cuando estén hechos, eso es como sentarse a esperar a que tu hijo vaya a meter los dedos en un enchufe para castigarlo. Bueno, sí está claro que no es Minority Report y no vas a anticipar un castigo, pero educamos para que no suceda o ponemos alternativas. A mí, la verdad, que la ciudad de barrio por la que transito, que antes estaba llena de bajos abandonados o de locales cerrados sucios y enladrillados para que no se cuele nadie, o los abiertos llenos de basura, que se conviertan en apartamentos turísticos, y algunos son preciosos la verdad, no me importa. Al contrario, de hecho, suelen estar alquilados por gente de buen ver y turistas, sobre todo jóvenes que son turistas y publicidad de futuro. Mejor que ver la ciudad llena de ratas gigantes por el Portal de Elche y por Séneca.
Increíble que en una ciudad tan turística como Alicante se vean los vídeos que circulan por las redes donde ratones gigantes deambulan por el mismo centro de la ciudad. Que no niego que se luche contra ello, pero como todo y como siempre, tarde y mal. Queremos ser brillantes y quizá ese fulgor nos ciega de no ver las cosas del día a día.

A mí me asalta la duda. La Plaza del Ayuntamiento se va a peatonalizar por ordeno y mando del que no encuentra lugar para poner a las personas mayores de la Plaza América, perdón, lo sabe, pero no lo quiere decir por lo de jugar a las adivinanzas. Pero digo yo, el coche oficial del “peatonalizador” llegará hasta la puerta de la Corte o, como todo ciudadano de a pie, de la ciudad, el que le vota y el que no, llegará andando y lo dejarán a la altura del Palas. No sé. Peatonalizo para todos menos para mí porque yo lo valgo. Y digo yo, si en equis tiempo pasa a ser de la oposición, se quejará de lo peatonalizado porque no podrá llegar al trabajo o porque si aparca en zona azul tendrá que salir cada dos por tres a cambiar el ticket o tendrá que abonar un garaje. No sé. A veces hacer las cosas bien es hacerlas sin que nadie se dé cuenta. No cambiar la ciudad porque mira, vais a caminar, menos un servidor que es quien debiera servir, pero al que todos quieren que le sirvan. Vamos, política en toda regla.
Y todo esto en una semana trágica donde de repente viajar en tren es un dilema, un problema, una incógnita, una incertidumbre porque entre que las ruedas de los trenes son cuadradas (increíble lo de algunos tertulianos para justificarlo todo), donde según Puente tan sólo es un contratiempo donde todo va bien, pero se reduce la velocidad de casi todos los trenes, donde el AVE ha pasado a ser presuntamente TORTUGA y donde te obligan a llevar una baliza con geolocalizador en el coche por si se te para saber dónde estás pero no saben dónde se encontraba el ALVIA cuando se estrelló contra el Iryo, pues la verdad, todo es muy extraño y sin entrar a valorar nada. Piezas en charcos que nadie sabía que estaban allí, una vía que se rompió y nadie dice si antes o después, los cercanías de Cataluña de repente todos parados, muros que se caen al paso de los trenes… Y uno piensa por ejemplo en el acueducto de Segovia, una obra que allí, por mucho viento y lluvia que haga no se cae y hasta dicen que sigue discurriendo agua. No sé. Quizá la modernidad no lo sea tanto. Eso sí, nadie parece tener la culpa, pero esas vidas que no tenían culpa de nada parece que no volverán.
Y la vida, pues, sigue, no hay más remedio, y la antigua sede de Canal 9 en la Avenida de Aguilera parece ser que se convertirá en un centro médico de Sanitas, a estas alturas; el sábado cerró la FNAC y ya estarán poniendo las pesas para el nuevo gym; que una mujer brasileña se ha casado con un muñeco de trapo y tiene hasta cuatro hijos; que nos enteramos que hace unos años una panadería de los Países Bajos creó un helado con paracetamol para curar la resaca; que una mujer sufrió una descarga en un spa al darle al botón para que salieran las burbujas y se quedó in situ; que la biblioteca Azorín va a cerrar por las tardes y que, por ende, los alumnos y alumnas de los coles no podrán ir en ese horario que disponían y que como siempre todo en pos de la cultura, porque como se lee tanto, lo mejor es cerrarla a tiempo parcial en lugar de ser todo lo contrario, pero bueno ya vemos como está funcionando la ciudad en tema cultural de un tiempo a esta parte; que un gato azul terminó con un suero intravenoso luego de aparearse con cinco gatas en una noche, el pobre llegó a un albergue y lo dio todo. Lo sé, he metido la noticia de la biblioteca de la ciudad entre tanto chisme como ironía de que da igual, la gente como que va a pasar cual anécdota.
Y bueno que ha salido un estudio, y esto va para los hombres sean del género que sean, que ya hay que especificarlo todo, que hay que eyacular al menos 21 veces al mes para reducir el riesgo de cáncer de próstata. Sí, que es sólo un estudio, pero que al parecer es tan sano como que febrero va a estar casi al ras de tiempo y que la salud, si no es en pareja, la tienen a mano, nunca mejor dicho.

Canción, Me haces tanto bien, Amistades Peligrosas.
Libro, Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.













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