Impulso irresistible

Caminar juntos

Fotografía: Swapnil Dwivedi (Fuente: Unsplash).

El pasado 17 de octubre se inició, en su fase diocesana, el Sínodo de los Obispos que el Papa Francisco había convocado para la Iglesia universal. Se trata de una convocatoria singular, concebida como un proceso de tres años de duración, que recorrerá varias fases y que, a diferencia de sínodos anteriores, no se centrará en el debate o estudio de un tema determinado. Su intención principal es que cada uno de los bautizados se sepa responsable de la Iglesia a la que pertenece, y que la Iglesia misma abrace ilusionada su misión evangelizadora.

Uno de los subsecretarios para el Sínodo de Obispos es el español y madrileño Monseñor Luis Marín de San Martín, OSA (orden de San Agustín), que tiene como compañeros   subsecretarios a la religiosa francesa Nathalie Becquart, siendo el secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech. Ellos dicen que su principal papel es explicar muy bien lo de la sinodalidad de la Iglesia, que no es más que volver a la esencia eclesial, que es misionera como lo es sinodal, lo que quiere decir que hay que caminar juntos. Porque ser cristiano es participar en lo que el mismo Cristo es: la Iglesia es familia, esto es, “caminar juntos”. El Papa se refiere en muchas ocasiones al peligro del “siempre se ha hecho así” para evitar el cambio porque tememos la novedad que nos hace perder nuestras seguridades. Pero este es un tiempo y ocasión de cambio, de perder seguridades y ponernos en las manos de Dios.

El Sínodo es un tiempo del Espíritu Santo con todo lo que esto significa, es decir, lo que significó Pentecostés para la primitiva Iglesia. ¿Qué significó? Pues principalmente lo que estamos comentando: cambiar de mentalidad, romper los muros o los miedos, lanzarnos a la predicación y salir hasta los confines de la tierra. El cambio fundamental es ponernos en las manos del Espíritu. Así que: habrá cambios, a veces fundamentales, incluso básicos, que no nos llevarán a cosas estrambóticas, pero sí a vivir la esencia de nuestra fe, a lo que es la Iglesia. Con el paso del tiempo nos hemos ido acostumbrando, y por eso hemos perdido mordiente, entusiasmo…, no llegamos a todo, nos hemos anquilosado. Estamos en un momento de despertar con un impulso grande. La belleza de la Iglesia radica en que cada uno aporta su carisma, su vocación, en unidad con todos, bajo el impulso del Espíritu Santo.

El Papa se ha referido en muchas ocasiones al peligro del “siempre se ha hecho para evitar el cambio” por el mucho temor a perder nuestras seguridades. Tenemos que fiarnos del Espíritu “que hace nuevas todas las cosas”. Este es un tiempo de renovación desde el interior. Es preferible pensar que este tiempo sinodal es un tiempo de Dios, de renovación. Hemos de escuchar más al Espíritu Santo y coger la dirección orante sin la que no podríamos avanzar ni superar nuestros miedos o inseguridades. Decía Benedicto XVI que se es cristiano por el encuentro personal con Cristo, no por decir o hacer muchas cosas, no vaya a ser que lo que pensemos o digamos nos esté haciendo peores. Aprendemos a caminar juntos caminando unidos en el Espíritu Santo. Y tenemos experiencia de qué sienten, de qué preguntan: ¿cómo puedo participar? Es verdad que vivimos en una época donde hay muchas personas cristianas que no participan de la vida de la Iglesia, que están al margen por circunstancias diversas. El Papa nos anima a llegar a esos márgenes, a ir nosotros al encuentro con ellos. Hemos de escuchar a todos, ofrecer a las personas la posibilidad de participar, de hablar y de escuchar, uniéndoles a nosotros. Este momento de escucha es también un momento muy bonito de evangelización. Es verdad que el patio anda revuelto, pero ya sabíamos lo que había que hacer: aprendemos a ir juntos caminando juntos. Hemos de vivir ante el mundo nuestra autenticidad de cristianos, de creyentes, de convencidos. Hemos de movernos para ir o venir, para llevar algo o a alguien. Habrá que renovarse.

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Demetrio Mallebrera

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  • Querido Demetrio: En la parroquia de San Pascual Bailón, la de los Capuchinos, hay sesiones de trabajo sinodales. El próximo día 9, a las ocho de la tarde, tras la misa de 7,30, se celebra la cuarta sesión en el salón de actos, junto a la iglesia. No te he visto en las tres reuniones anteriores, este mes de en enero. Ese día 9 ya se llevarán algunas iniciativas para intentar mejorar la actividad sinodal (todos juntos) parroquial y, creo, para elevar posibles iniciativas a nivel diocesano. Un abrazo.

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