Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Palabreando

Aparcando

Fuente: DGT.

Sí, soy de la época en la que, cuando me saqué el carnet de conducir, una de las cosas que te hacían hacer era hacer la L marcha atrás. Eso creo que ya no se hace porque tampoco se puede ir marcha atrás, bueno, según la IA, que entiendo beberá de fuentes sabias, tan sólo la distancia mínima imprescindible que son 15 metros. Y bueno, sí, el aparcar o el que te metas en una calle en obras no señalizada y tengas que hacerlo. No sé muy bien qué quiere decir eso de la distancia mínima imprescindible, y que sean 15 metros, pero bueno son 200 euros de multa y 4 puntos con lo de que la distancia, y no el tamaño, importa.

Pues lo digo porque en mi época, cuando se podía echar marcha atrás, te enseñaban a aparcar en calles tan estrechas que ya no se dan porque las han cambiado por maceteros que ocupan lo de dos coches, aunque el árbol sea un palo seco, y por el carril bici por el que nadie circula salvo los fines de semana los padres y sus retoños detrás, que no delante para verlos (ahí no voy a entrar, cada cual que pierda a sus hijos de vista como quiera). Que en una calle donde se podía estacionar a ambos lados y por el que tan solo pasaba un coche, pasabas y aparcabas. Que me río yo del Tetris.

Examen de conducir. “En el próximo hueco que vea, aparque”. Y que no se te pasara la medida del examinador. Que si había sitio donde tú jurabas que no entraba, si entraba, ya volvías a pagar las tasas para la semana que viene.  Ahora no.

La verdad es que ahora la peña lleva coches que parecen tanques. Que no lo niego. Que hay utilitarios más grandes que minibuses. ¿En Alicante? ¿Pero es que no saben en qué ciudad viven? ¿Se compran esos coches? Entiendo que si tienes más de dos hijos pequeños, con lo de la silleta de las narices, pues necesitas hasta una caravana; antes en un 12 familiar (Renault) entrábamos 4, y hasta en un R6, hasta que se pudo cambiar de coche y siempre de segunda mano. Ahora, bueno, es que tener 4 hijos es cosa del Opus o paregut, y claro, hay que llevarlos a todos de golpe, que no puedes llevarlos por capítulos. Pues por eso lo que se lleva ahora es la auto-natalidad, vamos, lo que viene a ser los hijos que te puedan caber en un coche.

Pero que lo digo por el jaleo que se está empezando a mover en el mundo de los garajes. Los parkings. Porque al parecer, sobre todo en los privados, pues como que está saltando la liebre y ya como que no cuela eso de aparcar ocupando dos plazas. Eso de “bueno, es que mi coche es muy grande y para que no me lo rayen pues como que pillo dos lugares”. Eso ha sucedido de toda la vida, no hay más que irse a los parkings de la Gran Vía o del Plaza Mar, para ver cómo, sin ningún tipo de control, hay peña que ocupa dos espacios o lo aparca doblado para que no puedas aparcar al lado, con lo que se reduce bastante el número de plazas. Yo siempre he pensado que, salvo casos que ves que no cabe el auto en cuestión porque es mucho mayor que las plazas, a los jetas que suelen ser los pijos jóvenes con sus coches caros que lo hacen porque yo lo valgo, pues habría que multarlos, o llamarles al orden de algún modo. A esos y a los que tienen la cara de hacer la compra y dejar el carro en mitad del parking porque han conseguido el carro sin moneda y lo dejan por ahí, que si has de conseguir tu euro todos sabemos que te falta tiempo para engancharlo donde sea. Tanto a unos como a los otros, multa o atención al canto.

Aparcamiento del centro comercial Plaza Mar 2 (Archivo HdL).

Y siguiendo con el tema de aparcar, los que se aparcan o apalancan en los gimnasios con sus móviles. Esa peña que se sienta en una máquina y se pone a ver el móvil durante 15 minutos. Lo controlé el otro día. Una persona se sentó en una máquina y ahí estuvo, como si fuera el sofá de su casa. Tan tranquila. Aparcada. Está claro que no se le enfrió el sudor, porque tenía pinta más de ir a lucir que a sudar, pero nadie, ningún monitor del gimnasio fue capaz de decirle nada porque entiendo que no están para eso. Pero que bueno, no dejas de pagar por máquinas que no puedes usar porque la peña como que está a otra cosa. Sí, lucir ropa deportiva, sí, aunque eso de llevar los calcetines blancos altos aunque sea en pantalón corto o por encima de las mallas (ellas), la respuesta es que, salvo Julio Iglesias, no.

Por cierto, la música de ahora de los gym es la misma que la de las tiendas de los centros comerciales. Que no sé si estoy levantando pesas o en Zara o en Pull and Bear porque el machaqueo es el mismo. Antes te ponían música de bandas sonoras de Rocky, de Flashdance o de Karate Kid, clásicos de la superación personal. Hoy, ahora, como que nada que superar.

Hablando de superar, parece ser que los de Educación han caído del burro y el año que viene como que se van a volver a las notas de toda la vida, no como ahora que las familias, como no son notas numéricas salvo las finales, no saben si sus hijos han aprobado, suspendido, o llevan el ticket regalo y asignaturas como Proyecto Interdisciplinar que se impuso y los jefazos no sabían ni de qué hablaban. Pues como que la van a suprimir, pero no al que se inventó el invento, a ese o a esa no. Se va a volver a lo de toda la vida: a reforzar la lengua, las mates, el valenciano y, vaya, hasta la lectura. Y como que lo del rollo digital como que a ver, como que se va a limitar su uso. Pues eso, que tanta pantalla hacía que eso de los libros fuera ciencia ficción, el mundo al revés, que ahora lo moderno va a ser leer un libro. De hecho, conozco peña que prefiere el libro digital a pasar las hojas, a olerlas, a poner un marcapáginas.

Carmen Alemany recibió el Premio Importante del mes de noviembre del diario “Información” (Fuente: Universidad de Alicante).

Pues eso, que uno se hace cada día más viejo, pero con ganas de no volverse joven viejo si para ello hay que claudicar a leer un clásico en una pantalla, que intuyo que las generaciones futuras lo harán, pero los que hemos vivido entre dos siglos, entre dos monedas (peseta y euro), entre mascarilla y no mascarilla, en el mundial 82 de España, los que hemos visto la tele en blanco y negro con la carta de ajuste, y los 40 principales en la tele, Lo + Plus y Falcon Crest, entre otras series, V, Corrupción en Miami, Magnum, Starsky y Hutch, Los hombres de Harrelson, El santo, Orzowei, entre otras muchas, pues que los que hemos vivido cosas que no nacieron en la red, pues que entendemos que se puede crecer sin palabras como red, wïfi, internet, y si echo mano de mis padres, o de mis abuelos que leían y escribían en máquina de escribir o en pluma, pues ya ni te cuento.

El caso es que quizá nunca se olvide lo de antes, pero que no sea una moda vintage. Que no es necesario que sea mejor lo de ayer, pero que lo de ayer sea tan bueno como lo de ahora. Importante.

Esta semana el diario Información ha otorgado sus premios Importantes y uno ha recaído a mi antigua profesora, Carmen Alemany. Ayer profesora, hoy amiga. Una persona sin igual y no lo digo por su cultura. No le es necesario ninguna letra para ser todo un alfabeto de humanidad. Merecido premio es poco. Felicidades.

La tontunada de la semana: lo de la moda de la Ley Therian que es una ley que va a reconocer a humanos que se identifican con animales, sí, así que si ven a una persona orinando en una farola, o ladrando en mitad de la calle, o en la playa siendo un calamar, no se burlen que aún les multan por vulnerar sus derechos.

Es lo que hay.

Canción, Aquellos días, Revólver.

Libro, Rebelión en la granja, George Orwell.

En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.

Bruno Francés Giménez

Escritor de serie B.

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  • Disfrutando que es gerundio. Y muy bonito el recuerdo para tu ‘importante’ profesora. Un brazo.