Opinión

Alberto Navarro Sanes “Carlson”

Alberto Navarro, Carlson (Fotografía: Jesús Cruces, Valle de Elda).
El Ayuntamiento de Elda tiene encima de su mesa la propuesta de organizar un homenaje al fotógrafo periodístico Alberto Navarro Sanes, conocido profesionalmente por el apodo de “Carlson”. Una propuesta presentada por el grupo municipal de Ciudadanos, que, según mis noticias, encuentra serias resistencias y numantina oposición por parte de la izquierda municipal. Resistencia que […]

El Ayuntamiento de Elda tiene encima de su mesa la propuesta de organizar un homenaje al fotógrafo periodístico Alberto Navarro Sanes, conocido profesionalmente por el apodo de “Carlson”. Una propuesta presentada por el grupo municipal de Ciudadanos, que, según mis noticias, encuentra serias resistencias y numantina oposición por parte de la izquierda municipal.

Resistencia que hasta el momento dan al traste con la iniciativa porque el gobierno municipal de la ciudad zapatera alicantina está en manos de los partidos de izquierda gracias a una coalición que muchos eldenses no entienden, sobre todo a raíz de los resultados que se han dado en este primer año de gobierno.

La izquierda municipal cuestiona la figura de “Carlson” con el transnochado insulto de “fascista” quizá porque el bueno de Alberto Navarro viviera su etapa profesional más brillante en el diario “La Verdad” en la última década de mandato del general Franco. Una etapa durante la cual “Carlson” fue no los ojos de los periodistas que trabajaban en la redacción del periódico alicantino que se editaba en Murcia, sino su alma. Porque no se entienden los últimos veinticinco años de “La Verdad” en Elda sin la figura de su fotógrafo y el producto diario de un hombre que sin ser periodista, sin haber estudiado técnicas fotográficas ni ser lo que hoy llamamos “fotoperiodista”, supo reflejar a través de su objetivo la vida de una ciudad que por aquellos años vivía su máximo esplendor industrial gracias al calzado y a su escaparate FICIA (Feria Internacional del Calzado e Industrias Afines), que dos hombres imaginativos y profundamente enamorados de su trabajo, Fernando Obrador y Roque Calpena, elevaron a la cota más alta.

¿Cómo se atreve la izquierda municipal a cuestionar la figura de “Carlson”? ¿Conocen todo lo que ha aportado a lo largo de su vida profesional para dar a conocer el día a día, la vida y los sentimientos de Elda? ¿Quiénes son los concejales de la izquierda municipal para cuestionar la trayectoria de un profesional que ha escrito páginas de oro de la vida de una ciudad que, sin sus impresionantes testimonios gráficos, habría sido una casi perfecta desconocida para miles de lectores que tenían a “La Verdad” de Elda como su único medio de comunicación?

Desde los años que tuve a Alberto Navarro por compañero de trabajo, desde los cientos y cientos de horas compartidas con él y con el periodista Manuel Mira Candel, no permito que unos concejales que se audodenominan “progresistas” cuestionen a un profesional que vive con serenidad su última etapa de vida y que se merece no sólo un homenaje del pueblo en el que vive desde niño, sino que le dediquen una calle para que quede constancia de lo que fue “Carlson” para todo el Medio Vinalopó. De esta forma, las nuevas generaciones sabrán que un hombre de cuerpo pequeño supo reflejar a través de un objetivo fotográfico el ritmo y el pulso diario de la ciudad en la que viven.

Espero que la coalición que hoy manda en la Casa Consistorial eldense reconsidere su actitud, valore como se merece la figura de “Carlson”, acepte la iniciativa propuesta por Ciudadanos sin buscar réditos políticos, y hagan justicia con, probablemente, la figura viva eldense que más se merece hoy ese homenaje. Quienes tuvimos la suerte de acompañarle en una parte importante de su vida profesional y humana sabemos que nunca puso por delante sus preferencias políticas a las profesionales y que toda su vida ha estado jalonada de una bohonomía que para sí quisiéramos nosotros.

¿”Carlson” fascista? Vamos, por Dios. Búsquele la izquierda municipal cualquier otro “atributo”, pero nunca, nunca, utilicen contra él la palabra “fascista”. A “Carlson”, a demócrata, no le ganamos nadie. Ahí me la juego no sólo con los concejales que cuestionan su merecido homenaje, sino con cualquier hijo de mala ralea que ve la paja en ojo ajeno pero no ve viga en ojo propio.

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Blas de Peñas

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