Hoy interrumpo mi serie de artículos sobre la necesidad de la religión para no andar cojos por la vida tan complicada de los seres humanos, mujeres y hombres. La interrumpo, aclaro, para hablar de otra interrupción, la del embarazo. Y todo porque me siento en la obligación moral de salir en defensa del alcalde de Elche, Pablo Ruz, ante los ataques antidemocráticos de unas (y unos) proabortistas que, lamentablemente, son unos intransigentes y, además, no tienen el valor de identificarse. Con algún cartel y numerosas pegatinas atacan a la primera autoridad de la ciudad con una frase que recojo del diario Información y figuraba en una foto que queda para la historia de la ignominia intelectual y moral: “¡Pablo Ruz, tus cojones no decidirán qué hacer con nuestros úteros!”.
No vivo en Elche, aunque viví allí cuatro años, en los sesenta, cuando el hombre llegó a la Luna. Uno de mis seis hijos es ilicitano y se siente tan orgulloso de serlo como yo de haberlo sido y serlo por devoción, hasta el punto de que sigo llamando a amigos de Ilice (sobre todo a Carmen y Gaspar) cuando el Elche asciende a Primera o cuando, como este año, mantiene la categoría. Todos los años, por Navidad, nos reunimos los viejos camaradas periodistas, publicistas y administrativos que pasamos más o menos años haciendo grande Elche a través del injustamente desaparecido diario La Verdad.
Es normal que la vida de las ciudades cambie. Cambios políticos los ha habido y Elche ha vivido muchas legislaturas con alcaldes socialistas y algunas alternancias ‘populares’. Ha pasado, acaso, como a nivel nacional: más gobiernos socialistas que populares. Durante muchos años, gobernara quien gobernara, hubo un estilo político de concordia, de aceptación de la alternancia. Eso ha desaparecido y estamos, a nivel nacional, autonómico y local, con las espadas en alto. Y la culpa es, principalmente de Zapatero y de Sánchez, “digan lo que digan… los demás”, que cantaba, y no sé si lo canta todavía, Raphael (Curioso: la única vez que he entrevistado a Raphael fue para La Verdad y en Elche, creo que en agosto de 1970).
¿Por qué hay que atacar soezmente a Pablo Ruz desde posiciones de izquierdas, con pegatinas ofensivas y burdas, porque no piensa lo mismo que tú sobre la Ley del aborto?
No conozco de nada a Pablo Ruz, ni siquiera he tomado café con él, ni dos veces, ni una siquiera. Tampoco sé si se ha reunido alguna vez con Leire Díez. No soy del PP, ni de Vox. No tengo partido. Sólo soy un periodista con aspiraciones de ser libre. Tampoco soy del ‘sanchismo’, aunque algunas veces, a lo largo de mis largos 89 años, voté a Felipe González y su PSOE socialdemócrata, porque, como soy apartidista total, voto a quien me da la gana y Felipe fue, en un tiempo de hermosa transición, la opción menos mala. Además, empezó a triunfar en la política con el pseudónimo de ‘Isidoro’, en honor de un gran santo, el sabio obispo Isidoro de Sevilla, el autor de las Etimologías, un compendio del saber de su tiempo. ¡Menuda diferencia entre el gigante político de Felipe y el enano (mental, que no físico) de Pedro Sánchez! (En Sevilla viví seis años).

Acusan al alcalde de Elche de imponer a las abortistas lo que tienen que hacer con sus úteros. Falso de toda falsedad. Por lo que me cuentan amigos ilicitanos, Pablo Ruz es persona muy educada que nunca pondría sus ‘atributos masculinos’ para atacar a las mujeres que deciden abortar. Una cosa es estar contra el aborto y otra estar contra las mujeres que abortan. Yo pienso (y parece que Ruz es de la misma opinión) que las mujeres que abortan son víctimas de la violencia abortiva generada por una parte de la sociedad dominada por la perversa ideología de género que pretende hacer ver como progresista la llamada cultura de la muerte. Que en España sean asesinados, cada año, casi cien mil niños antes nacer y cien millones en todo el planeta es un testimonio de la degradación de la raza humana hasta un extremo repugnante.
Fuera eufemismos. Denominemos a las cosas por su nombre. Lo que llaman interrupción del embarazo es matar a un ser humano. Interrumpir una acción, una tarea, es cortarla un tiempo para proseguirla más tarde. Así yo dejo un artículo a medias para ir a comer y lo termino luego; o dejo de fregar los cacharros de la cocina para atender una llamada telefónica y vuelvo luego a la tarea casera. El aborto no interrumpe, acaba para siempre con la vida de un ser humano. La ciencia está definitivamente por la presencia de un ser humano en el momento de la concepción. Pídele a la inteligencia artificial que te resuma los últimos dictámenes de los científicos y te contestará, como a mí: “Desde el campo de la biología y la embriología es un hecho confirmado que la unión del óvulo y el espermatozoide (fecundación) da origen a un cigoto. Esta célula única posee una combinación genética completa (46 cromosomas) y es biológicamente un nuevo individuo de la especie humana… Desde el momento de la unión, el cigoto contiene toda la información de ADN que determinará las características físicas y biológicas del individuo… El cigoto es ‘totipotente’, lo que significa que posee la capacidad de dividirse y desarrollarse por sí mismo hasta formar un organismo humano completo”.
Si exploramos en la historia de la condición humana, encontraremos épocas muy tristes, pero ninguna, creo, que haya legalizado asesinar fetos, bebés no nacidos (aborto) y pacientes cargados de sufrimientos (eutanasia) dándole carácter ‘legal’ a ambas y, en el caso de la eutanasia, llamando a la interrupción de la vida ‘muerte digna’. La mentira más repugnante corroe y pudre los países más desarrollados de este Occidente que va hacia el ocaso. En lugar de poner medios (que le sobran) para ayudar a las mujeres (económica y psicológicamente) para tener maravillosos hijos, las lleva al matadero físico y espiritual (no hablo de religión ahora). Y a los que sufren, generalmente ancianos, con dolores físicos y mentales hasta pedir la eutanasia, les niega los cuidados paliativos, esa vía humanitaria que propone el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España como alternativa. Por ahí van los pensamientos de Pablo Ruz. Y los míos, que, además, quieren llevar cariño y todos los apoyos económicos, anímicos, espirituales y cuantos sean precisos para que, en primer lugar, se eviten los embarazos no deseados y para que cuando, desgraciadamente, se produzcan, esas mujeres sean mimadas por el conjunto de la sociedad hasta dar a luz a su retoño y durante todo el tiempo posterior que haga falta. Salvar a los hijos es salvar a las madres; salvar a las madres es salvar a los hijos. Mucho más: nos salvamos todos.













En la novela ‘Krisis con k’ (también en krisisconk.com ), ahí,
un capítulo entero dedico a contar la relación emocional y los diálogos de Jorge (en estado fetal) con mi madre (es autobiografía verdadera). Porque hasta recuerdo (ahí dejé contado) las caricias y los besos (olas donde yo nadaba en mi lago prenatal) besos de mi padre sobre la barriguita embarazada que se convertían en olas donde jugaba y nadaba…
Ah, cómo es posible que el PERIODISMO RIGUROSO
(según creo haber entendido)
NO PUEDO CREER QUE DÉ PÁBULO (divulgar y otorgar credibilidad y MÁS GRAVE ES DIVULGAR)
UN PANFLETO INSULTANTE
Y ANÓNIMO POR COBARDÍA
QUE APARECE PEGADO EN LAS PAREDES DE LAS CALLES DE ELCHE…
Pena me da de PERIODISMO SECTARIO Y AMORAL… Jamás por subsistencia se debe publicar cualquier infundio ANÓNIMO (si entendí bien).
MEJOR ABORDAR Y DAR PROTAGONISMO EN LAS PÁGINAS A TANTOS Y TANTOS PROBLEMAS SOCIALES QUE PERJUDICAN A ILICITANAS E ILICITANOS siempre buena gente…
Enhorabuena,
Don (con mayúscula) Ramón Gómez Carrión (tu madre)…
Feliz cumpleaños (de vida) cada día…
Pedro