Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Haciendo amigos

Arroz alicantino

Arroz a banda (Fuente: Patronato Municipal de Turismo).

Estarán conmigo en que los mejores arroces se hacen en esta tierra, Alicante. Pero también estarán conmigo en que aquellas referencias de antes ya no están tan claras como cuando El Delfín, La Goleta o el antiguo Dársena eran lugares de los que se sabía que no fallaban.

Ahora hay dudas. Es verdad que esas desapariciones o cambios fueron casi trágicos, como lo del Peret y su horchata, los pasteles de Dioni o incluso el Gavilá de Dénia, que ya no conserva aquella joya del arroz de huevas de caballa, cebolla y gambas. También es verdad que siempre nos quedará Tabarca y su caldero, algunos puntos en la zona de la playa y El Campello —Mariano y algún otro—, un buen arroz por Pinoso y ese arroz en costra de Casa Corro.

Faltan muchos, lo sé. Pero en la ciudad hay que asumir que la hostelería ha mutado y que, al menos, se nos plantean dudas sobre dónde rescatar, como en Ratatouille, aquel arroz con salmonetes épico de La Goleta. El otro día, en Teselas, sobre la Explanada, comimos un arroz mejor que el cien por cien de lo que te puedes comer en cualquier otra provincia.

Hace años, mi amigo Juan Salazar, maestro restaurador de Madrid y responsable de uno de los mejores restaurantes de la capital, El Foque, me invitó a degustar su nueva y exitosa carta de arroces. Le recordé que era de Alicante y, sabiamente, me invitó a su famoso carpaccio de salmón, su ronda de bacalaos y sus exquisitos postres. Sabía que no se puede competir con los de aquí.

El doctor Lorenzo Rabadán, eminente cirujano madrileño afincado ahora en Alicante, afortunadamente para todos, siempre me pregunta por qué no se puede pedir arroz para cenar. Yo le explico que el arroz está mejor a mediodía. Hay cosas que no necesitan demasiada teoría: se saben.

La gastronomía alicantina es también reflejo de este impulso turístico que nos deja perplejos, pero que, supongo, nos llena los bolsillos, porque no veo quejas generalizadas ni manifestaciones en contra. Tampoco tendrían mucho sentido después de todo lo que hemos peleado por ser un destino atractivo y de éxito.

Alicante ciudad cambió en los años noventa su forma de promocionarse turísticamente. Visitó agencias de viajes de toda España, una a una. Creó un Patronato de Turismo. Acudió a ferias nacionales e internacionales. Impulsó un grupo empresarial de apoyo a la acción institucional, el mítico Club del Huevo Frito. Fue una apuesta unánime y continuada, independientemente del color político del consistorio, y sumó a la universidad, a las empresas y a las instituciones en su promoción.

Alicante cambió su imagen turística y apostó por la calidad y por una promoción eficaz del destino. Creó la primera web turística de la Comunitat, aprendió de Benidorm y de la gente que llevaba aquello, y se apoyó en buenos profesionales.

Tendría que nombrar a personas y entidades en este capítulo de nuestra ciudad y de sus atractivos. Los imagino en una gran comida de celebración, conjunta, de personas y empresas; una comida hoy lamentablemente imposible por todos los que nos han dejado. Todo ello para comernos un arroz alicantino y volvernos a ver, juntos.

Haciendo amigos.

Pedro Picatoste

Empresario e historiador.

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