Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Socialmente inquieto

El recordado Bar Penalty

El Bar Penalty (Fuente: Pascual Rosser via Facebook).

La vida cotidiana de la ciudad de Alicante está plagada de rincones y lugares que se hicieron populares con el paso del tiempo por el esfuerzo de sus gentes y el uso de sus vecinos. No fue por casualidad, sino por el resultado del empeño que pusieron unos en su trabajo y del reconocimiento que manifestaron otros.

En esta crónica de hoy les voy a hablar del recordado Bar Penalty. Reconozco que lo tengo en cartera desde hace tiempo y mire por dónde que navegando por Internet encontré en la página de “Alicante en Blanco y Negro” en Facebook una foto del interior de este bar y un debate sobre el mismo en sus comentarios. De todos ellos se destacaba el cariño con el que aún se recuerda este establecimiento. ¡Qué bien, buena señal!, que diría un buen amigo.

¡Venga!, se lo voy a describir. Hacía chaflán entre la actual Avenida de Alfonso X el Sabio con la calle Capitán Segarra, muy cerca del desaparecido Cine Monumental, frente al Mercado Central, por la puerta por donde se entra a los puestos de venta de pescado y donde antiguamente había un pequeño parque de bomberos.

Merece la pena citar aquí al Cine Monumental Salón Moderno, coliseo alicantino que proyectó cine mudo, después sonoro, grandes tardes y mañanas de cine, y donde se desarrollaron otros acontecimientos como galas benéficas. Incluso la elección de la Bellea del Foc sobre todo cuando Gastón Castelló fue presidente de lo que hoy es la Comisión Gestora de Hogueras. Se derribó en 1977 para construir otro cine más pequeño ganándole protagonismo al espacio dedicado a locales comerciales y viviendas. Se perdió una oportunidad para, al menos, conservar su fachada. Fue otra víctima de la piqueta y ambición urbanística tan característica de esta ciudad. Paco Huesca se refiere a la historia de este cine con todo lujo de detalles en su libro titulado Los cines de Alicante (Editorial Sargantana), se lo recomiendo.

Al parecer el Bar Penalty se fundó a principios de los años 70, he leído que en 1972 en el blog Alicante Fotográfico d´Antaño. Si esa fecha fuera la buena, al no encontrar otra, era el Alicante cuyo Ayuntamiento estaba presidido por el alcalde Ramón Mallugiza. Permita que aquí cite unas fechas y unos acontecimientos del inicio de ese año, que tiene su enjundia. En enero de 1972 este alcalde informaba que el Ministerio de Hacienda había autorizado la construcción de 150 viviendas de protección oficial gracias a la aprobación de un presupuesto extraordinario de 30 092 786 pesetas, autorizando la solicitud dirigida al Banco de Crédito a la Construcción para la petición de un préstamo. Ya entonces, como ahora, este asunto de la vivienda era importante. En ese mismo mes de enero se rechazaba la propuesta de tres concejales realizada en diciembre del año anterior que solicitaban la desaparición de los Festivales de España que se celebraban en Alicante para usar ese dinero a favor de las Hogueras de San Juan. El concejal Beviá era quien defendía esos festivales porque, opinaba, los alicantinos no tenían que renunciar a la música, la ópera y el teatro que se realizaban en ellos. El concejal Fajardo, por su parte, era quien defendía las Hogueras de San Juan como la única fiesta de la ciudad.

Esto y muchas más cosas lo cuenta Enrique Cutillas Bernal en su Crónica de la Muy Ilustre Ciudad de Alicante que, con sus tres tomos, guardo en mi biblioteca. Me gusta leer y releer los relatos de los cronistas de la ciudad. Hay tanta información…. Están narradas por quienes estudiaron aquellos datos, los recopilaron, para contarlo después a su manera.

Deje que vuelva al Bar Penalty. Fue un bar pequeño en espacio, pero grande en la afluencia de su clientela. Un bar de éxito, como se diría hoy. Primaba la calidad de sus productos y el buen servicio a sus clientes.

En ese foro de Facebook que antes he citado, María José Lledó Antón, hija de Pedro Luis Lledó Francés, conocido como Luisito el del Penalty, contó muchas cosas. Quién mejor para contarlo que quien lo ha vivido de cerca y tiene los recuerdos de sus mayores para rememorarlo. A Luis le ayudaba su tía Adelina, hermana de su madre.

El Bar Penalty (Fuente: Facebook).

Era tan pequeño que no tenía cocina y los alimentos cocinados que allí se vendían se los traían de casa. Su tía Carmen, cuenta María José, preparaba las tapas en su vivienda de la calle Segura. Como aquellas “gabardinas” (pescadilla o bacalao rebozado) que tanta fama dieron al establecimiento. También cocía el marisco, guisaba la “sangueta” o los caracoles en salsa. ¡Qué bueno!, se me hace la boca agua sólo pensarlo. Su madre, Paquita Antón, sólo iba por las noches porque trabajaba de telefonista en Aguas Municipalizadas. Ya ve, una vida entregada a su trabajo y al bienestar de su familia.

Por pequeño que fuera este establecimiento, era lugar apropiado para la tertulia dentro del local y cerca de él, en la acera donde se hablaba de todo, con la discreción tan necesaria en aquella época que aún por poco podías terminar en el calabozo de la Policía si eras irrespetuoso con el régimen. Quedaba ya poco para eso, pero entonces no lo sabían.

En la foto de portada sacada del foro citado de esa red social se ve una pizarra negra que, con tiza blanca, anunciaba la película El hombre que no quiso hablar, dirigida por Herbert Wilcox, con artistas como Anna Neagle, Antony Quayle… Se proyectaba en el Cine Casablanca. El cine era una de las principales aficiones de esa época.

Hay otro cartel que nos mira desde antaño y que nos felicita las Pascuas. Muy apropiado, ¿no le parece? Qué coincidencia. Pues yo aprovecho y lo hago también. Ahí queda esto.

Pascual Rosser Limiñana

Escritor, autor de tres libros, dos novelas y un ensayo; el último titulado "Personajes y personajillos en Alicante". Articulista en varios medios, ha escrito para Alicante Press, "Alicante Plaza", "EsDiario" y actualmente escribe también en "El Consistorio", periódico digital del que forma parte de su directiva.

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  • El bar Penalty no se fundó a principios de los años 70 como se indica en el artículo. Basta con fijarse en las fotografías de su fachada: En el cartel colgado a la derecha de la puerta se felicitan las Pascuas, en una las de 1958 y en otra las de 1962.