Una coincidencia inexplicable, y un pequeño gran golpe de suerte, y una esperanza que se hace realidad y “una flor que florece fuera de temporada” y florece en prosa… Imagino esas raíces y su funcionamiento: Y ¿cómo lo hace?… Pero ¡lo hace!… Y así sin más, empiezo a escribir sin parar, y de repente, susurra: “aquí estoy”… Y saltan lágrimas gruesas como sus raíces y me abrazo a ellas con fuerza y sigo imparable saboreando su savia con sabia bendita de su amor… Controlo la respiración, regulo el ritmo cardiaco, la temperatura corporal, el hambre, la sed, proceso el miedo y la ansiedad, reconozco el dolor y proceso sus sonidos, detecto amenazas y peligros, formo nuevos recuerdos, almaceno memoria de mis eventos íntimos y únicos vividos, planifico y organizo, tomo decisiones complejas, suspiro, sonrío, canto, celebro, y mis 85 mil millones de neuronas de mi cerebro, celebra con putamen, tal cual nefelibata, porque no siente dolor, aunque sea el encargado de procesarlo, y de repente… En mi jardín de las palabras que me calma el alma… hay un aroma de silencio y quedo embelesada con sus flores amarillas y sus tallos con heridas y lágrimas y entonces escribo mirando el azul infinito salpicado de dorados y platas desde la profundidad de amalgamas naranja, ocre, marrones y verdes, y conecto en profundidad con la tierra y me agito entre mis ramas meciendo sus secretos y sazonando mis hojas con exquisita hierbabuena, romero, lavanda, limonero, cayena piripi, perejil, toronjil… y aunque… sólo de vez en cuando se pongan tristes y en desánimo y agonía y llanto… suspiro y llega el cambio de estación…
Porque no hay peor escenario que provocarte ser alérgico a ti mismo… y empieza entonces esa savia bendita y fotosíntesis, que actúa como una reconstrucción, desde las entrañas sembradas con esperanza, de todo un botiquín de hierbas medicinales curativas, para aliviar momentos que callan y enmudecen y a veces resultan inexistentes y sobrantes.
¡Soy lo que me enseñaste!… Amor y más amor y en mis intensos y caprichosos y tan soberbios puntos suspensivos…
Y es que cómo olvidarme si es que es tan placentero y energizante y colorido ese momento del día en el que tus cayenas rojos, en ese jardín de esa casita de bahareque mágica, desde el otro lado del Mediterráneo, me hacen suspirar de felicidad, una y otra vez, y es que, el tiempo pasa y los bonitos recuerdos de la infancia permanecen, y es ENERO veinticinco, y aún siento a esas hermosas malváceas revoloteando en mí alma y hoy más que antes y nunca antes jamás, hacen latir mí corazón de esperanza y de justicia, perdón, libertad, ternura, comprensión, humildad, generosidad, hermandad, amor…,y en la Naturaleza hay tantas cayenas, rica en antioxidantes, vitamina C, ayuda a combatir el daño cerebral, fortalecer el sistema inmunológico. Tantas, como la flor del beso, ese significado merecido y recibido de bienestar y abundancia, de fortaleza, pasión y energía, felicidad y espiritualidad, en ese jardín de esa casita de bahareque mágica, y tantísimas palabras como plantas y flores y como esta deliciosa tisana relajante de la magia de vivir en la que en cada sorbo imagino que el amor que deseo ahora mismo con ese huésped que entró a mi vida sin avisar, sería como ese jardín bonito y exageradamente precioso en esa casita de bahareque en la que me crie y que ella cuidaba tanto y mimaba cada una de sus plantas, les hablaba, les cantaba, les bailaba boleros y tangos, y les entendía y les confesaba tanto y más…Imagino que disfrutaba como niña a sus setenta y tantos de ese perfume de segundos intensos y perfectos, de notas marinas, cítricas y frescas, de su patio lleno de flores variadas, de frutas silvestres, de hierbas aromáticas, ese olor a limpio y fresco y a energía expresiva que te envuelve y te hace suspirar y de ese olor que acariciaba su soledad, esa soledad temprana que le visitó sin esperar al perder a su marido y que encontró en su naturaleza su mayor refugio. Me tomo otro sorbo de mi infusión, o lo que me queda de ella y huelo a frutas verdes, a lima, kiwi, manzanas y a toda una declaración de amor y de optimismo y valentía, en el que dibujo retratos calcados con todo detalle de esos intensos segundos de fusión de sentir su grandeza, su alma firme y guerrera, su mar… Huelo esos instantes de refugio de paz y calor de hoguera, que refleja la belleza de su particular jardín, a albahaca y a verbena, a tomillo y a hierbabuena, a romero y a manzanilla, a higo y a valeriana, a laurel y a mejorana, a llantén y a toronjil, a menta y a salvia y a eucalipto, de esa alegría radiante y despreocupada en medio de su testarudez y rigidez y perfección de mujer. Y es que aún siento esas benditas mañanas de caricias del sol sobre mi piel, en silencio y armonía, perdida entre las montañas, el rio y azules… Huelo a mandarina, a toronja, a naranja, a lechosa y limones amarillos, que me lleva a escribir esta aventura de sensaciones que se desprenden de mis ramas y en todo mi árbol y mi matices de colores en ausencia de negros y grises y en plena conexión con la naturaleza y al aire libre como fueron esos días a la verita suya, siempre a la verita suya, ella y yo, juntas las dos…
Eso tiene su perfume, una explosión de eternidad desde su eternidad en la mía y entonces, imagino su aroma con un delicado toque de pedacitos de cielo, nubes, de tonta y enamorada perdida y con olor a café muy caliente…Imagino que hueles a naturaleza y eso me hace sentir feliz y mi felicidad es su aroma en mis letras y son el alma de sus flores y son las migas de mi pan brioche con mantequilla sabor a nata fresca y a puntito de tocar el cielo y tomarnos ese aromático y suave café con eternos pensamientos en esos momentos de calma de nuestra naturaleza inquieta, rara, diferente, caprichosa y dulce y que escribo en estas hojas deshojadas de la vida a tiempo y a destiempo y en puntos suspensivos y que ahora la empiezo a comprender y a disfrutar en mi prosa…y así sin más… mi rama floreció rabiosamente colorida de amarillo y conoce el secreto de mis ramas heridas, cerrando delicadamente mis soberbios puntos suspensivos y floreciendo en prosa en un jardín de ensueño… ????…y así sin más… ????… ????… florecer en prosa en el exótico y estratosférico y tanto y más, Mediterráneo, entre raíces históricas, fuertes, imparables, hondas, intensas, inmensas, valientes, atrevidas, perseverantes, guerreras, en ausencia de tinieblas y blasfemias, y tanto y más,… Florecer en prosa entre ficus de cayena, en un cielo astrífero, en el Mediterráneo, azul cobalto…













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