Reportajes

La suicida expedición de la “Kon-Tiki”. Thor Heyerdahl tenía razón

Balsa Kon-Tiki (Fuente: National Geographic).

Hace unos días que vi la película Kon-Tiki de 2012 dirigida por el director noruego Joachim Rønning y Espen Sandberg, su argumento se centra en la homónima expedición realizada por el explorador y antropólogo noruego Thor Heyerdahl junto a cinco exploradores más en 1947 quienes zarparon del puerto de Callao (Lima, Perú) a lo largo y ancho del océano Pacífico en la corriente del Humboldt, para demostrar que los incas precolombinos habían podido colonizar la Polinesia desde Sudamérica, y en concreto poblar la Isla de Pascua (Rapa Nui). En aquella expedición del todo suicida no pudieron llegar a la isla de Pascua, sino al arrecife de Raroia donde la balsa encalló. Si entonces la hipótesis del contacto entre pueblos no fue admitida científicamente, hoy se ha demostrados que sí fue posible.

Mapa de la Expedición de Kon-Tiki (Fuente: Rand Mc Nally, EE. UU.)

Setenta y tres años ha tardado la ciencia en darle la razón a Thor Heyerdahl

La revista Nature (Scientific American) de fecha 9 de julio de 2020 publica una conclusión científica que respalda la hipótesis del biólogo y antropólogo noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) sobre que los nativos de Sudamérica navegaron desde Perú a la Polinesia. Para demostrarlo construyó una balsa llamada «Kon-Tiki» (Dios Sol) que partió en 1947 hacia la Polinesia, para probar que la navegación era posible, pero la ciencia, entonces, no le dio la razón. Una respuesta científica que Thor se pasó toda la vida esperando, ha llegado setenta y tres años después por el becario postdoctoral en la Universidad de Stanford Alexander Ioannidis junto a sus colegas, que ha demostrado genéticamente, por la coincidencia de amplios segmentos del ADN que, alrededor del año 1200 d. C. hubo contacto entre polinesios y amerindios, en un estudio comparativo al analizar la saliva de los genomas entre 807 individuos de 17 islas del Pacífico y 15 grupos de nativos americanos en la costa del Pacífico. En la entrevista realizada por Nature dice:

      –«Encontramos segmentos idénticos por descendencia nativa americana en varias islas polinesias», afirma Alexander Ioannidis. «Fue una evidencia concluyente de que hubo un solo evento de contacto compartido», afirma. En otras palabras, los polinesios y los nativos americanos se conocieron en un momento de la historia, y durante ese tiempo las personas de las dos culturas tuvieron niños con su ADN.

La noticia ha trascendido en todos los medios de comunicación a través de los principales periódicos y revistas científicas (The Times, Le Monde, National Geografic, BBC…). Desde Tenerife, donde vive, su viuda (segunda esposa Jacqueline Beer, la exactriz francesa y miss universo de 1954), no podía contener la emoción: «Seguro que ya está enterado desde allí arriba. Hoy podrá estar más tranquilo, porque ahora nadie le podrá decir que estaba loco o que fue un complot, como le dijeron en su país, Noruega, en una conferencia tres semanas antes de morir». Un busto de bronce de Thor Heyerdahl se encuentra en el Museo Casa Chacona, Güimar, Tenerife. Este museo forma parte del Parque Etnográfico de las Pirámides de Güimar; se encuentra en una edificación típica canaria, a la entrada del recinto. En la exposición se exhiben máscaras indígenas, maquetas de embarcaciones, una colección de figuras de cerámica… A través de paneles explicativos se intenta mostrar la relación de estas nuevas pirámides encontradas en Güimar con las halladas en Latinoamérica de los mayas, así como el proceso de recuperación de las pirámides.

Balsa en el Pacífico (Fuente: National Geographic).

Evidencia genética entre los polinesios y americanos

Un equipo liderado por el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de México (Cinvestav) ha encontrado ahora las evidencias genéticas para descifrar este contacto prehistórico que no dejó rastro concluyente. “Se trata de la huella registrada en el ADN de quienes tuvieron contacto hace 800 años en uno de los lugares más remotos del planeta”, explica a SINC Andrés Moreno-Estrada, investigador de LANGEBIO.

Los resultados, publicados en la primera semana julio de 2020, en la revista Nature, apoyan así la hipótesis de un contacto prehistórico sobre el 1200 d. C., entre nativos americanos y pobladores polinesios mucho antes de la llegada de exploradores europeos a esta zona del océano Pacífico, pero también aportan “detalles adicionales nunca antes revelados como la fecha, el origen y el destino del contacto”, recalca Moreno-Estrada.

Pero hasta ahora esta osada hipótesis había seguido siendo tan controvertida como lo fue en el momento que se propuso porque los estudios de genética molecular habían llegado a conclusiones opuestas. A falta de evidencias científicas, el origen de la población de esta misteriosa isla del Pacífico ha seguido siendo durante décadas uno de los capítulos de la historia humana más desconocidos.

De la batata al ADN

La posibilidad de contactos prehistóricos entre polinesios y nativos americanos ha sido muy debatida. Uno de los argumentos en su defensa ha sido un tubérculo: la batata. Esta planta de origen americano tiene una larga historia de cultivo en el este de la Polinesia. Además, la palabra para decir batata en los idiomas polinesios parece estar relacionada con la palabra utilizada por los indígenas de los Andes. En la Isla de Pascua hay evidencias de antiguos campos de batatas. Otra  prueba de intercambio cultural son los moais con las esculturas ciclópeas de América del Sur y la de Tahití, las Marquesas o Nuku Hiva.

Archipiélago de Las Galápagos

Las Galápagos pertenecen actualmente a Ecuador (situada a 1.000 km al oeste del continente, formada por trece islas grandes con una superficie mayor a 10 km²), es muy probable que estuvieran pobladas por nativos precolombinos incaicos, y fuera plataforma o baje para viajes más largos. Cuando las islas  fueron descubiertas el 10 de marzo de 1535, estaban deshabitadas. Lo fueron por el barco del obispo de Panamá fray Tomás de Berlanga cuando cumplía un encargo del Emperador Carlos V para arbitrar en una disputa entre Francisco Pizarro y sus subordinados tras la conquista del imperio incaico.

Vista satélite de Las Galápagos (Fuente: Wikipedia).

Un estudio realizado en el año 1952 por Heyerdahl y Arne Skjolsvold reveló que se encontraron cerámicas de algunos pueblos (posiblemente incas) de antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, no se  encontraron tumbas, vasijas ni ninguna construcción antigua que revelase asentamientos antes de la colonización.

Otra posible plataforma para los viajes por el Pacífico pudo ser el archipiélago Juan Fernández.

Un hueso de pollo en Chile

En 2007 un grupo de investigadores de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) halló un hueso de pollo en un yacimiento de Chile que demostraría que los navegantes de la Polinesia ya habían alcanzado América al menos entre los siglos XIV y XV. En 2011, Daily Telegraph (Reino Unido) se hacía eco también de otra investigación liderada por el profesor Erik Thorsby, de la Universidad de Oslo, que tras recoger muestras de sangre de isleños de Pascua comprobó que incluía ADN procedente de los nativos americanos. El hallazgo demostraría que antes de que los europeos llegasen a las islas, sus lugareños se habían cruzado ya con gente de Sudamérica, pero no confirmaría las teorías del intrépido promotor de la expedición de la Kon-Tiki. “Heyerdahl estaba equivocado, pero no completamente”, apuntaba Thorsby al rotativo inglés, que recuerda que la teoría ha establecido siempre que la Polinesia fue colonizada a través de Asia hace aproximadamente 5.500 años. La arqueología, los estudios lingüísticos y análisis genéticos apuntarían en esa misma dirección.

La película Kon-Tiki. Una aventura arriesgada, de 2012

Me gustó e impactó la película Kon-Tiki de 2012, y me recordó el libro homónimo, cuya octava edición de 1963 tengo en mi biblioteca y leí en mis años juveniles con espíritu ansioso de aventuras, ahora con la edad «supermadura» sobre los lomos, lo veo como una expedición suicida comparable a la de Colón o ir a la Luna.

Imagen de la película «Kon-Tiki» (Fuente: Bateaux, Pinterest).

El 10 de enero de 2013, la película Kon-Tiki fue nominada al Óscar como la mejor película de habla no inglesa, pero no lo ganó, por ello es una película poco conocida por el público con espíritu aventurero. Pero es más que una película entretenida, es el tesón del hombre por materializar una idea arriesgada y utópica, el de un proyecto que fraguas en la cabeza durante años y hasta que no lo realizas no existe en el mundo otra cosa más importante.

Durante la expedición de 1947 se hizo un documental con una cámara de cine que llevaban a bordo de la balsa construída con troncos de madera llamada de balsa (Ochroma pyramidale).  Eran seis valientes y temerarios expedicionarios más un guacamayo. Documental que en 1950 ganó el premio BAFTA nominado al mejor documental, y en 1951 ganó un Óscar de la Academia de Cine Norteamericano por ser el mejor largometraje documental, y el National Board of Review: Top Mejores películas extranjeras.

La expedición en balsa de la «Kon-Tiki»

La balsa  «Kon-Tiki» fue montada sobre nueve troncos de madera de balsa verde con un compartimento de cañas de bambú y a vela, copia de las balsas incaicas, zarpó el 28 de abril de 1947 (hace 73 años) del puerto de Callao (Perú) hacia el inmenso océano Pacífico, en la corriente del Humboldt, sin saber si aquel viaje era posible, pues partían de una hipótesis como la de Cristóbal Colón para descubrir las Indias Occidentales y se encontró con el continente americano. Por eso comento en el título del reportaje que fue una expedición suicida a la aventura, no demostrada científicamente. Los expertos del Club de Exploradores de Nueva York decían que no era posible y que la empresa era una verdadera locura.

Imagen del libro «Kon-Tiki» (Fuente: Ramón Palmeral).

La expedición marítima la componían: Thor Heyerdahl (director de la expedición), Knut Haugland, el experto en radio héroe de la II Guerra Mundial; Bengt Danielsson, el encargado de las provisiones y el racionamiento de los alimentos; Erik Hesslbergel, experto en temas de navegación y además artista; Torstein Raaby, también estaba a cargo de las transmisiones por radio; y Hermna Watzinger, un ingeniero especializado en las mediciones técnicas (Ver fotografía siguiente).

Gracias al patrocinio de Noruega, de Perú y de Marina de Estados Unidos que los provisionó de víveres y de instrumentos para experimentar en el océano, lograron navegar 6.082 kilómetros que son 3.770 millas náuticas en 101 días hasta llegar al arrecife de Tuamotu de administración francesa en el atolón de Raroia el 7 de agosto del mismo año, donde la balsa encalló, pero se salvaron y lo pudieron contar. Aunque no llegaron a la isla de Pascua (Te Pito O Te Henua o el Ombligo del mundo), sí demostraron que era posible, y si en lugar de salir de Perú lo hubieran hecho, más al sur, desde Valparaíso (Chile) seguramente hubieran llegado al archipiélago Juan Fernández compuesto por las islas Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk y Santa Clara (ver mi reportaje en Hoja del Lunes); y posiblemente a la isla de Pascua, pero es que en Chile no encontraron madera de balsa, más propia de la selva amazónica, y fue en Ecuador donde la encontraron en la finca de don Federico en Quevedo, talaron nueve grandes árboles de balsa y los bajaron flotando por los ríos Palenque y Guayas hasta el mar y puerto del Callao.

Imagen del libro «Kon-Tiki» (Fuente: Ramón Palmeral).

Es curioso conocer que la madera de balsa es muy liviana y resistente, la mayoría de los aviones construidos durante la Primera Guerra Mundial tenían los largueros y costillas de las alas de esta madera, y revestimientos de tela. Las cualidades de esta madera tropical retrasaron, según los expertos, el desarrollo de aviones de otro tipo de materiales como la aparición del aluminio que tenían la desventaja de ser muy pesados y vulnerables a la corrosión. Actualmente se usa madera de balsa para aeromodelismo, marquetería y modelismo naval.

El libro de La expedición de la «Kon-Tiki»

Libro «Kon-Tiki» (Fuente: Ramón Palmeral).

La primera edición en castellano del libro La Expedición de la «Kon-Tiki» es de la Editorial Juventud de Barcelona, de noviembre de 1951, yo poseo la octava de 1963, donde Thor Heyerdahl narró todas las peripecias en un libro ilustrado con fotografías de 237 páginas, fue un best-seller traducido a 70 idiomas, con más de 50 millones de copias vendidas en todo el mundo, y que se sigue reeditando. Aún hoy es una total fuente de inspiración para los grandes amantes de las aventuras marítimas.

La idea del viaje desde Sudamérica a la Polinesia comienza en una remota isla de Fatu Hiva (la más meridional de las Marquesas) donde Heyerdahl vivió con los nativos varios años con su primera mujer, la noruega Liv Coucheron Torp, él tenía 23 años y ella 21, tuvieron dos hijos: Thor y Anita, tras el divorcio en 1947 ella se volvió a casar con James Stillman Rockefeller, por eso ella es más conocida como Liv Rockefeller. Un día el viejo Te Tetua de una tribu de la isla Fatua Hiva, le revela que los vientos alisos siempre vienen del este, y le cuenta la leyenda de sus antepasados que vinieron del Tiki, hijo del Sol (es decir desde Sudamérica) y, en base, a esta antigua leyenda Thor Heyerdahl, diez años después y cuando tenía 33 años, organiza la construcción y el viaje de la Kon-Tiki. El libro es muy ameno, lleno de curiosidades como que cada maña se encontraba la cubierta llena de peces voladores que le servían de alimento como un maná venido del mar.

Conclusión

La expedición de la «Kon-Tiki» fue real no es de ficción como La Odisea de Homero del viaje de Ulises que navegó veinte años desde Troya a Ítaca, sino cierto y suicida, comparable al primer viaje de Colón a América en 1492, o como la circunvalación de la Tierra por Magallanes y El Cano (1519-1522) o el viaje a la Luna de 1969, por la incertidumbre que ello acarrea.

La vida es un riesgo diario y quien no se moja no coge peces, dice el refrán castellano. La aventura es propia de los jóvenes, uno de mis programas favoritos es el de «Españoles por el mundo» donde admiro la capacidad de supervivencia y el riesgo que se asumen al vivir y trabajar en lugares tan recónditos de la Tierra.

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Ramón Palmeral

Soy escritor con más de 40 libros publicados sobre temas diversos. Socio de Honor de Espejo de Alicante, socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia, colaborador de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela. Publico crónicas culturales y políticas con un sentido satírico desde hace más de veinte años, puesto que considero que la labor del ciudadano y de la prensa es la de fiscalizar al poder. Dirijo el portal Nuevo Impulso.net de arte, cultura y opinión. Mi correo: ramon.palmeral@gmail.com

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  • pueblos precolombinos incaicos.#.. hay un solo pueblo inca andino, que colonizó y ocupó otras tierras donde habían pueblos PREincaicos. Los incas no se aventuraban a la costa, siendo de montañas. es decir no llegaron a las Galápagos. son los pueblos PreINcaicos que poco tuvieron en común con los incas. Pienso que los pueblos navegantes fueron los pueblos preincaicos de la zona de Guayas o Manabí en Ecuador (3000 a 4000 años aC) , ya que tambien usan la corriente de Humboldt que llega a la línea ecuatorial y se desvia hacia las Galápagos, además que la balsa es originaria de la costa ecuatorian. hay vestigios de intercambio entre culturas mexicanas precolombinas y culturas ecuatorianas precolombinas , cuya muestra está en el museo antropológico de Mexico DF. http://www.ballenitasi.org/2011/06/los-grandes-navegantes-del-ecuador.html

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