El repaso

Y la Virgen de la Cueva se hartó de la lluvia

Fuente: Antena 3.
Un breve resumen de todo lo que ha pasado en el mundo esta última semana: lluvia por doquier, huelga de transportistas, Sáhara Occidental y juicio a la Pantoja.

Lluvia, lluvia y más lluvia. Llovió tanto la semana pasada (aunque no tanto como en la película The Batman) que acabó harta hasta a la Virgen de la Cueva, que lógicamente no pudo salir de su gruta igual que nosotros no pudimos salir de nuestras casas. No somos los de la provincia de salir mucho cuando llueve, no.  Por lo menos para el hincha culé, comenzar el nublado (y posteriormente lluvioso) lunes fue un pelín más agradable después del 0-4 que endosó el Barça al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Una goleada de las de antes, de las de Guardiola y el Messi que no estaba prejubilado. Lógicamente para el aficionado blanco, entre la derrota y la lluvia no fue el mejor día para salir de la casa, la gruta o la caverna, como dirían algunos. Estas sí que son las auténticas dos Españas. Las únicas que debería haber.

Mientras llovía, los transportistas seguían en la huelga indefinida convocada por los altísimos precios de los carburantes, que hacen casi imposible su labor por incrementar los costes de trabajo en un sector en el que la mayoría son autónomos o pequeñas empresas. Trabajadores que para más inri no forman parte del Comité Nacional del Transporte por Carretera que es con quien está negociando el Gobierno y que está formado en resumen por las grandes empresas y los gerifaltes del sector. Normal que el primer paquete de propuestas, básicamente subvencionar una parte del gasóleo, no terminara de cuajar porque lo consideraron insuficiente…Y porque no se había escuchado a todo el sector. Un pequeño detalle que el Gobierno se apresuró a corregir (esperemos) escuchándolos.

Fotografía: Angie Oliver (Fuente: Pixabay).

Total, que la huelga siguió, los supermercados comenzaron a presentar “problemillas” de abastecimiento y para finales de semana la leche, antiguamente bien básico de la cesta de la compra acabó convirtiéndose en un producto de lujo al alcance de muy pocos: de los que primero llegaran a Mercadona, Lidl o Carrefour. Una reflexión: primero fue el papel higiénico, luego el aceite y ahora la leche. ¿En qué momento se convirtió España en la Polonia comunista de los años 70?

Preguntas sin respuesta. Igual que por qué justo ahora, en medio de una crisis energética que tiene al país sin leche y con una cruenta guerra librándose en Ucrania, se le ocurre enviar a le président Pedro Sánchez (“Antonio” para Mario Draghi) una carta a Marruecos apoyando una autonomía dentro de Marruecos para el Sáhara Occidental… Rompiendo la neutralidad y además sin consultarlo con nadie. Se ha enfadado con él nuestro proveedor de gas, aliado del Frente Polisario y vecino marroquí Argelia que ya ha amenazado con subir precios (“Señor, llévame pronto”) por no haber avisado con antelación, todos los partidos políticos existentes en España, el pueblo saharaui y presumiblemente, a todas las familias que en algún momento de su vida les acogieron en aquellos veranos de los 90.

La versión oficial dice que la Unión Europea bendice este giro porque mejora relaciones con Marruecos (y seguramente servirá para cerrar el grifo migratorio por ese punto) en un momento en el que tiene que estar todo atado y bien atado por si las moscas, que “Putin está muy loco”.

Fuente: Onda Cero Radio.

La versión conspiranoica y farandulera, la que cree que el 23-F lo organizó el Rey Emérito, en el Bar España y que Antonio Anglès está vivo, ven una nueva y estratégica cortina de humo creada para desviar el foco mediático de la crisis energética y del transporte. Y para apuntalar esta teoría entra en escena Isabel Pantoja a la que JUSTO ESTA SEMANA han juzgado nuevamente por blanquear capitales. Sí, igual que cuando la juzgaron en 2012 por el Caso Malaya… En plena crisis por la reforma laboral, los recortes sanitarios, la prima de riesgo y el rescate de Europa. A saber.

Como sea, el lunes que hoy comienza con nuestro ya clásico pesimismo de “a ver qué nueva desgracia nos trae esta semana”. Planificando a semana vista, parece que la Guerra de Ucrania (que ya ha cumplido su primer mes de vida) ya está estancada y normalizada, ergo, no nos va a caer un misil nuclear encima; la lluvia se va a ir de una vez –para alegría de la Virgen de la Cueva a que volverá a ser invocada por los niños– y presumiblemente se llegará a un acuerdo con los transportistas y volverá a haber de todo en el supermercado.

Pues mirándolo bien, ni tan mal.

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Alex Guillén

Periodista y publicitario especializado en el sector audiovisual, marketing digital y comunicación online de empresas.

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