Balones a la olla

Triunfo épico del Hércules, con intriga y suspense

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Un Hércules abonado al suspense, vence al Mar Menor Fútbol Club en los últimos suspiros del partido. La consecución de los tres puntos se gestó de una forma épica, por tantas cosas como le pasan al equipo semana tras semana.

El colegiado canario, de Tenerife, que arbitró el partido premió a cada equipo con un penalti quizá insistente, tanto uno como el otro. Mientras los murcianos aprovecharon su lanzamiento, el Hércules lo desperdició, aunque sacó en claro una expulsión, producto de ese lance, que dejó a los visitantes con diez. Después empatamos con un gol en propia meta, donde la suerte, otras veces esquiva, sonrió, y la guinda la puso otro canario tinerfeño, Elliot Gómez, jugador Herculano, que había entrado en la segunda mitad y de disparo raso y cruzado batió al cancerbero visitante. ¡Qué casualidades, qué paradojas! Los dos canarios, los dos de Tenerife.

Por cierto, ayer por primera vez desde que empezara la liga, el equipo acabó el partido con once, sin ningún expulsado. No así el rival, como ya hemos referido.

Hércules 2 – Mar Menor Fútbol Club 1

Rendía visita este sábado el conjunto murciano Mar Menor F.C., representante de la localidad de San Javier, un recién ascendido. Era la tercera jornada de esta Segunda RFEF. A las ocho de la tarde, humedad y 26 grados centígrados de temperatura. Según la normativa covid podían asistir no más de cinco mil personas, quizá habría algo más de cuatro mil; el club no se atreve a abrir taquillas pues ese cupo ya casi lo cubre con los que se han hecho socios. Ya vendrán tiempos mejores.

No fueron de la partida los expulsados de Villafranqueza de la semana anterior, Pedro Sánchez, Raúl Ruiz y Tano. Se dejó notar sobre todo la ausencia de los dos primeros. El colegiado canario, González González, desquició a unos y otros, muy tarjetero.

El propietario del Hércules, Enrique Ortiz, ocupó su puesto en el palco, relajado, distendido y con atuendo informal.

Pasaban los minutos, y pese a su fútbol control, el Hércules era incapaz de abrir la lata, quizá a imagen y semejanza de lo que sucederá muchas semanas aquí, en el Rico Pérez, ESTA TEMPORADA. El rival no se iba arriba, pero tampoco tenía complejos; los de Sergio Mora elaboraban, pero sin fructificar, y algún despiste a la hora de defender en jugadas a balón parado. Ese aspecto del juego lo tendrán que trabajar. En un estirón de los rivales, Solbes alarga el brazo, el delantero siente contacto y se deja caer, primer penalti mucho más que dudoso al principio; después alguna imagen reflejó que la acción, punible o no, de todas formas, fue fuera del área. Lo transformaron en el minuto treinta y uno. Lo celebraron como gran efeméride y se encerraron más atrás. Y así hasta el descanso. Pero antes de la pausa llegaría el otro penalti, el que se pitó a favor del Hércules. Sergio León, embarullado con Raúl, le derriba, quizá tampoco lo era, el árbitro pitó penalti, compensatorio, y además expulsó al central murciano dejando al equipo con diez para el resto de partido, pues llevaba una amarilla. A diferencia de ellos, nosotros lo fallamos. Raúl González lo lanza, el portero desvía y el balón al poste, sin que nadie acierte a rematar. El técnico visitante hizo un cambio obligado, quitó a un atacante, y a partir de ahí jugó con dos bloques de cuatro, con un solo referente en ataque.

Enrique Ortiz en el palco (Fotografía: Ferrándiz).

La segunda parte comenzó con el santo de cara. No se había cumplido el minuto dos, cuando Nico centra un balón por la derecha y el central Rafa Páez, en su afán por despejar, introduce el balón en su meta al llegar tarde.

Con el empate en el marcador y uno menos, el Mar Menor ya no quería ir a ninguna, pero faltaba un mundo; el Hércules había hecho lo más difícil, nivelar el partido. Y además le había caído del cielo. Comenzó el festival de cambios por ambos bandos, con la dosificación y la precaución de quitar a aquellos que habían visto cartulina amarilla. Y el Hércules fue un monólogo en ataque, intentándolo una y mil veces, unas con más acierto y otras con menos. Lo mejor y merecedor de premio, el gran disparo de Nico, en minuto setenta y ocho. Cuando ya se cantaba el gol, el portero Facu sacó el balón a mano cambiada, despejándolo. Lo bueno estaba por llegar, quizá la grada ya no lo esperaba y se quedaba con el sabor agridulce del punto, pero a dos para el final, desde fuera del área, el joven canario Elliot Gómez agarra un zapatazo, seco y fuerte, que entró raso y cruzado por el lado izquierdo de la portería. Chutó desde más de veinte metros. Cuatro agónicos minutos de descuento, que se convirtieron en alguno más y tras el pitido final, siete puntos de nueve, y la tranquilidad de haber arrancado bien, como el propio Mora reconocería después ante los medios.

Sala de prensa

El técnico visitante, Javi Motos, entró a la sala de prensa resignado. Aquello de un gran equipo rival, el Rico Pérez un gran estadio, mucha gente apretando desde la grada. Pero a medida que se fue calentando habló de dos partidos, el de antes de la expulsión y el otro. Y finalmente terminó echándole la culpa de muchas cosas a este arbitro y a alguno de otras semanas atrás. Reconoció que quizá ninguno de los penaltis pitados lo fue y que el segundo fue una compensación del primero, pero lamentó otra vez la radicalidad de la nueva tarjeta y la expulsión, que desequilibró el partido.

Javi Motos, técnico del Mar Menor C.F. (Fotografía: Ferrándiz).

Sergio Mora, el preparador madrileño del Hércules, se congratuló del triunfo, y de la adaptación de su plantilla a todo tipo de escenarios. Dijo que comenzar bien ya es un logro, pero advirtió de lo largo que es esto y lo realistas que hay que ser, y cómo en esta categoría todo es complicado y en ocasiones las cosas se definen por pequeños detalles. Reconoció no haberle gustado el principio del partido, abogó por tener más pausa y trabajar aspectos que no le gustan, y le ilusionó la identificación, afición y equipo.

Sergio Mora (Fotografía: Ferrándiz).

El próximo domingo, día veintiséis, visita a un equipo histórico de la Comunidad Valenciana. El Alzira, localidad futbolera allá donde las haya. Será a las seis y media de la tarde, cuarta jornada en el bonito y coqueto campo del Luis Suñer Picó.

Si el Hércules puede ganar y traerse los tres puntos, bien. Si lo hace en el último minuto, bien también. Pero si puede ser, que no sea todo siempre con tanto SUSPENSE, a veces ya se agradece a mitad de la película saber que el asesino es EL MAYORDOMO. O lo que es lo mismo, de vez en cuando un triunfo holgado y sin apreturas no vendría mal, sobre todo para los CORAZONES HERCULANOS.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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