Balones a la olla

Salvar al soldado Mora… sea como sea

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

El Hércules tenía que vencer, no le quedaba margen. Y venció, de una forma u otra lo hizo. No fue muy vistoso, ni amplio ni holgado, pero fueron tres puntos vitales y necesarios. Por una parte, para seguir con aspiraciones de Play-Off, y por otra porque de no haber sido así, el técnico Sergio Mora, hubiese sido destituido, ya no cabían más tropiezos. Al final, ante los medios no lo reconoció así, pero también dijo hace poco que lo de La Nucía no era una final. Así funciona este circo, entrenadores y futbolistas a una cosa y la prensa a lo suyo.

Hércules 2 – Calvo Sotelo de Puertollano 1

Dominio casi total y absoluto, frente a un rival débil, flojo, sobre todo en defensa y también romo en ataque, basta decir que en la segunda parte solamente una vez chutaron a puerta contraria. Es verdad que la victoria debió ser más amplia, sobre todo por el ramillete de oportunidades de la primera mitad, pero el balón se resistía a entrar, aun así, poco a poco el partido se iba madurando. Se ganó por la mínima diferencia, pero es una realidad que en todos los aspectos el Hércules es infinitamente superior a este Puertollano. A estas alturas de liga la clasificación no engaña, ni hay suertes extremas ni hay causalidades, y por eso ocupan puestos de descenso. Pese a ello, en nuestro despiste de costumbre, nos hicieron su gol y al tiempo nos metieron el susto en el cuerpo.

Jornada veintiocho del Grupo V de Segunda de la RFEF. Tarde nublada, aunque apareció el sol mediado el encuentro. Diez grados de temperatura y frías y molestas rachas de viento en la ladera del Monte Tossal. Por eso se resintió la entrada, quizá no éramos ni tres mil personas, casi la mitad de los abonados se quedaron en casa. Antes del partido, hubo un gesto. Se exhibió un ramo de flores, en la bocana del vestuario, con motivo del décimo aniversario del fallecimiento del célebre jugador herculano, Dubravko Pavlicic. Falleció de enfermedad de forma y manera muy prematura. Diez años ya sin el croata afincado en Alicante. Lo triste es que ese ramo no fue a parar a manos de nadie, ni mujer, ni descendientes, ni familia. Desconocemos las particularidades, pero lo cierto es que esas flores, al final fueron depositadas en una de las esquinas del córner del fondo norte, cerca del banderín. ¡Qué pena, qué triste! Seguro que el recuerdo de Pavlicic merecía algo más.

Dubravko Pavlicic, ‘Dubo’ (1967-2012). Fuente: AlicantePedia.

En el descanso del partido la Comisión del Centenario del Hércules, nombró otros dos embajadores. Estos dos saltaron al campo y fueron aplaudidos, uno con sesenta y cinco años y el otro con cincuenta y nueve. Miguel Aracil y Pascual Luna Parra. Ambos exjugadores herculanos y de varios equipos de Primera y Segunda División.

Pascual Luna Parra, en la actualidad (Fotografía: Ferrándiz).

Tercera anécdota, esta de juegos escolares o propia del fútbol infantil. El Puertollano, equipo visitante se presentó en Alicante con dos equipaciones, pero ambas con colores y distintivos azules semejantes a la equipación del Hércules. El árbitro las rechazó y el club de casa, tuvo que ceder una de sus equipaciones, la de la camiseta amarilla para que el partido se pudiese jugar. Al estar las camisetas personalizadas los jugadores visitantes llevaban a la espalda los nombres de los jugadores del Hércules. Penoso y ridiculo por parte del club visitante. En los campeonatos locales entre colegios lo hacen mejor. Por cierto, el árbitro del partido que dirigió el encuentro fue el joven colegiado madrileño, Sánchez Moraga, un intelectual, analista y profesor de matemáticas, aunque menos reflexivo y más impulsivo con las tarjetas. En un choque casi de guante blanco, sacó nueve amarillas. Seis para los visitantes y tres para los locales, en este enfrentamiento inédito hasta la fecha en el Rico Pérez. Era la primera vez que arbitraba a ambos clubes.

Sobre el partido, Mora afrontó su salvación o sentencia por segunda vez, desde que se la jugara en la primera vuelta con el Murcia. Lo tuvo que hacer sin Pedro lesionado y sin Bikoro y Galán, sancionados y cómo se nota. Por decisión técnica sentó en el banquillo al bilbaino Aketxe y prescindió otra semana de Tano, al que le está haciendo pagar aquellos dos errores. Quizá se equivoca, es verdad que Tano erró, pero no es menos cierto que su empaque sobre el campo y su personalidad están por encima de la de Diego Jiménez y, sobre todo técnicamente, por encima de Carlos David para jugar de central.

A partir del minuto uno, el Hércules fue madurando el partido. Es verdad que en el minuto siete, el visitante Limón, tuvo su oportunidad, pero desde el principio hasta que llegó el gol de Diego Jiménez, el Hércules sumó hasta cuatro o cinco oportunidades. Acuña, Carlos David, una que se fabricó de fuera a dentro Raúl Ruiz, hasta llegar a la más manifiesta de gol, un pase de Borja Díaz a Pau Miguélez, que el cántabro envió por encima del larguero. Y como tanto va el cántaro a la fuente al final terminó rompiéndose en forma de alegría. Un córner, un rechace, un error en las marcas y el rebote le llega a Diego Jiménez que se había incorporado, sólo había que empujarla. Era el uno a cero. Cuando nos las prometíamos más felices, antes del descanso, el empate. El despiste de siempre, el error de siempre que tan caro termina pagando el Hércules. Jugada a la contra, primero aborta Adri, y después remata Sancho, ante la pasividad de la defensa alicantina. Los jugadores fueron a la caseta y la afición ni protestó. Uno a uno. Algún síndrome malo de disconformidad debe haber penetrado en el Rico Pérez, cuando ya todo da igual, ese no es buen síntoma.

Afortunadamente pronto se enderezó la cosa en la segunda parte, el gol a la postre de la victoria llegó pronto, en el minuto cincuenta y dos, de no ser así podrían haber cundido los nervios. Fue una falta ensayada, el rival esperaba el centro al corazón del área, el balón fue hacía atrás, y desde más de veinte metros, Raúl Ruiz logró un zapatazo al palo largo, entró incluso con parábola haciéndolo más espectacular. Dos a uno y pronto pudo llegar el tercero con un remate al larguero de Pau, pero ahí prácticamente se acabó el partido. Ya no pasaron cosas, el Hércules lo porfió todo a defensa y control sabedor de las carencias del rival, y ya sin mucha fe el Puertollano poco hizo, salvo un tiro a puerta a diez para el final, fue en una falta bien colocada que detuvo Adri. Festival de cambios, pérdidas de tiempo y tras muchos minutos de descuento llegó el final.

Los jugadores hicieron piña y lo celebraron en el centro del terreno de juego y después prácticamente todos y de uno en uno saludaron al técnico al entrar al vestuario. Sabían que le habían salvado la vida al SOLDADO MORA. En este caso ENTRENADOR MORA. Ayer salvó por segunda vez su vida esta temporada, por mucho que se hiciera el despistado, hasta la sonrisa que exhibía y que nunca muestra le delataba.

Jugadores en el centro del terreno de juego al final del partido (Fotografía: Ferrándiz).

Sala de prensa

El técnico del Puertollano se limitó a decir que habían dado la cara, pero habían pagado caro sus errores, frente a un buen equipo y en este campo.

Definió el partido como un intercambio de golpes, donde podían haber sacado mayor rendimiento. Se quejó por recibir goles tontos. Habló de igualdad, y de marcharse tranquilo porque al Hércules le había costado vencer.

José Masegosa, técnico del Calvo Sotelo de Puertollano (Fotografía: Ferrándiz).

Sergio Mora hacía un primer análisis del encuentro, desde el convencimiento de que la tarde debería haber sido más cómoda y relajada pero no lo había sido.

Contento por la victoria de una forma u otra y agradecido por los gestos de cariño de sus jugadores. Habló de unión pese a tiempos buenos o malos. Dijo que esto sirve para afrontar la semana más liberados e intentar consolidar el Play-Off.

Explicó la exclusión de Aketxe fuera del once inicial como decisión técnica, y dijo no haber sentido estar sentenciado en ningún momento si se hubiera perdido. ¡Qué cosas! De ser verdad, debía ser el único que no lo sentía en todo Alicante.

Lo dicho, ellos a lo suyo y la prensa a lo nuestro.

Sergio Mora, en sala de prensa en el día de ayer (Fotografía: Ferrándiz).

El entrenador madrileño del Hércules pudo ser destituido a finales de la primera vuelta, pero venció al Murcia en el Rico Pérez; esa fue su primera vida. Ayer pudo ser destituido si hubiera perdido con el Puertollano; sin mucha vistosidad se venció, esta era su segunda vida. Falta por saber cuántas más tiene, o si caerá en algún momento. Sus jugadores lo sabían y ayer no solamente eran perentorios los tres puntos y la victoria para estar en el paquete de cabeza, sino que lo esencial era SALVAR AL SOLDADO MORA.

El próximo compromiso en la Nueva Condomina de Murcia, Estadio Enrique Roca. Por cierto, ayer el Murcia hizo los deberes y venció en Elda. Es cuarto tras el Hércules, por arriba del todo prácticamente igual, La Nucía e Intercity, que vencieron. Éste último con favor incluido para Hércules y Murcia, pues frenó en su campo al perseguidor Mar Menor.

Restan solamente seis jornadas, y de ellas excepto la del Real Murcia, este próximo domingo, las demás no son frente a rivales directos. Ahí el calendario dará un respiro, pero el equipo por su parte también debe dar la talla y alcanzar cuanto antes los Play-Off que dan derecho a jugar por el ascenso de categoría.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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