Con más de treinta años de trayectoria, se afincaron en Altea en 2011, sin galería, sin marchante y sin intención de parar.
En el casco antiguo de Altea suena jazz, no como ambientación, sino como declaración de principios. Rico y Nuño llevan décadas trabajando juntos y en 2011 eligieron Altea, su casco antiguo, para instalar su taller. Quince años después, acaban de mudarse a un espacio más grande en la calle Alcoy, ahora también galería, no porque hayan cambiado de idea, sino porque la demanda no para. Tres minutos separan el local anterior, en la calle Porrat, del nuevo. La distancia real es otra: más superficie, más luz, más obras en las paredes. Y, por primera vez, espacio suficiente para pintar en gran formato (lienzos de 150 x 150 o de 200 x 150 centímetros que el taller anterior no podía albergar).
Sin galería. Sin marchante. Sin intermediarios. La obra surge. Lo difícil no es pintarla: es venderla. Ellos, afortunadamente, venden sus trabajos. Y no solo en Altea: su obra viaja a Estados Unidos, a toda Europa, a Australia. No acumulan cuadros para exposiciones porque venden al ritmo que pintan. Warhol llamó Factory a su estudio de Nueva York porque producir y vender arte sin complejos era, para él, la única postura honesta. Rico y Nuño llegaron a la misma conclusión sin necesidad de manifiestos. «Yo quiero pintar un cuadro hoy y haberlo vendido ayer».
Detrás de esta forma de trabajar hay dos trayectorias de fondo. José Antonio Martínez Nuño, nació en Gijón en 1948. Estudió arquitectura en La Laguna y arrancó su carrera expositiva en 1972. En 1977 se instaló en Nueva York, donde empezó a vivir exclusivamente de la venta de su obra. Pasó por Marbella (donde dirigió la Galería de LLona en plena época dorada de la jet set), por Ibiza, Ámsterdam y Madrid. Arquitecto de formación, artista de vocación, define su trabajo como multimedia de amplio espectro.

Ángel Vilanova Rico, nació en Alcoy en 1949. Se formó en Artes y Oficios de Alcoy y durante los años setenta expuso en Alicante (Galería Internacional, Sala CAM, Galería Punto). En los ochenta montó su propio taller de exposición permanente. En los noventa recorrió la comarca (Dénia, Benissa, Calpe, Teulada-Moraira) antes de trasladarse a Canarias, donde su obra estuvo presente en hoteles de referencia del sector turístico de lujo. Su técnica principal es el óleo.

Juntos suman más de tres décadas de trayectoria y una sociedad que funciona precisamente porque son antagónicos: Rico más figurativo, Nuño más abstracto. Pintan por separado, pero también crean obras conjuntas; un mismo lienzo que pasa de una mano a la otra, donde cada uno interviene sobre lo que el otro ha dejado. Cuando uno empieza una composición, el otro la continúa al día siguiente.
Rico y Nuño documentan el día a día del taller en sus redes sociales, accesibles desde su web. Lo que ves esta semana no lo verás la siguiente: los cuadros cambian al ritmo al que se pintan y se venden. Un taller vivo, en el sentido más literal.
La inauguración oficial del nuevo taller-galería está prevista en unos días. El local ya lleva semanas recibiendo visitas y vendiendo. Lo que viene no es un comienzo. Es la continuación lógica de algo que nunca se detuvo.













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