Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Arte

Los recuerdos de un pueblo a través de la moda

Alba Vigara ojeando el libro donde se recoge todo el proceso creativo de la colección // Celia Zambrana.

Hay una extraña paradoja en los lugares donde vivimos: cuanto más tiempo pasamos en ellos, menos los vemos. Las fachadas dejan de ser fachadas. Los caminos se convierten en rutina. Los árboles, las acequias, los muros y las texturas terminan formando parte de un paisaje que creemos conocer tan bien que dejamos de prestarle atención. La costumbre tiene esa capacidad de volver invisible aquello que permanece.

‘Mutxamel des dels traços’ nació precisamente de esa pregunta: ¿Cómo volver a mirar un pueblo que creemos conocer? Desarrollado por la diseñadora Alba Vigara, fundadora de Avshion, en colaboración con el Ayuntamiento de Mutxamel a través de su área de Cultura, el proyecto propone una idea poco habitual: utilizar la moda como una herramienta para investigar, interpretar y difundir el patrimonio local. No se trata únicamente de diseñar una colección inspirada en Mutxamel, sino de preguntarse qué ocurre cuando un territorio se observa con la misma atención con la que se diseña un estampado. Porque, antes de dibujar, se debió de aprender a mirar.

Antes del diseño, el estudio

Todo empezó caminando. Pasear por Mutxamel sin un destino concreto se convirtió en la primera fase del proyecto. Observar aquello que normalmente pasa desapercibido. Preguntarse por qué siempre apetece volver a un lugar. Descubrir qué elementos construyen la identidad de un pueblo cuando dejamos de pensar únicamente en sus edificios más conocidos. A esos paseos se sumó una labor de documentación que resultó esencial para el desarrollo de la colección. Las visitas al Archivo Municipal permitieron acceder a fotografías históricas, documentos y materiales que revelaban cómo había evolucionado Mutxamel a lo largo del tiempo. Comparar el pasado con el presente permitió entender que un pueblo no solo cambia: también conserva. Hay símbolos, recorridos y formas que sobreviven a las generaciones y continúan formando parte de la memoria colectiva.

Otra parte fundamental del proceso consistió en conversar con quienes lo habitan. Escuchar qué significa Mutxamel para sus vecinos, cuáles son sus rincones imprescindibles, qué paisajes les despiertan recuerdos o qué elementos consideran inseparables de su identidad. Esas conversaciones ampliaron el mapa del proyecto y demostraron que el patrimonio también se construye desde la experiencia compartida.

Después llegó el uso de la tecnología: fotografiar los colores, sombras, capturar las texturas, los materiales, pavimentos, vegetación, cerámicas o detalles arquitectónicos fueron alimentando un archivo visual que, poco a poco, comenzó a transformarse mediante el collage. Superponer imágenes, recortar formas y experimentar con nuevas composiciones permitió descubrir conexiones inesperadas entre elementos cotidianos que siempre habían estado ahí, pero que rara vez se habían observado con tanta atención.

Panel del desarrollo creativo del estampado “Vida a la porta” // Alba Vigara.

Los estampados también cuentan historias

En ‘Mutxamel des dels traços’ los estampados no nacen únicamente de una búsqueda estética. Cada uno responde a una investigación concreta sobre algún aspecto del municipio. Detrás de cada diseño existe un proceso de documentación, selección de referencias y experimentación gráfica que convierte el tejido en un soporte narrativo. La colección entiende el estampado como un lenguaje capaz de contar historias.

Uno de esos relatos tiene que ver con el agua, un elemento inseparable de la historia de Mutxamel. Espacios como Els Camins de l’Aigua, el Pantanet o los azudes forman parte del paisaje y de la memoria del municipio. Sin embargo, pocas veces se habían interpretado desde el diseño textil. La colección propone precisamente ese desplazamiento: trasladar un patrimonio habitualmente vinculado a la historia o a la arquitectura hacia el universo de la moda, demostrando que también puede contarse a través de un estampado.

Ese era uno de los principales retos del proyecto: crear diseños con identidad propia, visualmente atractivos, pero capaces de incorporar un relato reconocible para quienes conocen el pueblo. Estampados que no solo invitan a mirar, sino también a preguntar qué representan. Porque, en esta ocasión, las obras no estaban pensadas únicamente para contemplarse. Estaban hechas para llevarse por la calle.

Vestir el patrimonio

Tradicionalmente entendemos que el patrimonio se conserva en archivos, museos o edificios históricos. ‘Mutxamel des dels traços’
plantea otra posibilidad: que también pueda habitar una prenda. La moda posee una capacidad única para sacar las historias de los espacios expositivos y devolverlas a la vida cotidiana. Una camisa, un vestido o un pañuelo pueden convertirse en soportes culturales capaces de generar conversaciones y despertar curiosidad allí donde aparecen. En ese sentido, la colección no pretende representar literalmente Mutxamel, sino establecer una nueva relación entre el pueblo y quienes lo habitan. Los trazos que recorren los estampados funcionan como metáforas de las personas que construyen el territorio. Del mismo modo que un dibujo se forma mediante la suma de muchas líneas, la identidad de un lugar nace de todas las personas, recuerdos y experiencias que lo atraviesan.

Estampado “No canvies mai cor meu” inspirado en la arquitectura de Mutxamel (Fuente: Avshion).

Esa es una de las ideas centrales del proyecto: la identidad de un pueblo no vive únicamente en su imagen, sino también en todo aquello que el tiempo ha permitido permanecer.

Referencias fotográficas de elementos presentes en el estampado (Fuente: Archivo Mutxamel).

Una exposición para entrar en la cabeza de la diseñadora

La exposición ‘Mutxamel des dels traços’, celebrada en la Casa de Cultura de Mutxamel, fue concebida como la prolongación natural de este proceso creativo. Más que mostrar una colección terminada, la intención era invitar al visitante a entrar en el universo de Avshion y descubrir cómo se construye una colección desde la primera observación hasta la última prenda.
La sala se transformó en una experiencia sensorial. El color estaba cuidadosamente equilibrado para acompañar el recorrido sin saturarlo. Una ambientación olfativa completaba la visita y reforzaba la idea de que diseñar también consiste en activar la memoria a través de los sentidos.

Alba Vigara junto a algunos de sus diseños de colecciones anteriores // Celia Zambrana.

En el centro del espacio, una gran mesa reproducía el estudio de la diseñadora. Sobre ella convivían bocetos, materiales, pruebas de estampación, referencias, herramientas y el cuaderno completo de experimentación de la colección, que el público podía consultar libremente. Una decisión que convertía el proceso creativo en parte de la propia obra. La exposición incorporó además una dimensión participativa gracias a las fotografías realizadas a los vecinos y las vecinas del municipio vistiendo las prendas de la colección. Un gesto que reforzaba el verdadero sentido del proyecto: devolver al pueblo aquello que el propio pueblo había inspirado.

Diseñar desde el territorio

Ese compromiso con el entorno también estuvo presente en la campaña de comunicación. La sesión fotográfica se realizó en los Jardines de Santa Elena, uno de los espacios más emblemáticos de Mutxamel, y reunió a un equipo formado mayoritariamente por profesionales de la provincia de Alicante. Una decisión coherente con la filosofía del proyecto: poner en valor el talento local no solo a través de los diseños, sino también mediante la forma de producir, comunicar y compartir la colección.

La modelo, Nuria Carmona, luce el estampado “¡Aire!”, inspirado en las fiestas de Moros y Cristianos del Mutxamel. Maquillaje de Ritshu MUA. Peluquería de Juan Puerto García. Fotografía de Ade Andréu. Asistente de fotografía Carlos Prats.

Cuando la moda se convierte en memoria

La exposición ya ha terminado, pero el proyecto continúa. Las prendas de la colección ‘Mutxamel des dels traços’ se encuentran disponibles en Aimé Mutxamel y en Rughara, recorriendo las calles para las que fueron concebidas. Siguen estableciendo conversaciones entre quienes reconocen en un estampado un fragmento de su historia y quienes descubren, quizá por primera vez, que la moda también puede contar el lugar del que venimos. Porque hay muchas formas de conservar el patrimonio. Una de ellas consiste en documentarlo. Otra en exponerlo. Y, quizá, una de las más inesperadas sea vestirlo.

La modelo, Nuria Carmona, luce el estampado “¡Aire!”, inspirado en las fiestas de Moros y Cristianos del Mutxamel. Maquillaje de Ritshu MUA. Peluquería de Juan Puerto García. Fotografía de Ade Andréu. Asistente de fotografía Carlos Prats.

Por Cristian Barrionuevo y Alba Vigara(*).


(*) Cristian Barrionuevo es redactor y editor especializado en género e igualdad. Desarrolla contenidos que combinan rigor, sensibilidad y pensamiento crítico, con especial interés por las masculinidades, la diversidad afectivo-sexual y las perspectivas feministas y cuir.
Alba Vigara es diseñadora de moda y fundadora de la marca Avshion. Entiende la moda como un lenguaje y una forma de expresión que atraviesa su práctica creativa. La desarrolla tanto a través de sus diseños como en su trabajo como estilista y vestuarista para proyectos de publicidad y ficción.

Cultura Mutxamel

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mutxamel gestiona los espacios escénicos y culturales del municipio donde se desarrollan distintas actividades para el disfrute de toda la ciudadanía y visitantes, así como su patrimonio cultural material.

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  • Cristian Barrionuevo y Alba Vigara se merecen un enorme aplauso por su labor cultural y, además, por esta joya de artículo. No hay que olvidarse de elogiar a la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mutxamel.