Está claro, llega la Semana Santa y, con ella, las procesiones, como está mandado. Habrá a quien le guste más, a quien le guste menos o a quien no le guste nada, pero no deja de ser una semana que puede verse desde dos vertientes, la religiosa, por supuesto, y la cultural. Hay quien reniega de la religión y se le llevan los demonios tan solo de imaginar que las calles se llenan de pasos y nazarenos y manolas con sus mantillas y saetas.
Y paciencia, porque sí, a mí me gusta mucho, pero soy de naturaleza inquieta y si me dejaran a mí ser el primero, está claro que los llevaría corriendo por la ciudad. Lo reconozco, no sirvo para estar plantado con el velón, y voy a verlas, pero imposible estar ahí plantado esperando. De hecho, las recorro y voy de arriba a bajo pasando para no perder detalle y la emoción de la gente detrás de los pasos o haciendo penitencia o la alegría de que te den caramelos… Me encantaba de niño ese momento, a mí particularmente siempre me ha gustado.
Luego, por supuesto, está todo lo contrario. Yo conocí a una persona que tenía un hijo y era tan ateo que se enfadaba porque había iglesias por las calles. Cuando iba con su hijo, miraba un itinerario por el que no hubiera nada sagrado y, si tenía que taparle los ojos al niño para que no viera ni siquiera los edificios, pues lo hacía sin pudor alguno, al contrario, lo decía con orgullo. Luego es de los que se iba a Córdoba y se metía en la mezquita-catedral o a Sevilla a ver La Giralda, que es la torre del campanario de la Catedral de Santa María; por no añadir que es de los que se fueron a visitar templos budistas cuando fue a Tailandia; o cualquier lugar sagrado si es turístico y no es de España, como si no fueran símbolos religiosos. Pero claro, de un burro no podemos hacer un caballo de carreras.

Antes de que llegue la carrera de los pasos oficiales, esperemos que no haya jaleo, como muchas veces que se han cruzado y entonces sí que es la de Dios es Cristo porque hay que esperar a que pase uno y la penitencia de la paciencia sí que es para todos, que supongo que esos velones infinitos serán para que no se apaguen en todo ese recorrido.
Pues antes está otra procesión, la de los profesores, que tienen convocada una huelga para el martes 31 de marzo. ¿Qué es lo que piden? Mejora salarial, que lleva 18 años sin realizarse; bajada de ratios, que dentro de poco habrá que dar clase en naves industriales para que quepa el alumnado; refuerzo de personal; reducción de la burocracia, que para realizar cualquier gestión casi hace falta un acta notarial; protección del valenciano que, evidentemente, con un alumnado cada vez más numeroso de allende nuestras fronteras la cosa se está complicando; condiciones dignas para los especialistas, que hay uno o dos para un alumnado cada vez con más necesidades especiales y cada vez más numeroso en las aulas no específicas; el derecho a días propios, que la nuestra es de la pocas comunidades que no lo tienen, que para poder salir a realizar una gestión bancaria ya te cuenta como que faltas, que antes abrían las cajas al menos un día por la tarde, pero que bueno, como ya no te atienden para casi nada, que todo debe ser on-line o desde el cajero, a veces veo un montón de gente tras los cristales pero sin público; y bueno que sí, que siempre saldrá el que diga que de las vacaciones no se quejan, que ahí no voy a entrar por la misma razón del burro y el caballo de carreras, que no todo es lo que se cuenta o se dice, que ahora, desde que se pueden enviar mensajes por la web familia, hay quien no sabe que hay horarios que bueno, que se podrían respetar y una comunicación por un correo no es un guasap de te escribo y me respondes a la hora que sea. Resumiendo, que no harán caso, que todo seguirá igual y que se irán pasando la pelota del Gobierno central al autonómico.
Yo es que haría una semana de cambio de papeles. Que los de Educación entren una semana a las aulas. Pero como los profesores, ellos solos, no como cuando vas a pedir un papel y Pepito si no lo tiene claro se lo pregunta a Juanito y espera un momento. No. Tampoco desmerezco esa labor, que no niego de la dificultad, pero de otra manera y otro estrés, en directo e instantáneo. Metes a uno en un segundo curso con varios ucranianos, rusos sin conocimiento del idioma, colombianos, argentinos, magrebís, argelinos, un hemofílico, uno con hipoacusia, un diabético que necesita pincharse la insulina, dos TEA sin medicar que, por ejemplo ,se pasen toda la jornada gritando, saltando, corriendo por la clase, arrancando marcos de las puertas, haciéndose pis, tratando de meterse de todo en la boca, tratando de escapar de la clase mientras te pega o araña o muerde mientras el de Educación se dedica, insisto solo en clase por falta de medios, a atenderlos a todos, tratando de cumplir con el currículo (vamos, dar el temario que hay que explicar y corregir y responder dudas y demás) al tiempo que ata cordones, limpia mocos, cura heridas sin ningún tipo de ayuda por decir algunas cosas varias. Y, por supuesto, sin perder la compostura ni el buen humor, ni el talante, que el alumnado no tiene la culpa de la precariedad que no se ve desde los despachos. Una semana o con un par de días. De prueba. Y a lo mejor hasta lo entendían.
Luego quieren quitar el Bachillerato de Artes si no se llega a un mínimo de 10 solicitudes. Total. cuando se gradúen y tal y como está el patio, las subvenciones para hacer cosas se las dan a los enchufados de turno, con carácter político a poder ser.
Lo que no sé para cuándo una subvención para que no se caiga el barrio de Santa Cruz que está lleno de grietas, y que bueno las verán ahora de primera mano en cuanto comiencen las procesiones. Lleven cuidado, que el país está cada vez más en ruinas, no vaya a tener que lamentarse nada. Por cierto, seguimos con tiros. Otra semana más que ha vuelto a haber un incidente con pistola. Lo nunca visto, la inseguridad ciudadana está que lo peta.
Como los aparatejos esos para introducir códigos en los apartamentos turísticos. Que cada vez hay más. Que luego está la trampa de que no dan llaves porque dan el código, pero lo que no proporcionan es la llave del portal, por lo que para entrar toca o llamar a algún vecino que quiera abrir o forzar los portales, que hay peña que alquila habitaciones y por no realizar copias de las llaves lo que hace es reventar las cerraduras de las entradas, con lo que más inseguridad todavía.

Y he leído que se va a rodar en la Ciudad de la Luz la película Enredados en versión real, la peli de Disney donde una rubia con el pelo largo tenía poderes capilares. Pues eso, no podían haber elegido mejor título para empezar.
Y pasó el salón del Manga por IFA y las hamburguesas en la playa de San Juan, cada cual con su fricada.
La tontunada de la semana vía redes sociales es que las ranas hembras fingen estar muertas para no aparearse con machos “feos”. Para que luego no digan que las apariencias y el amor a primera vista no cuentan.
Que empiecen bien la semana con el cambio de hora y que disfruten de la Semana Santa, cada cual con sus creencias, pero que respeten a los fieles que las siguen con fe y devoción. Es lo que hay.
Canción, Veneno en la piel, de Radio Futura, que cumple 36 años.
Libro, Memorias del tiempo cofrade, de David Segura Tristancho.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.













Y ellas y ellos (políticos) cada día con más privilegios, cientos de asesores amiguetes y despilfarro de nuestros impuestos…
Paciencia en Pascua de vida…
Cierto. No hay vergüenza ninguna.
Me gustan las procesiones y la iglesias. Y admiro a los profesores, casi tanto como a los periodistas.
Y eso en estos tiempos tan difíciles para toda esa enumeración de la que gustas y admiras. Los valores están desmoronándose.
Un abrazo.