En este mundo hay gente a la que le llegan más paquetes que ideas. Lo digo porque paso por cualquier contenedor, ya sea del color que sea —aunque generalmente el azul—, y está lleno de cartones y paquetes de esos que pides y que llegan a su día, a su hora. O no. De hecho, en una ocasión pedimos en casa una cosa que nunca llegó a pesar de que la aplicación aseguraba que se había intentado dejar en el domicilio y nadie respondía. A ver, según el mensaje ponía que se intentó a las 5:00 AM, vamos, de pura madrugada. Evidentemente estábamos y está claro que si a esa hora llaman al timbre, del bote que pegas te acuerdas de por vida. Está claro que nunca se llamó a esa hora, pero es que tampoco es de recibo el horario. Luego están los que aseguran que van a llegar a una fecha y hora concreta y, de repente, desaparece la fecha y la hora establecida y aquí paz y mañana gloria. Que vamos, como los ojos del Guadiana que aparecen y desaparecen.
Pero lo que no desaparece es el cartón, que menudo gasto debe conllevar. Y claro, como hay mucho que recoger, pues se ve que por eso el recibo de las basuras, el tasazo, va a subir de 92,84 € a 116,05 € (eso he leído) en meno de un año. Así, como el que no quiere la cosa. “Tú haces Alicante”, dice el eslogan; perdona, “tú pagas Alicante”. Pero que lo puedes hacer desde el 15 de marzo hasta el 13 de junio. Y lo más gracioso es que a esos que les aseguraban que les descontaban por ser tiradores de basura premium, los que tenían la tarjeta marrón, pues este año si quieren el ticket regalo pues creo que tendrán que reclamarla a Hacienda. Vamos, que pagas la bonificación y luego ya veremos. Que no solo es tener la tarjeta o la aplicación, que hay que usarla. Vamos, como lo de ponerse en forma, que no es apuntarse al gimnasio, que la gracia está en ir a sudar. Pero que tampoco hará mucha falta porque como el sangrado que te van a meter por las basuras va a hacer que no te quede casi para poder comprar, pues lo comido por lo servido, así que tranquilo, que vas a perder peso por ayuno involuntario y por disgusto. Porque se va a juntar con el IBI. Y bueno, a eso súmale lo de la subida de casi todo.
Y si también le haces caso a todos esos influencers que aparecen por todas las redes diciendo que si comes salchichas, pavo, jamón york, chorizo o todo lo que sea cocido y envasado pues que tampoco, porque tiene mucho nitrito o sodio o no sé, porque cada uno dice una cosa. Que no digo yo que no sea cierto, pero es que entonces, ¿qué vas a comer? Luego te vas a algún restaurante o lugar para comer, en plan te van a clavar lo que no está escrito —pero bueno un día es un día—, y cinco minutos antes te encuentras al camarero comprando en el centro comercial lo que te va a servir como lo más de lo más. Que lo más de lo más es lo que tú pagas, claro, que evidente que tendrán que ir a comprar las patatas a algún sitio, pero es que luego se pasan por un plato de patatas fritas de esas de bolsa que has visto cargar a tutiplén en el carro que iba delante de ti. Que todo el mundo quiere subirse arriba y que pague el de abajo y a la postre, pues eso, que nada de postre ni café. Tráigame la cuenta esa que cuando la cuente tan solo le va a salir al dueño la cuenta. Y porque no se puede dejar nada a cuenta, pues ya están los días contados en los que salimos a comer fuera. Cuento, contados la próxima ocasión con los dedos de una mano claro; lo que salga de esa cuenta, uno menos en Canarias.
Por cierto, que el otro día, además del tiroteo en la ciudad, pues se ve que también hubo una agresión con machete; vamos, que somos lo más de lo más en inseguridad ciudadana, que los barrios se están convirtiendo en zonas que antes solo veías en las películas americanas y que pensabas “menos mal que yo no vivo por esas zonas con toda esa violencia”. Pues resulta que sí, que como todo, ya nos ha llegado. Pero es que claro, si ahora la peña ya no se apunta a tocar el piano o el violín, ahora es boxeo y lucha libre y algunos sitios casi exclusivamente para gente de fuera, como círculos cerrados donde el ambiente es según la nacionalidad de los que practican la actividad. Que no lo veo mal, pero que resulta curioso cómo la ciudad poco a poco se va convirtiendo en guetos y no precisamente para organizar un club de lectura o hacer amigos, no. Luego no queremos que los barrios se pierdan. Pero claro, si no se hace nada para mantenerlos. Porque como no tengas un millón de euros para comprarte una casa en el PAU 5… Bueno casa, que las he visto construir y algunas, como te apoyes muy fuerte en la pared, la hundes porque es de ladrillo del fino —ahí tira de la cadena el del octavo y lo escucha el del primero—.
Eso sí, la educación brilla por su ausencia, tanto en zonas desfavorecidas como en las más pijas, que el otro día fui a casa de un amigo y en el portal dije “hola” a un grupo de nuevos ricos y como el que oye llover. Por eso digo que el dinero no te hace más digno. Quizá para comprar coches más caros sí, porque ahora todos son altísimos, que no sé yo la peña si sabe en qué ciudad vive porque hay algunos que no podrán aparcar por ningún lado y que se den prisa antes de que empiece el alcalde a peatonalizar. Aunque ahora están entretenidos diseñando lo que será la nueva Avenida de Aguilera que parece que la quieren convertir en la nueva Maissonnave, ampliando aceras, quitando todos los aparcamientos, haciendo un párquin subterráneo (para pagar claro) y lo de las vías, que aún no saben qué hacer con ellas, que al final se quedarán la mitad soterradas y la otra mitad no, ya verán. Pero que el que mucho abarca, poco aprieta y mucho cambio se quiere hacer en la ciudad, que no sé yo si tanta cosa será para acabarla dentro de veinte años. Aunque si, como dice la canción de Gardel, Volver, que “veinte años no es nada”, pues a lo mejor hasta esta población envejecida en la que nos estamos convirtiendo podemos vislumbrarla. Yo siempre he dicho que uno se hace mayor cuando ve cómo la ciudad va cambiando y apareciendo y desapareciendo lugares que conociste.
Los que también se hacen mayores son los que están a punto de graduarse en Bachiller y ya están comprando sus vestidos para la gala, que no sabía yo que existían también aplicaciones expresamente para eso, para comprarte vestido de gala de graduación. Yo recuerdo acabar COU y, ¡vaya!, solo acabé COU, a la Selectividad y las vacaciones. No existía eso de graduación rollo vestido, con cena, copa, puro y luego juerga hasta que el cuerpo aguante. Que yo creo que ya lo de los trajes de Comunión como que han pasado a un nivel inferior. De hecho, creo que cada vez son menos los niños y niñas que toman el sacramento. Me comentan que ahora muchos padres preguntan a sus hijos qué prefieren si hacer la Comunión o ir a Eurodisney. Pues claro, ahí la Iglesia tiene la batalla perdida porque por mucha fe, para un niño de ahora, donde estén las de Frozen y todo ese mundo de color y fantasía pues eso, que como suele pasar, la educación y los valores son los que hay y comparar cosas pues bueno.

Pues que esta semana llega el Domingo de Ramos y preguntas y cada vez son menos los que conocen la tradición. Yo recuerdo ir al paseo de Campoamor a ver pasar el borriquito con la palma que comprábamos en los puestos del Mercado Central. Además ese día tocaba estrenar algo de ropa. Eran otros tiempos, ahora la gente también estrena cada semana algo, porque con los centros comerciales o las tiendas virtuales —que es como un todo a un euro— pues la ilusión de algunas cosas ya no es lo que era. Pues eso, a Eurodisney a comprar el disfraz de Bella.
Los que no menos están de capa caída son los coles, bueno, la educación en general, que también parece ser que se van a cerrar 28 aulas de primaria, por falta de todo, incluido alumnado. Y leo que ya van más de 1800 agresiones a profesores en lo que va de curso aquí en la Comunidad. Lo que digo, quién te ha visto, ciudad, y quién te ve. Falta de medios en Educación, en Sanidad, en Justicia, la gente cada vez con más dificultad para comer, para llenar el depósito, la luz, el gas, las basuras… Pues como para salir corriendo, pero no lo hagan como muchos de esos corredores recién estrenados que van moviendo la cabeza de hombro a hombro, que digo yo que acabarán con un dolor de cuello… Nada como ir un fin de semana a la playa para ver la cantidad, modos y maneras de los corredores y sus zapatillas fosforitas. Y los gimnasios llenos, que va llegando el verano y hay que lucir.
Lucir tanto como la noticia esa de que una gasolinera rusa ofrecía gasolina gratis a clientas en bikini y en bikini apareció casi de todo menos mujeres. Que lo dicho, que ahora la peña ya no tiene sentido del ridículo, ni para el que estableció la medida tontuna, ni para los que fueron vestidos casi en cueros. Por cierto, ya hay ácido hialurónico para relleno íntimo masculino, para que la apariencia estética sea más fuerte y firme. Pues eso, casi inventándolo todo. Es lo que hay.
Canción, Volver, de Carlos Gardel.
Libro, Memorias de jóvenes airados, de Loquillo.
En fin que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.














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