Al paso

Pedro Sánchez y Pere Aragonès se felicitan (y reúnen) en el día de su santo

Izquierda: Pedro Sánchez (Fuente: Pool Moncloa) y Pere Aragonès (Fuente: Generalitat de Catalunya).

El president catalán debería evitar que los amigos del CDR quemen una bandera española a las puertas de la Moncloa y regalar al presidente de España una estelada.

Cuando España era más católica (no es que ahora sea de plena vigencia la declaración de Azaña en las Cortes Constituyentes de 1931: “España ha dejado de ser católica”, pero casi), la festividad de San Pedro era una de las destacadas del santoral de la Iglesia hispana. Había muchos españolitos que portaban orgullosos el nombre de Pedro en honor al santo posiblemente más popular y querido de todos, junto con los de Juan y Santiago. Curiosamente, los dos Pedros más famosos, en este momento, en España y en ese trozo de la patria que es Cataluña, llevan el nombre de Pedro y Pere. Los dos significan lo mismo: piedra.

Al apóstol Jesús le dijo: “Tu es Petrus et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam” (tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”). Supongo que tanto Pedro como Pere están bautizados religiosamente y que han elegido el día 29 de junio, festividad de San Pedro, para su primera reunión presidencial, toda vez que la elección de Pere como presidente está aún reciente y el encuentro no podía celebrarse hasta que Sánchez decretara los indultos a los condenados por el ’procés’, una de las condiciones catalanistas para iniciar la nueva intentona de ‘solución política del conflicto’.

Así podrán decir que su encuentro tiene todas las bendiciones celestiales. O por lo menos, la mitad, es decir bendiciones para la parte de Esquerra Republicana, la ERC de Aragonés, que se supone será de la misma cuerda religiosa que la de su superior en ERC, el amnistiado Junqueras, quien confiesa públicamente sus creencias cristianas, cosa que también hacen los obispos independentistas catalanes, que no tienen reparos en olvidar los cientos dr asesinatos de obispos y sacerdotes en la Cataluña del Frente Popuular con su admirado Lluís Campanys de president de la Generalitat, el mismo que declaraba en Francia que no le preocupaba la Iglesia en Cataluña porque conventos y templos estaban todos derruidos o quemados.

Ignoro si Pedro Sánchez está bautizado, aunque supongo que sí, pues cuando el nació (en febrero de 1972, Franco aún no había muerto) en España se bautizaba a todo hijo de vecino y nadie sospechaba que el Gobierno de Zapatero, con el batallador Pedro Zerolo a la cabeza, promocionarían el ‘bautizo civil’ o ’democrático’ con cartilla de ciudadanía para el neófito. Los sanchistas del sanchismo de Sánchez (con la bendición de Zapatero y la maldición de los socialistas socialdemócratas y cristianos de otros tiempos no tan lejanos) odian profundamente a la Iglesia, pero simulan respetarla, como podría parecer tras la foto de Pedro Sánchez con el Papa Francisco. A Sánchez le importa un pepino la Iglesia, pero si fotografiarse con el Papa le da votos, ‘París bien vale una misa’, que dijo el rey francés apóstata, Enrique IV.

En fecha tan memorable de los Pedros (o Peres, no creo que a Pedro le moleste que le llamen Pere por un día, que no es lo mismo que le llamen ‘el traidor’ o ‘el gran mentiroso’) tiene que haber intercambio de regalos. No ha trascendido lo que se donarán. Yo con mi poca imaginación acostumbrada me atrevería a decir que Sánchez le regalará a Pere una bandera española que Aragonés debería aceptar, aunque habría que vigilarlo para que no se la quiten y la quemen sus amigos de CDR junto con retratos del Rey Felipe VI.

El regalo de Pere Aragonés a Pedro Sánchez no puede ser otro que una bandera estelada. Y, como signo de buena voluntad, de momento y hasta que terminen las negociaciones con los separatistas, en la bandera no figurará la leyenda ‘República Catalana’. Todo un detalle. No iban a fastidiar a Sánchez el día de su santo. Hasta ahí podíamos llegar. Bastante daño le están haciendo los amnistiados, todos, con sus discursos a la salida de la cárcel: ‘Lo volveremos a hacer’; ‘No renunciamos a la República Catalana’; ‘Libertad para Cataluña; ‘No a los indultos, amnistía’. Y el republicano Rufián, compañero de Aragonés, puso contra las cuerdas a Sánchez, en el Congreso con esta pregunta: ¿Sus indultos son ‘valentía’ o ‘necesidad’?

Señor Sánchez: ‘un, dos tres, responda otra vez’. ¿Es usted un valiente o un cobarde necesitado de los votos de ERC? Y esta otra, que se volverá viral: ¿es usted magnánimo o traidor? Y una final: ¿Hasta cuándo Pedro Sánchez (alias Catilina), abusarás de nuestra paciencia? Te estás pasando tres pueblos. Dicho de otro modo, caminamos hacia lo peor del Apocalipsis. Tú y tus socios cabalgáis sobre los caballos del hambre (negro), de la guerra (rojo) y de la muerte (bayo). Aún es tiempo de que cambies de caballo y de que entre los cuatro jinetes seas el del caballo blanco, el de la esperanza; el que, según el libro sagrado, nos salvará de cualquier crisis por la reconciliación como hermanos. Ofrécenos la esperanza. Convéncete de que al final de la ’mesa bilateral’ no hay nada. Nada bueno traerás de la mano de comunistas y separatistas.

Yo y España te regalamos el caballo blanco de la esperanza en el día de tu santo. Es un obsequio mucho mejor que el odio a España de una bandera estelada.

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Ramón Gómez Carrión

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