Balones a la olla

Ni “Acho” ni “pijo”, solamente “Macho el Hércules”

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Hizo falta llegar a esta jornada número doce, para que se viera la mejor cara del Hércules, la mejor versión, o al menos la más completa de todo lo que se ha jugado en casa. En un partido que fue de menos a más por parte blanquiazul, se acabó casi bordándolo frente a un Real Murcia que tuvo un comportamiento a la inversa. Tras un buen primer tercio de la primera parte, después se fue diluyendo y, aunque tuvo acciones, realmente no hizo daño. Así fueron llegando los goles de uno en uno, hasta completar esta trilogía que sabe a gloria y es balsámica para todos los estamentos del club. Mucho se había hablado a lo largo de la semana del fin del crédito para el entrenador si acaso se perdía. Alegrías y tristezas van por barrios, y lo que eludió Sergio Mora le tocó de lleno al técnico rival, Mario Simón. Sólo uno de los dos podía salvar el “Match Ball”. De tal forma los más de mil aficionados murcianos que se desplazaron hasta Alicante pidieron la destitución de su entrenador, y de ellos un nutrido grupo se concentró al final en la puerta principal del estadio para protestar, insultar y manifestarse contra equipo y directiva, retrasando sensiblemente la partida del autobús visitante. Una imagen a veces habitual con el equipo de casa, pero desde luego atípica, vivida al contrario, por parte de visitantes, en casa de propios.

Concentración murciana frente al estadio herculano (Fotografía: Ferrándiz).

Hércules 3 – Murcia 0

El Hércules contra el Murcia, el Murcia contra el Hércules. ¡Qué bien suena! En otros tiempos llegó a ser hasta un clásico. Un clásico de la Segunda División del fútbol español, e incluso de Primera. Los avatares del fútbol nos han llevado a esto, pero hubo un tiempo en que estos dos contendientes con ciudad y provincia de poderío competían en lo más alto del escalafón balompédico nacional, conta Real Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia.  Incomprensiblemente ellos y nosotros estamos ahora como estamos. ¡Qué tiempos aquellos! Cuando en la cantinela o murga de la radio los domingos por la tarde, los diferentes espacios deportivos cantaban aquello que ya quedó como todo un clásico a nivel nacional: “Gol en la Condomina” “Gol en el Rico Pérez”. El estadio alicantino y el murciano eran tan populares y familiares como aquellas otras muletillas, que rezaban: “Gol en las Gaunas” o esas otras de “Gol en la Carretera de Sarriá”, “Gol en Atocha”, “Gol en el Molinón”. Sin duda alguna, tiempos que ya no volverán. Veinte temporadas llegó a militar el Hércules en Primera División y dieciocho ostentó ese mérito el Real Murcia.

Se disputaba la jornada decimosegunda en el Grupo V, de la Segunda de la RFEF. Tarde nublada y 18 grados de temperatura. Colorido pimentonero en las gradas, entre autobuses y vehículos particulares, bastante más de mil aficionados desplazados desde la capital murciana. Arbitró el catalán de Lérida, Gódia Solé, que tiene tan solo veintitrés años, y claro, era la primera vez que afrontaba un choque entre alicantinos y murcianos; cualquier día mandarán a algún niño con la comunión recién tomada. En cualquier caso, aunque muy tarjetero, fue intrascendente para el resultado. El césped recién resembrado no estaba en el mejor estado. Lo mejor a priori el ambiente y colorido, propio de otros tiempos, propio de otras categorías. Los ochenta kilómetros de autovía que separan Alicante de Murcia se hacen muy llevaderos. Rubén Belima volvió a ser descartado, pareciera como si el guineano, hubiese elegido la Costa Blanca alicantina para vivir, mientras viaja y va de aquí para allá con las convocatorias de su selección, Guinea Ecuatorial.

La afición murciana sentada en las gradas (Fotografía: Ferrándiz).

Mal, o al menos de otra forma, podían haber rodado las cosas si el Murcia aprovecha un balón que por error cedió Alex Martínez a Carrasco. Corría el minuto diez y el delantero perdonó. Hasta ahí y un poco más, el rival de ayer era mejor. Tres minutos más tarde, Jesús despeja a córner como puede, un disparo certero. El punta herculano Aketxe en solitario era una isla y no le llegaba juego. Y todavía nos dieron un nuevo susto al que no llegó Carlos David, pero enmendó Tano, con quien ayer jugó de pareja como centrales y estuvieron a buena altura.

Entonces cuando más falta hacía, en el minuto dieciocho, como agua de mayo, llegó el gol. Bikoro, el mejor jugador herculano, para Pedro, éste para Elliot, dos recortes en el área, centro y Raúl Ruiz, adelantado y fuera de su posición, mete un zapatazo que da con el balón en el ángulo. El Hércules se alivió y de paso calmó a la hinchada pimentonera a la que le cayó un jarro de agua fría. Se pudo reenganchar el Murcia cerca del descanso, en el saque de un córner que pudo terminar en gol olímpico; Jesús Fernández, ayer mejor que otras veces, despejó como pudo y casi se llega a lesionar. Con la ventaja mínima a vestuarios. El equipo tenía otra cara, la incorporación y recuperación tanto de lesionados como otro tipo de ausentes por baja otras semanas fue primordial, pero por encima de todas, una presencia, la de Federico Bikoro, el internacional guineano, recuerda al también jugador de color, de la pasada temporada, Kevin Appin. No se entiende bien porqué juegan en esta categoría. Todo será cuestión de tiempo.

Bikoro (Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter).

Con el transcurso del segundo tiempo se fue produciendo todo ese abanico de cambios y sustituciones que van llegando, cuando la gasolina se les va terminando a unos y otros. Aunque a Bikoro, esencial ayer, parece no terminársele nunca. La segunda mitad la jugó el Hércules con más firmeza, con más aplomo, hasta con más seriedad y empaque me atrevería a decir.

Y a un cuarto de hora para el final, con toda la incertidumbre, Bikoro se fabrica una jugada, saliendo al contragolpe, logra hasta quedarse solo, cruza el balón en horizontal, sabiendo que desde atrás entraría algún compañero. El balón lo enganchó Raúl González, que había salido de refresco. Tiro raso, fuerte y a la derecha del portero. Era el dos a cero. Todo parecía finiquitado, aunque en diez o doce minutos hemos visto de todo. Lo que íbamos a ver en este caso era un tercer tanto, antes Bikoro se acercó al banquillo y saludó a Mora, y éste a él. Pareció decirle: “Míster le he salvado la vida” y el otro pareció darle las gracias. Mucho era lo que se había hablado a lo largo de la semana del crédito que pudiera tener o quedarle al técnico madrileño, si hoy salía derrotado el equipo. Y el tres a cero en las postrimerías a tres para el final; un Murcia ya descompuesto y oyendo a sus seguidores pedir el cese del entrenador, comete un fallo entregando el balón al centro del área, se hace con la pelota Raúl González de nuevo, en este caso es zancadilleado por detrás. El árbitro pita el penalti y Aketxe de fuerte disparo lo transforma.

Lo dicho, el mejor partido del Hércules en casa en lo que va de liga.

Sala de prensa

Mario Simón, abatido. Paradoja, mientras respondía a las preguntas de la prensa en el interior de la sala, se podía escuchar de forma nítida procedente del exterior el consabido cántico, al que en estos casos siempre se le pone nombre a la misma letra: “Mario vete ya, Mario vete ya”. El hombre sabía que estaba muerto.

Se agarró al buen hacer de los suyos durante los primeros minutos. Habló de decepción, desencanto, golpe anímico y de haber merecido mucho más por la cantidad de acercamientos que habían tenido al área rival. Dijo haber adolecido de rendimiento, cuando tanto balón habían tenido y disputado.

Mario Simón, entrenador del Real Murcia CF, SAD (Fotografía: Perfil de @realmurciacfsad en Twitter).

La cara de Sergio Mora, mucho más relajada que en otras ocasiones, y no era para menos. Valoró la victoria como merecida. Calificó el partido de completo, habiendo estado bien en ataque y en defensa. Dio mucha importancia a no haber encajado ni un solo gol en esta jornada, y dijo que esto era un claro paso adelante. Al tiempo puso otra vez sobre la mesa la importancia de haber recuperado efectivos, sobre todo de las lesiones. A la obligada pregunta de haber valorado su despido de haber perdido, tirando de manual y de forma tópica, literalmente dijo: “Yo vivo de los resultados, si no son buenos eso puede pasar. Es comprensible, pero esas situaciones no las controlo yo”.

Sergio Mora, entrenador del Hércules de Alicante Club de Fútbol (Fotografía: Ferrándiz).

Empató el Intercity en Alzira. Volvió a pinchar La Nucía, que no pasó del empate. Somos quintos y a tres puntos del primero. Los cinco primeros clasificados en un pañuelo. Y este próximo domingo, largo desplazamiento. A Melilla, ciudad española, pero en el continente africano. Será a las doce del mediodía, y está por ver qué cara ofrecerán los nuestros. El Melilla nos precede en cuarta posición y viene de perder en Elda, en esta misma jornada.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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