Trescientas... y pico

Misma pasión, misma silla

Arriba, fuente: @marisabelrr1 / Abajo, fuente: @vonderleyen.

Son dos hechos distantes, de alcance muy diferente, pero entretejidos por la cultura del menosprecio hacia la mujer y que nos hablan del camino recorrido, pero, al tiempo, del mucho que queda por andar. Uno, tiene que ver con las dificultades del deporte femenino para abrir de par en par las puertas de la normalidad y la igualdad en nuestro propio país, el otro, destapa ese otro trato degradante hacia las mujeres, de trazo fino si se quiere, pero perverso, que atraviesa nuestras instituciones al más alto nivel. Dos batallas. Dos asignaturas pendientes. Mucho por andar.

Tuit publicado por María Isabel Rodríguez, portera del equipo femenino del Real Madrid y de la Selección española (Fuente: @marisabelrr1).

El primero de ellos sucedió aquí, en este país,  cuando la jugadora de futbol del Real Madrid María Isabel Rodríguez, su portera, y portera a su vez de la selección española, quiso mostrar en su red social de Twitter su alegría por el partido disputado por el Real Madrid masculino ante el Liverpool. Y lo hizo con una foto suya en Twitter junto a uno de los jugadores protagonistas del encuentro, Marco Asensio. Su pecado, su atrevimiento, fue expresar con palabras sus sentimientos: ¡Misma pasión! La reacción que provocó en algunos energúmenos que pululan por esa y otras redes sociales fue tan soez, tan incalificable, tan machista, tan fuera de lugar, que a los pocos minutos la jugadora decidió retirar su propio tuit. Afortunadamente, la cosa no quedó ahí. Esa misma red social donde se la insultaba, se la despreciaba, se la trataba como un simple objeto sexual, sirvió para que se iniciase una campaña de apoyo desde muy diferentes ámbitos del deporte español y mundial aprovechando sus propias palabras. Así fue como las redes sociales se inundaron de fotomontajes en las que se podía ver a la futbolista en diferentes momentos y gestos junto a jugadores de clubes con el eslogan y hashtag #Lamismapasió. Además de numerosos  jugadores del club donde milita María Isabel Rodríguez, equipos como el FC Barcelona, Boca Juniors de Argentina, Tottenham inglés, el jugador de baloncesto Pau Gasol, por citar solo algunos notorios ejemplos, fueron la mejor de las respuestas a tanto zafio insulto. A tanto exabrupto.

Fuente: Perfil en Twitter de @paugasol.

Distante de aquí, geográfica y culturalmente, tuvo lugar otro chusco asunto conocido ya como el “sofagate”, cuya raíz es la misma, cuyos vasos contaminantes proceden de la misma ciénaga, pero cuyas consecuencias y alcance son mucho más graves en tanto que ya no hablamos de energúmenos amparados en el anonimato de las redes sociales, sino de instituciones, estados mayores, protocolos y diplomacia internacional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la primera autoridad en el escalafón de las propias instituciones europeas, fue víctima de una encerrona y “aparcada” en un sofá por ser mujer, como bien se aprecia en la foto que ilustra el acontecimiento. En la cumbre que la Unión Europea tuvo con Turquía y a la que asistieron, además de la propia presidenta de la Comisión, el presidente turco, Tayyip Erdogan, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michael, ambos hombres ocuparon las dos sillas centrales del escenario, y “mandaron” al sofá a la presidenta europea, al mismo nivel que ocupaba un ministro turco. La imagen y el gesto de sorpresa de la presidenta europea al entrar en la sala lo dicen todo, más allá de explicaciones y disculpas que solo hacen que empeorar el sucedido.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea en la cumbre que la Unión Europea tuvo con Turquía (Fuente: Perfil en Twitter de @vonderleyen).

Son, ya digo, dos escenas, dos hechos, de muy diferente gravedad, de muy diferente alcance, pero que nacen del mismo tronco, que riegan el mismo árbol, y que dejan traslucir el trato desigual que mujeres y hombres reciben en el deporte en nuestro país y la diferente consideración diplomática que ser hombre o ser mujer puede tener en el terreno de la simbología y la representación. Y todo ello más allá de evidenciar que el retroceso de los derechos de la mujer en países como Turquía es una preocupante realidad, sino que dejan en muy mal lugar a las propias instituciones europeas, adalides de la igualdad legal y declarativa en tantas y tantas ocasiones.

Fuente: RTVE.

De modo que sí, el camino de la igualdad sigue empedrado de dificultades, unas difíciles de controlar, otras difíciles de explicar. Avanzar solo será posible si entendemos que solo puede haber una “Misma pasión”…  y una “Misma silla”.

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Pepe López

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