Marco Smaili es «una de las figuras más influyentes del panorama actual, sin duda uno de los mejores compositores de guitarra clásica de su generación», expresa Miguel José García Sala, director del Conservatorio Profesional de Música de Alicante Guitarrista José Tomás. Y precisamente el gran José Tomás fue profesor de Smaili desde 1989, en 6.º, 7.º y 8.º curso. Para Smaili, «la elegancia musical y explicar la guitarra desde la historia de la música, sin limitarse solamente a lo meramente instrumental» fue la lección más importante que con Tomás aprendió, a «quien siempre traté de usted y nunca llamé Pepe». Smaili, después de terminar su formación musical en el Conservatorio Superior de Música de Alicante Óscar Esplá (CSMA) con matrícula de honor y premio de honor Fin de carrera, opositó y se marchó como profesor a Albacete, allí «conoció a sus grandes poetas»; después Almansa, Gijón y Ciudad Real, donde se licenció en Humanidades con Premio extraordinario en la Universidad de Castilla-La Mancha. Tras este periplo por tierras españolas, logra una plaza en comisión de servicio en el CSMA el año 2004 como docente hasta que consigue poder regresar a sus aulas iniciales para ser profesor en el Conservatorio Profesional de Música de Alicante Guitarrista José Tomás (CPMA) en 2009 y donde se ha convertido en el profesor alumno de José Tomás que lleva más tiempo en el CPMA.

Marco Smaili Mira, nacido en Argelia, de padre francés y madre alicantina, llegó en 1969 a Alicante con tan solo dos años. Recuerda —con manifiesta ilusión en sus ojos— «cuando íbamos a visitar a mi abuela en la calle San Carlos, el comercio que había enfrente, la emblemática Savall, la tienda de música que, aún continúa prestando servicio y ante la que soñaba con formar parte de un grupo de rock al mirar las guitarras eléctricas del escaparate». Fue a «parvulitos» al Colegio La Educación y, en 1973, ingresó junto a su hermano, en Nazaret, la Ciudad de los Muchachos. Tras regresar a Orán y permanecer unos años en Madrid, vuelve al Colegio Santa Faz; en 1982 llega su primera guitarra por sus buenas notas en 8.º de EGB, con una pegatina de Naranjito; también comienza su andadura de cinco años con el Grupo de Danzas Postiguet; su primer amor y sus «magníficos profesores en el IES Virgen del Remedio, que ampliaron su futuro». Esa visión global del mundo, la «imaginación en la composición» se la ofrecieron también los profesores del CPMA, José Lázaro, Ramón Ramos y Eduardo Montesinos. La carrera musical de Smaili no ha parado de crecer desde entonces; cuenta en su haber, entre otros, con el Premio Internacional Andrés Segovia, el Premio Internacional Manuel de Falla, y el primer y segundo premio del Internacional Fidelio; sigue componiendo; da cursos además de su faceta docente en el CPMA; es objeto de estudio en diversos trabajos de fin de máster; e interpreta tanto en solitario, como en el cuarteto de guitarras QuarteTomás, en el que, desde 2019, cuatro alumnos de José Tomás: Miguel García Carrer, Pepe Payá, Paco Ricote y Marco Smaili, recorren el mundo con sus arreglos e interpretaciones.

El pasado 2025, reunido el Claustro de profesores el 15 de septiembre y el Consejo Escolar, el 14 de noviembre, ambos en sesiones ordinarias, acordaron por unanimidad solicitar al Ayuntamiento de Alicante que «una calle, avenida o plaza de nuestra ciudad lleve el nombre de “Músico Marco Smaili” en reconocimiento a su destacada trayectoria artística, calidad humana y su vinculación con esta tierra». Lleva este expediente reconocimientos de músicos españoles e internacionales, de Alemania, Argentina, Chile, Croacia, Cuba, Escocia, Francia, Grecia, Italia, Méjico, Noruega, Reino Unido, Uruguay, además de una veintena de profesionales de la música, asociaciones y entidades públicas y privadas de la provincia de Alicante. Para Smaili haber conseguido «el reconocimiento de estos músicos de todo el mundo junto al de mis compañeros del Claustro y el Consejo Escolar del CPMA es el mejor premio posible».
El maestro José Tomás
Para Smaili, lo que hacía tan especial a José Tomás (Alicante, 1934-2001) era «su ingeniería docente: conseguía hacer brillar por igual a todos los alumnos, los más dotados y los menos tenían el mismo discurso musical; adaptaba la técnica de cada cual a su propia voz. Nos hacía ser importantes. Su sentido del humor era legendario como persona inteligentísima que era». En 2018, Marco pronuncia la conferencia “José Tomás, un genio cotidiano” durante el 38 Festival de Guitarra de Córdoba, donde amplía esta idea inicial: «Tomás no necesitaba libros para justificar una interpretación u otra. Sólo necesitaba el oído, la proporción y la ubicación histórica. Ante el estilo nunca dijo “eso está fuera de estilo”, solía decir “qué feo eso, ¿no?”. Él tenía claro que el estilo es la sublimación de lo popular en todas las épocas. Con lo cual sería la vulgaridad la que está fuera de estilo y la elegancia informada la que lo crea. Su trabajo más ambicioso fue conseguir en sus alumnos esas tres capacidades a través del sentido común y una cotidiana distinción». Y, para ratificar, Smaili añade: «Nunca le oí decirle a nadie “mal”; jamás».

Era 1984 y Smaili había descubierto la guitarra por su cuenta; se enteró de que «existía un Conservatorio» y allí se presentó. Le dijeron en conserjería que hablase con José Antonio Ballester, «que era el más majo»; quiso ingresar, pero no había plazas y tuvo que hacerlo por libre; sube al aula indicada, llama a la puerta y allí estaba «ese hombre tan grande sentado en la mesa con dos personas que hablaban con él —Ballester y Carlos de Juan, sus asistentes y colegas—, y pregunté si era ahí donde se daba Guitarra, «a veces», me respondió José Tomás Pérez Sellés, «el de la mesa». Fue casualidad que «justo el día anterior se había publicado en el periódico Información de Alicante una entrevista a José Tomás y hablaba de un concierto suyo que en breve iba a dar en Alicante. Como salía una foto supe inmediatamente que era él y le pregunté que cuándo sería el concierto, a lo que me contestó “No hagas mucho caso de lo que ponen los periódicos porque se inventan la mitad”, con un gesto socarrón y sonrisa de medio lado. Ese concierto aconteció y fue realmente revelador: hablaban de aquel evento musical todos, hasta personas totalmente ajenas a la guitarra. Decían: “Un músico como la copa de un pino”, José Tomás estaba en boca de todos en la ciudad y, ni era torero, ni futbolista, ni político. Era un músico que tocaba la guitarra clásica. Era un personaje notable de la ciudad sin proponérselo».

Decir José Tomás, para Marco, es «decir Guitarra clásica en Alicante. Existían otras plazas, como Madrid, Córdoba, Valencia, pero la Meca era Alicante. Eso lo sabía el planeta entero. Sin José Tomás la Guitarra en Alicante hubiera sido una plaza más» En lo personal, de Tomás, aprendió Marco «la perseverancia, el gusto por el trabajo bien hecho y la honestidad por encima de cualquier cosa». «Tras oírme tocar la primera vez, Tomás me dijo que “tenía demasiadas cosas que decir pero que intentaba decirlas todas a la vez. Era un mensaje positivo, pero yo lo tomé como que no le había gustado lo que toqué y salí un poco triste de aquella primera clase, aunque me felicitaban los que se habían quedado a escuchar». José Tomás, continúa Smaili, «era un visionario no por genialidad —o sí— sino por su sentido común, objetividad y, sobre todo, por su capacidad de relativizar. Cualidades todas ellas que emanan de la inteligencia más avanzada; su legendario sentido del humor —no entendido por todos— como evidente prolongación de esa inteligencia. Su extrema sensibilidad que, aunque no conocida por todos, sí era patente en su manera de tocar; su refinamiento y elegancia como signo distintivo… Y, por supuesto, una palabra firme, una referencia. Porque refinamiento y elegancia emanan, a estos niveles, también de la inteligencia y, sobre todo, pertenecen al alma trabajada».

Dibujo de Paco Aracil, firmado a la derecha (Aracil 90) y en el margen superior el escudo de Alicante.
Al preguntar a Smaili qué echa de menos de aquella época, responde que «la belleza de los repertorios, el concepto del color, el fraseo orgánico de la guitarra tradicional; la osadía de las obras contemporáneas, la libertad interpretativa de estos grandes maestros» Y, añade, «debido a mi edad, la ilusión». El ambiente del mundo de la guitarra en tiempos de José Tomás era «bello, bonito, estimulante, un mundo precioso, era el principio “profesional y reconocido” de la guitarra clásica. Aunque la guitarra de concierto siempre había existido con Francisco Tárrega, Miguel Llobet y Emilio Pujol, la llegada de Andrés Segovia fue la mayor explosión acaecida del instrumento: compositores no guitarristas empezaron a dejarnos sus obras. Esto nunca había ocurrido como tal y propició nuevas técnicas y nuevos lenguajes. La década de los 70-80 fue increíble. La guitarra era el instrumento más conmovedor, íntimo y sensual del universo. Y junto a Segovia, Tomás, llegaron verdaderos maestros independientes con miras distintas como John Williams, Julian Bream, y Oscar Ghiglia… y más tarde con los jovencísimos David Russell y Manuel Barrueco. Una época que ya no ha vuelto».

La composición y sus otros maestros
Cuenta Smaili que «antes de ir al Conservatorio de San Fernando —que conoció gracias a un vecino que estudiaba allí—, empecé por mi cuenta en casa, con aquella guitarra de la pegatina de Naranjito. Me compré en Savall el libro Método para tocar la guitarra por cifra y música, de Gaspar de Luz, una guía muy fácil que aún sigue editándose. En un verano aprendí a tocar la guitarra fenomenalmente; eso sí, le puse mucho empeño, mucho entusiasmo, hacía todos los ejercicios». Cuando llegué al Conservatorio «no había plazas de Guitarra, pero sí de Solfeo. De tal manera que yo hice dos cursos de Solfeo, y me gustó; era un mundo nuevo para mí; me examinaba por libre, y seguía aprendiendo en mi casa». Así continúa: «me compré el programa del Conservatorio y trabajaba aquellos hitos de cada año, mis compañeros no lo vivían así. Yo empecé por números, no entendía las corcheas porque no venían, solo venían números. Entonces yo agrupaba los sonidos a mi gusto; por eso creo que soy compositor y por eso mi música también suena así, como que no hay un pulso. Aunque lo hay, pero es de otra manera. Y es que eso es un regalo. Entonces yo empecé a componer enseguida. De hecho, mi obra más famosa hoy por hoy, la que más se está tocando, es la que compuse con 16 años, Quatre bagatelles en forme de suite cosmique, pour les jeunes, a Miguel Ángel Rodríguez Mendes, presque un enfant. Así que, cuando fui a Solfeo, aprendí a escribir la anotación y todo el rollo, entendía las corcheas, las alteraciones en la armadura. Eso es una suerte».

Además de «mi maestro Tomás, que puso orden en todo, profesores influyentes en mi vida han sido José Lázaro, Ramón Ramos y Eduardo Montesinos. Ramón Ramos era compositor de música contemporánea; Eduardo Montesinos fue el profesor de Solfeo de cuarto y quinto, súper exigente; yo, que había sacado sobresalientes en Solfeo, con él era complicado sacarlos. Estos profesores, junto a José Lázaro Villena, gran compositor y guitarrista, me enseñaron la imaginación y el futuro; Tomás era la técnica, la poesía y la elegancia». En realidad, Marco nunca dejó de componer; al hablar sobre su inspiración, responde que «la guitarra es la que me dicta, aunque yo le digo a la guitarra la idea que quiero; me cuesta muchísimo componer, no porque sea una tarea fatigosa, sino porque es costoso encontrar una idea que yo quiera contar, que es muy importante para mí. De hecho, admiro mucho la figura de Manuel de Falla (Cádiz, 1876-Argentina, 1946) —aunque no me identifico con él—, pero me encanta porque cada obra suya es absolutamente distinta a la anterior y, aunque siempre está variando, a Falla lo reconoces enseguida. Otro compositor que me inspira lo mismo es Elliot Carter (Nueva York, 1908-2012) tiene Sonata para piano, que es mi obra favorita del mundo».

Para Marco, «una guitarra significa un instrumento muy íntimo, muy agradable, muy expresivo y muy versátil; es el que más me gusta». Esa guitarra de la que habla Marco ha ido cambiando desde aquella inicial de 1982. De hecho, durante parte de mi etapa en el Conservatorio, Tomás me sugería que usara una Antonio Martín, pero «fui rebelde en eso y me pasé a la guitarra Alejandro, del guitarrista holandés Alex van der Horst, que se estableció en Málaga y es conocido por Alejandro. Sin una Alejandro, a lo mejor no hubiese compuesto así; ponías el dedo en cualquier lado y te decía por dónde seguir. Es la guitarra la que me dictaba a mí. Las Alejandro son las guitarras más musicales; los guitarristas más musicales, como Nora Buschmann, Àlex Garrobé, Marcos Socías, entre otros, que son muy musicales, tienen esa guitarra». En el caso del QuarteTomás, «uso una Paniagua, porque suena mucho y muy bonito. Mi guitarra es la guitarra musical». Muchas personas, continúa Smaili, «dicen que mi música es melancólica, una melancolía muy desolada; puedo decir que hay desolación ahí, aunque intento siempre ser amable». Recuerdo, añade, «que, ya con 15 años, cuando iba paralelamente al Festival de Música Contemporánea de Alicante, me gustaba el Padre Antonio Soler (Olot, 1729-San Lorenzo de El Escorial, 1783), que es una música también muy melancólica».

QuarteTomás «tuvo su debut oficial el 7 de junio de 2019 en la madrileña Guitarras de Luthier, en la presentación oficial de la XXII edición del Festival Internacional de Guitarra José Tomás Villa de Petrer». Está formado por Miguel García Carrer, nacido en Castellón, que vive en Elche; Pepe Payá, director del Festival de Guitarra Villa de Petrer; Paco Ricote, de Petrer y Marco Smaili. Son «cuatro guitarristas, discípulos de José Tomás, unidos por el trabajo exigente y la conjunción minuciosa que llevan una propuesta musical a escenarios de numerosos festivales y países desde su creación. En 2023 ofrecieron un concierto, invitados por la Embajada Española en Nuakchot (Mauritania) para celebrar la Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea; en 2024 estrenan, junto al compositor argentino José Luis Merlín, su obra Viaje al cerro Sololosta para cuarteto de guitarras y guitarra solista, obra dedicada al QuarteTomás; y a finales del mismo año, actuaron en el Cadillac Concert Hall de Shangai, con gran éxito de público y crítica. Sus conciertos les hacen recorrer el mundo, desde Suiza, Francia, Portugal, Estonia, entre otros, además de diferentes ciudades de la geografía nacional. Para el próximo año, cuenta Smaili, «iremos a México y Argentina».
Alicante
En 2011, el Festival de Petrer quiso conmemorar el X aniversario de la muerte de José Tomás, «y me pidieron una obra, que iba a ser interpretada por cuatro de sus alumnos: Carles Trepat, Àlex Garrobé, Miguel Ángel Rodríguez y yo mismo…» Esa pieza fue Tombeau sur la mort du Monsieur José Tomás for Guitar Quartet, que interpretamos ese año. «Además de ser un Homenaje a José Tomás, se la dediqué a Alicante; es una obra bastante dura. En el estreno estuvo Margarita Escarpa, una de las grandísimas de la Guitarra, y me dijo “Tú no sabes lo que has hecho”, que me repite siempre. La música va generando un ambiente, y de pronto, en la sección áurea, aparece un acorde de Fa mayor, como una mascletá de cristal; un acorde sacado de una de las obras favoritas de José Tomás, que es Fantasia for guitar, de Robert Gerhard (Tarragona, 1896-Reino Unido, 1970). Tras esos sonidos, aparece otro acorde tomado de Tiento for guitar, de Maurice Ohana (Casablanca, 1913–París, 1992). Y al final de todo, sucede algo extrañísimo, se produce una consonancia perfecta y se escucha, como en los homenajes del Barroco, un sonido de esperanza, un “se ha ido al cielo”».

Como comentamos, «José Tomás y sus discípulos convirtieron Alicante en la Ciudad de la Guitarra. Había mucha gente que quería recibir clases de Andrés Segovia, pero él les decía “Acércate a Alicante, ahí está asentado Pepe Tomás y él te va a dar lo que buscas”. Andrés Segovia no se planteaba tener ninguna cátedra localizada porque su inmensa carrera concertística se lo impedía y a quien solicitaba sus clases, mostraba el camino hacia José Tomás, hacia Alicante, hacia la Ciudad de la Guitarra».

Para Smaili, «Alicante suena a Fiesta, a las bandas de Hogueras, a pólvora estallando, a la banda municipal y sus modernos programas en la década de los 80 y 90, a dulzaina y tabalet, a patios de colegio. No es una música misteriosa como la música silente de la noche madrileña o manchega; tampoco es una música triste como la del Gijón nocturno, ni una música culta como la andaluza; es una música apacible pero no demasiado extrovertida ni demasiado exuberante, un tanto infantil. Alicante suena a sus barrios y a sus gentes. Y a sus salones y casinos». Si Alicante fuera un instrumento, para este compositor afincado en la terreta sería «la banda de música; la dulzaina y el tabalet; la rondalla y castañuelas». Y, en su recorrido, por la ciudad, enumera sus cinco rincones más entrañables: el Conservatorio de la calle San Fernando, el descampado entre Virgen del Remedio y Villafranqueza donde se encuentra el Panteón de los Guijarro; la Biblioteca Municipal, el Pantéon de Quijano y la calle Calderón yendo al Mercado Central. Y todos los antiguos cines de la ciudad».

Recuerda Smaili una de sus etapas favoritas en esta ciudad, en torno al año 1984, cuando accedió al Conservatorio. Había descubierto la música tan solo unos años antes; hasta entonces Marco «tenía una vida antes de la guitarra, sin interés por la música, me gustaba escribir, encaminaba a través de la escritura lo que sentía hasta que llegó la música y se convirtió en mi mejor modo de expresión». Hablamos entonces de Arte, y Marco cree que haber estudiado Humanidades le ha enseñado «lo que es el equilibrio, el docere —enseñar—, delectare —deleitar— y conmovere o movere —conmover— de Cicerón, me ha enseñado la oratoria, la elegancia también —y vuelve a recordar a José Tomás—. Y también esos equilibrios para conseguir unos resultados elegantes y convincentes. Porque, aunque no había ninguna asignatura que fuese texto o composición, a base de leer la asignatura, te das cuenta de que siempre hay un equilibrio formal en las cosas bien hechas. Tanto en pintura como en literatura. Humanidades es lo mejor de lo mejor que he podido estudiar». Smaili, que gusta de vivir en el futuro que aprendió y crea, cada año visita Arco y observa si su propia obra está a la altura de lo que está viendo; tiene una máxima «Yo sé si voy bien o si tengo que espabilar».

También en 1984 entró al Grupo de Danzas Postiguet, un vecino avisó a Federico Fayos, jefe de la rondalla que el sábado iría un chaval nuevo; «a mí me gustó mucho porque había gente que tocaba y bailaba, había 2 pianistas clásicos; también era una manera de ver salones alicantinos a los que no podías tener acceso de otra manera. Fuimos por toda la provincia de Alicante, eso sí que me gustó, a Alcoy, Benejúzar, todo; me enamoré de La Marina, quería irme a vivir allí de mayor. Nos subíamos al autobús y a recorrer toda la provincia, llegamos hasta TVE, yo sostenía el banderín. Estaba bien, era unir los viajes a la música que allí se tocaba; y estar en contacto con el mundo adulto, era uno de los pequeños, me llamaban Marquito. Teníamos trajes diferentes para cada sitio, el de Biar, Onil, Castalla, eran permutaciones de elementos tomados de 3 en 3. El más gracioso era el alicantino, pantalón negro remangado, camisa blanca, fajín rojo y espardeñas, y un pañuelo de cuadros azules».

En 1991, antes de marcharse a Albacete, Smaili concursó para la recientemente creada Aula Abierta del Ayuntamiento de Alicante; explica que «Aula Abierta supuso una gran plataforma para el acercamiento del gran público a la cultura en multitud de facetas. Era un privilegio poder seguir aprendiendo en cualquier momento y a cualquier edad. Para mí también supuso un buen acercamiento a la docencia de una manera muy versátil puesto que tenía alumnos desde los 8 hasta los 70 años y todos buscaban cosas muy distintas. Digamos que todo ello me permitió entender y adaptarme a todos los tipos de guitarra posible. Recuerdo que estaba muy bien remunerado, eran 7 horas semanales en Ciudad de Asís, los Pozos de Garrigós y el Chalet del Ingeniero de Tranvías por 90000 pesetas mensuales».
Volver a Alicante
Tras casi dos décadas, en 2004, Marco Smaili regresa a Alicante, había echado de menos «ir al mercado central y cocinar en mi casa; también los lugares donde me encanta ir a tomar alguna cerveza y volver a ver a mis habituales. El Bar Miki de mi barrio, el Impulso Heroico detrás del edificio de los Representantes, la Bodega del Real en San Blas…». También echaba en falta el Festival de Música Contemporánea de Alicante, era tener la música actual en casa, todo lo que se estaba haciendo ese mismo año, los compositores vivos de entonces, tanto españoles como extranjeros, aquí han venido figuras grandiosas como Sylvano Bussotti (Florencia, 1931-Milán, 2021); no eran los creadores clásicos como Beethoven, Mozart, o Bach, era otra música un poco más real porque es la tuya. Aunque parece que hemos parado en algún punto, y me parece lógico porque no es una música especialmente seguible, no, pero es nuestra música. Dirigido por Tomás Marco, director del Centro de Difusión de la Música Contemporánea, «era excepcional, como un museo sonoro de música contemporánea, que se repartía por diferentes escenarios de la ciudad: Castillo de Santa Bárbara, aula de la CAM de la avenida Óscar Esplá, Teatro Principal, Isla de Tabarca, Pozos de Garrigós; eran dos semanas de altísima calidad».

A lo largo de todos estos años, la guitarra de Smaili se ha mantenido constante; también la docencia; seguir estudiando; la música y el arte, siempre el arte y la luz de Alicante, pero no cualquiera, «sin lugar a duda, la última luz de la tarde en las fachadas; cuando llega anaranjada y débil a los balcones más altos». A la luz alicantina también se refiere Smaili en su homenaje literario a José Tomás de 2018, donde escribía: «El atardecer alicantino es hermoso. La última luz de la tarde permanece adherida en las cornisas durante un tiempo en el que todo se vuelve anaranjado. […] Donde vivía José Tomás hay una plaza pequeñita y una iglesia enfrente. Ahora en la placita hay columpios y los padres se sientan en los bancos a contemplar a sus hijos jugando y a hablar entre ellos o echar algún ojo al móvil. De vez en cuando algún distraído alza la mirada hacia el piso de José Tomás ignorante de que la Historia también se escribe de esa manera. Muchas veces paso por ahí de camino a Dragón Escamado, una taberna friki —como se autodenominan— que está en la misma plaza y desde la que puede verse la casa donde vivía José Tomás […] Los nuevos estudiantes de Guitarra, tanto del Conservatorio como del Máster frecuentan la taberna en cuestión y coincidimos varias veces. […] Lo que más me gusta es decirles a que no sabéis quién vivía en esa casa, mientras señalo la casa de Pepe. Me encanta ver esos rostros de asombro, incluso de incredulidad. Es una reacción natural, ¡es como si el hecho de haber sido una figura extraordinaria de la Historia te incapacitase para haber tenido una vida física previa! Sí, Mompou comía calçots y Beethoven bebía Wasteinner, Tomás vivía allí y usaba Williams Sports; lo que viene a ser un genio cotidiano».

Antiguos alumnos de José Tomás en el concierto homenaje del 11 de abril de 2022. De izquierda a derecha: Juan Antonio Juárez, Francisco Albert Ricote, Ascensión Alfonso, Fernando Marimón, Marco Smaili, Nuria García, Guillermo Grau, Pepe Payá, Miguel Javaloy, Fernando Ballester, Miguel Ángel Rodríguez, Pedro Jesús Gómez.
Para Smaili, «el arte es arte y tiene que estar absolutamente despolitizada, siempre. Porque para la política hay otros medios, están los políticos, los movimientos sociales; el artista tiene que estar en lo suyo». Por eso le encanta acompañar con su guitarra, casi desde sus inicios, al Grupo Poético Amarilis, «perteneciente a la Asociación Espejo de Alicante, que inició su andadura en Alicante, en 2016, bajo la dirección de José Antonio Asensio Florenciano, su fundador, actualmente presidente de honor», según se recoge en la web de EDA. «Me gusta ver cómo en estos tiempos tan polarizados, Amarilis me sorprende con recitales monográficos de grandes poetas, como Luis Rosales, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Miguel Hernández, sin entrar a valorar nada, no entran en lo que no tiene sentido de entrar. El arte es arte y punto». Precisamente, la Asociación Espejo de Alicante nombró a Marco Smaili Asociado de Honor en 2022.

De la dirección del Grupo Poético Amarilis, se hace cargo Deogracias González de la Aleja, en 2023, siendo sus componentes en la actualidad Pilar López Mompó, María Teresa Rodríguez Cabrera, Vicenta Pla, Ana Ayen, Javier Alonso, Isabel Núñez de Arenas, Silvia Espina, Francisco Burló, Valero Alías Tudurí, Américo Fojo, Paquita Márquez y Manuel Mas. Este grupo de poetas, durante la pandemia del covid-19 decidió seguir con la actividad poética y realizar los recitales por vía telemática; su web recoge los enlaces de las actividades de entonces, además de todos los presenciales.

Adhesiones nacionales e internacionales
Según se recoge en el Expediente “Músico Marco Smaili” del CPMA, «su estilo compositivo ha sido elogiado por reconocidos maestros como Cristóbal Halffter, Jesús Villa-Rojo, César Camarero y Antón García Abril. Sus obras están publicadas por editoriales de renombre internacional como Les Productions d’Oz, L’Empreinte Mélodique, EMEC, Piles, Alphonse Leduc y Ut Orpheus Edizioni, y forman parte del repertorio de artistas de la talla de David Russell, Roberto Aussel, Àlex Garrobé, Anders Clements, Margarita Escarpa, Carles Trepat y Piero Bonaguri. Su música ha sido interpretada en más de 30 países, obteniendo excelentes críticas en prensa y revistas especializadas, En 2012, el guitarrista Paul Bowman estrenó Morton Feldman sings love songs en una gira por destacadas universidades estadounidenses como Winthrop University, University of Miami, NC State, University of Alabama y University of Southern Mississippi».
En total este expediente, además de todo el Claustro del CPMA y su Consejo Escolar, lleva casi medio centenar de adhesiones de músicos nacionales e internacionales, de Alemania, Argentina, Chile, Croacia, Cuba, Escocia, Francia, Grecia, Italia, Méjico, Noruega, Reino Unido, Uruguay, además de una veintena de profesionales de la música, asociaciones y entidades públicas y privadas de la provincia de Alicante, como: Asociación de Padres y Madres del CPMA, CSMA y su director, Conservatorio Profesional de Danza José Espadero de Alicante y su director, Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante, Ateneo Científico y Literario de Alicante, Escola de Música Popular d’Alacant, Fundación Sociedad de Conciertos de Alicante, Grupo de Danzas Postiguet, Sociedad de Conciertos, Rectora de la Universidad de Alicante, Asociación de Periodistas de la provincia de Alicante, Espejo de Alicante, Consuelo Giner, Grupo Poético Amarilis.
Entre los apoyos nacionales están: Javier Suárez Pajares, catedrático de Musicología de la Universidad Complutense de Madrid; Margarita Escarpa, catedrática del Conservatorio Superior de Música de Vigo y de la Universidad de Música y Artes Escénicas de Viena; Anabel Montesinos, profesora del Liceu de Barcelona y Ciudadana de honor de Solera, en Italia; Laura Verdugo del Rey, directora del Festival Internacional de Guitarra de Madrid y profesora en el Centro Superior de Enseñanza Musical Katarina Gurska; Àlex Garrobé, profesor de la Escuela Superior de Música de Cataluña y Premio Honorífico José Tomás 2025; Ricardo Gallén, Hochschule für Musik “Franz Liszt” en Weimar; Pedro Mateo, del CSMA de Aragón, Centro Superior Katarina Gurska y Conservatori Superior de les Illes Balears; Iván Lledó, director artístico del Festival Internacional “Ciutat d’Elx” en sus 27 ediciones; María Mercedes Sánchez-Manjavacas, directora de los cursos “Arte entre gigantes” y presidenta de la Orquesta Ciudad de la Mancha.
Siguiendo con estos apoyos, Fernando Espí, catedrático del Conservatorio Superior Manuel Massotti, de Murcia y concertista internacional; Álvaro Toscano, brillante concertista internacional, ganador de los certámenes Andrés Segovia y Francisco Tárrega; Alberto Plaza Fernández, concertista internacional y profesor del CSM Manuel Castillo de Sevilla; Miguel Trápaga, catedrático del Conservatorio Superior de Madrid; Javier Riba, catedrático del CSM Rafael Orozco de Córdoba y académico de la Real Academia de Córdoba; Javier Somoza, de la Cátedra de Guitarra del RCSMM de Madrid y codirector artístico del Concurso Internacional de Guitarra Fernando Sor; Pedro Jesús Gómez, concertista internacional y director del CSMA; L’Encouregament Guitar Dúo, posiblemente el mejor dúo de guitarra clásico-romántica de España, formado por Herminia Navarro y Pablo Rioja y el Festival de Guitarra José Tomás Villa de Petrer.
Otras adhesiones son las recibidas de Roberto Aussel, una leyenda de la Guitarra; Sérgio Assad, componente del Dúo Assad y también otra leyenda guitarrística; Marco Socías, de Musikene; Carlo Marchione del Conservatorio de Maastricht, Pedro Bonaguri, del Conservatorio de Colonia y Cristiano Porqueddu, concertista en los cinco continentes y la Asociación Cultural Semana de la Guitarra de Madrid, integrada por profesores de Guitarra de toda la red de Conservatorios de la Comunidad de Madrid, que se desglosarán más abajo. En relación a los apoyos internacionales están: Diego Naser (Uruguar), director artístico de la Orquesta Filarmónica de Boca del Río, Veracruz, México; José Luis Merlín (Argentina), leyenda viva de la composición para guitarra; Cecilio Perera (Méjico), de la Universidad Mozarteum de Salzburgo; Konstantinos Tosidis (Grecia); Jonathan Ros Parkin (Reino Unido), profesor asociado de la Universidad Mozarteum de Salzburgo; Eduardo Baranzano (Uruguay), del Conservatorio Superior de Navarra; Erick Tinoco Gonzales (Méjico), director del Festival Internacional de Guitarra de Caravaca; Romilio Orellana, de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile; Leo Brouwer (Cuba); David Russel (Escocia); Álvaro Pierri (Uruguay); Zoran Dukić (Croacia); Anders Clemens (Noruega), catedrático del CSMA y Premio Andrés Segovia; y Gilles Baudu (Francia).
Recuperamos los respaldos internacionales y recogemos a continuación algunos textos, como los mensajes de David Russell, Leo Brouwer, Robert Aussell, Álvaro Pierri, Sergio Assad y Ricardo Gallén, además de los de Eduardo Baranzano, Zoran Dukić, Asociación Cultural Semana de la Guitarra de Madrid y Margarita Escarpa. Así, el escocés David Russell, miembro de la Royal Academy of Music of London, maestro indiscutible y leyenda actual de la Guitarra clásica; concertista internacional; Premio Grammy en 2005 y Premio Honorífico José Tomás, también en 2005, envió el siguiente mensaje de apoyo: «El compositor y guitarrista Marco Smaili, conocido por su excelencia musical e imaginación compositiva, es claro merecedor de esta distinción que el Conservatorio solicita […]. Conozco a Marco Smaili desde hace muchos años y su trayectoria musical ha sido extraordinaria. Tengo el honor de que me haya dedicado una de sus preciosas composiciones».
Por su parte, Leo Brouwer, Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria y dos Grammy Latinos Commandeur des Arts et lettres (Francia), es también miembro honorario de American Academy of Arts and Letters (Estados Unidos) y miembro de honor del CIM de la UNESCO, del Instituto Italo-Latinoamericano, de la Sociedad de Compositores y Autores de Italia, entre otros, escribe el siguiente texto: «avalo la petición de que nombren una calle, avenida o plaza como “Músico Marco Smaili”, reconociendo su destacada trayectoria artística y su vínculo con Alicante».
En el video siguiente encontramos a Àlex Garrobé, Robert Aussel, Sérgio Assad, Javier Salvador y el propio Marco Smaili hablan sobre las composiciones de Smaili. Son Robert Aussel (Buenos Aires, 1954-Colonia, 2026), leyenda argentina de la Guitarra, fue Premio Konex de Platino. Profesor en la Hochschule für Musik de Colonia, formó a varias generaciones de guitarristas de distintos países, destacando su vinculación con Astor Piazzolla. Sérgio Assad, guitarrista, compositor y arreglista brasileño que forma con su hermano, Odair, el dúo de guitarras Hermanos Assad o Dúo Assad; Àlex Garrobé, maestro de referencia internacional, primer premio en el Concurso de Guitarra de la Fundación Guerrero SAR Infanta Cristina, profesor de la Escuela Superior de Música de Cataluña y Premio Honorífico José Tomás 2025. En cuanto a Javier Salvador, es compositor, guitarrista y productor musical; y, además de tener estudios de Guitarra clásica y moderna, armonía, contrapunto, ingeniería de sonido y producción musical, es muy autodidacta, y es fundador y director de su propio sello discográfico “JSM Records”.
El uruguayo Álvaro Pierri, maestro indiscutible y leyenda actual de la guitarra clásica, es profesor en la Universität für Musik and Danstellende Kunst, de Viena y ha enviado el siguiente mensaje: «Apoyo con mi mayor alegría, entusiasmo y convicción esta iniciativa ¡más que justa! Marco Smaili es un gran músico, y la trascendencia de sus obras marcan un camino original y fundamental en la música para guitarra, ¡¡gracias, Marco!!».
Ricardo Gallén, nacido en Linares, es uno de los guitarristas clásicos más singulares de su generación reconocido internacionalmente; posee premios de importantes concursos internacionales y el reconocimiento del público, sus colegas y la crítica. Es profesor en la Escuela Superior “Franz Liszt” en Weimar, Alemania, además de director del Instituto de Guitarra de mencionada institución; Gallén envía este texto apoyando la iniciativa: «por su trayectoria musical en la escena nacional e internacional».

En el caso del croata Zoran Dukić, concertista internacional y ganador de todos los concursos de guitarra clásica, además de profesor del Conservatorio Real de La Haya, Países Bajos, del Conservatorio Real de Cardiff en Reino Unido expresa: «Estoy totalmente de acuerdo y extiendo todo mi apoyo a esta iniciativa maravillosa. Maestro Marco Smaili, cuya música, de profunda referencia internacional, se ha convertido en un faro de originalidad y belleza en el mundo de la guitarra clásica. Dar un nombre a una calle en vuestra ciudad sería un símbolo de esperanza y un recordatorio permanente de que el arte puede iluminar el camino; que la música pueda ser brújula y que desde vuestra tierra es posible resonar en el mundo entero».
Eduardo Baranzano, nacido en Uruguay, es profesor en el Conservatorio Superior de Navarra de Pamplona y ha sido premiado en concursos internacionales, entre los que destaca en máximo galardón en el Concurso de Radio France’89, el primer premio del Concurso Alhambra en 1990 y el premio Especial del presidente del Jurado en el V Concurso de La Habana. Baranzano manda el siguiente mensaje: «Toda persona que pasease por la calle “Marco Smaili” se verá gratamente acompañada por el sonido de mil guitarras. Es una música que está sonando en todo el mundo y que al entrar por las esquinas va a pintar las aceras de colores. Esa calle no ha de tener problemas de alumbrado, porque si es como Marco, entonces tendrá luz propia, y será capaz de iluminar a una Alicante orgullosa de tener su nombre en el callejero».

Margarita Escarpa, maestra indiscutible y leyenda actual de la Guitarra, además de Premio Honorífico Guitarrista José Tomás 2021 Villa de Petrer, envía el siguiente mensaje de adhesión: «Sin duda, el Sr. D. Marco Smaili es uno de los mejores compositores de guitarra del momento. He tenido la oportunidad de interpretar algunas de sus composiciones en varios países, experiencia que ha sido siempre muy gratificante, tanto para mí como para el público. También lo considero un magnífico docente, ya que he podido constatar la significativa mejora de sus estudiantes. Además, me gustaría destacar que, gracias a personas tan dedicadas como él, las enseñanzas de su maestro José Tomás siguen dejando huella generación tras generación. Como intérprete nunca me deja indiferente, su comprensión e interpretación del texto musical es espectacular tanto desde el punto de vista musical como artístico. Por todo ello, creo que este reconocimiento es más que merecido y me complace poder apoyar esta iniciativa».

En cuanto a la Asociación Cultura Semana de la Guitarra de Madrid, integrada por los profesores de Guitarra de la Red de Conservatorios de la Comunidad de Madrid: CPM Adolfo Salazar, CPM de Alcalá de Henares, CPM Arturo Soria, CIEM Federico Moreno Torroba, CPM Joaquín Turina, CPM de Getafe, CPM Amaniel, CPM Manuel de Falla, CPM Manuel Rodríguez Sales, CPM Majadahonda, CPM Rodolfo Halffter, CIM Antonio Soler, CPM Teresa Berganza y CPM Victoria de los Ángeles, su presidenta Inés Manzano Menéndez, en nombre de toda las Asociación, expresa: «Apoyamos con mucho entusiasmo esta iniciativa. Marco Smaili es un referente para todos los guitarristas que hemos tenido la suerte de conocerle y trabajar con él. A nivel pedagógico, es un gran MAESTRO, con una visión de la enseñanza del instrumento que trasciende los distintos niveles de formación. Como compositor, sus obras ocupan un importante lugar dentro de nuestro repertorio guitarrístico, y constituye un legado imperecedero. Y, por último, es un ser humano con una calidad excepcional, cuya presencia enriquece a todos los que le rodean. Por todo ello, creemos que es digno de una calle en la ciudad que le vio crecer y que siempre lleva con orgullo allá donde va».
Composiciones musicales de Marco Smaili
Marco Smaili piensa que, al menos en su caso, ha de elegir entre «ser intérprete o compositor», porque «aunque se pueden hacer las dos cosas, por supuesto, la energía que yo necesito para ambas las hace incompatibles; todo lo hago intensamente, componer, enseñar; por eso al terminar necesito mucho la intrascendencia, la superficialidad, el ocio. No puedo vivir sin ello».
De las 13 obras que ha compuesto Smaili, desde 1984 hasta nuestros días, 9 han sido creadas en Alicante, una en Albacete, otra en Ciudad Real, otra en Gijón y una a caballo entre Almansa y Gijón. Éstas son por orden cronológico, desde su primera obra:
-1984, aún estaba en el IES Virgen del Remedio, Quatre bagatelles en forme de suite cosmique, pour les jeunes, a Miguel Ángel Rodríguez Mendes, presque un enfant, publicada años más tarde en Francia por Éditions L’Empreinte Mélodique,

-1999, en Albacete, La misma luz de entonces. Homenaje a Tete Montoliú, a José Tomás, editada por EMEC, Editorial de Música Española Contemporánea.
-2003, en Gijón, Evolutions pour saxophone alto, publicada por Alphonse Leduc, Francia.

-2004, entre Almansa y Gijón, Boleros per a guitarra. In memorian of Toru Takemitsu, publicado Editorial Piles, Valencia.
-2013, en Alicante, …Y el canto se hizo vuelo, a David Russell, publicado Editorial Piles, Valencia.
-2014, en Alicante, Morton Feldman sings love songs, a Javier Riba, artista e intelectual de la guitarra, publicado por Éditions L’Empreinte Mélodique, Francia.

-2015, en Alicante, Preludio for guitar, para FranciscoTárrega, al caro Piero Bonaguri, publicado por Ut Orpehus Edizioni.
-2016, en Alicante, Junto a Rodrigo, fronda de la tarde. Homenaje a Joaquín Rodrigo, a Piero Bonaguri, maestro del tiempo y el color, publicado por Ut Orpehus Edizioni.
-2019, en Alicante, , Obscura, íntima, to Roberto Aussel, editado por Les Productions d’Oz, Quebec, Canadá.

-2019, en Ciudad Real, Sonatina, sur l’esprit de Francis Poulenc, a Àlex Garrobé, publicado por Éditions L’Empreinte Mélodique, Francia.
-2020, en Alicante, Il Faisait encore nuit, mémories d’un séjour a Xixona, a Fernando Espí, con admiración, publicado por Éditions L’Empreinte Mélodique, Francia.
-2024, en Alicante, La frontera alucinada, a Cristiano Porqueddu, editado por Les Productions d’Oz, Quebec, Canadá.
-2026, en Alicante, Mountais, pour Kostas Tosidis, publicado por Éditions L’Empreinte Mélodique, Francia.
Premios otorgados a Marco Smaili
-Premio Internacional Fidelio (Madrid, 2025), obteniendo primer y segundo premio entre participantes de 20 países. Explica Smaili: «Me presenté con dos obras. El primer premio se lo llevó Noche Alta, y el segundo Quatre bagatelles en forme de suite cosmique, pour les jeunes, a Miguel Ángel Rodríguez Mendes, presque un enfant, una obra que compuse en Alicante, muy joven».
-Premio Internacional Manuel de Falla, de composición para guitarra por , Obscura, íntima, to Roberto Aussel (Sevilla, 2018).
-Premio Internacional Andrés Segovia, por La misma luz de entonces. Homenaje a Tete Montoliú, a José Tomás (Granada, 1999).

-Premio del Festival Internacional de Ponferrada, por Boleros (2001).
-Diploma di merito Paolo Barsacchi, de composición por Ophelia in te Electric Room (Viareggio, 2001)
-3er. Premio en el Festival Internacional de Aalborg por Ophelia (Dinamarca, 2024).
-Finalista en el Concurso Internacional Miguel Llobet, por Sonja! (Barcelona, 2025).
Para Smaili, la guitarra «tiene la voz grave, porque la guitarra es una octava grave de lo que está escrito; así, la guitarra, tal como resuena ella sola, genera un lenguaje modal más que tonal. Y eso siempre es agradable; no hay tensión, no hay drama en la guitarra. En principio es muy bonita, es un instrumento súper bonito y nada duro, que se puede tocar íntimamente. La guitarra y sobre todo su repertorio en el siglo XX y la música antigua, son las dos cosas que más me gustan».













Enhorabuena merecida, hoy en mi recuerdo también del vanguardista
Paco de Lucía
y el genial y osado oriolano
Trinidad Huerta Caturla
(1800-1871) concertista
guitarrista por todo el mundo…
Música música 🎵🎵🎵🎵🎵🎵 y 🎵
¡Gracias, Pedro!
Tenemos terreta y nación de grandes intérpretes y compositores de guitarra.
Un abrazo.