Al paso

Maldita memoria, desgraciado presente e incierto futuro

Primera reunión oficial entre Pedro Sánchez y Pablo Casado (Imagen: RTVE).

Es muy preocupante que no haya diálogo entre PSOE y PP mientras vuelve a hablarse de mesa bilateral con los independentistas catalanes. Esta mesa no corre ninguna prisa. La urgente es la mesa PSOE-PP.

¿Qué se ha hecho de la esperanza de la Transición? La esperanza de todo un pueblo se ha ido al carajo. Más del 80% de los españoles de todas las regiones, incluidas las ahora independentistas, votaron masivamente la nueva democracia que todas las naciones del mundo civilizado saludaban eufóricas, casi sin dar crédito a lo que habían sido capaces de hacer no solo las derechas sino también las izquierdas (con el PCE de Carrillo y la Pasionaria) dispuestos a empezar una nueva época de reconciliación eterna de todos los españoles.

Fueron veinte, treinta, casi cuarenta años de caminar juntos, sin volver la vista atrás; avanzando y reconstruyendo un país que se ponía a la altura de las mejores democracias y que tomaba peso en la Unión Europea hasta hablarle de tú incluso a la propia Alemania, que, en su día, ayudó a que hiciéramos el cambio político más asombroso de la reciente historia mundial.

Hasta que llegó Zapatero y comenzó a abrir trincheras de guerra sin que su sucesor, Rajoy, moviera un dedo para neutralizar la política ruin, nada generosa, del ‘bobo solemne’ (así lo llamó Rajoy) y permitiendo con su abulia que llegara a sucederle uno de los personajes más oscuros, discípulo aventajado de Zapatero. Uno y otro no querían memoria y rehabilitación de los represaliados del franquismo, que ya estaban en marcha con leyes del PSOE de Felipe y del PP de Aznar. No era eso. Lo de la Memoria Histórica llegó con acritud, con odio soterrado y malas maneras revanchistas. Y Rajoy, que gobernó los primeros cuatro años con mayoría absoluta, parece que no supiera, ni quisiera, arreglar cosas. Su absoluta mansedumbre era desesperante y su no hacer nada que mereciera la pena acucia a pensar en dejación de responsabilidades.

Rajoy y Sánchez se saludan antes de la reunión mantenida en Moncloa. Foto: PP
Rajoy y Sánchez se saludan antes de la reunión mantenida en Moncloa, año 2016. Foto: PP

Y así es como llegó, en mala hora, la era sanchista, con una primera etapa nihilista y una segunda marcada por el sometimiento a los chantajes de Pablo Iglesias; por la consumación de lo que tanto temía: aliarse con Unidas Podemos y tener dos Gobiernos, uno de los cuales hace oposición socavando las instituciones estatales de forma tenaz y permanente.

Tras la amnistía que consensuadamente vino con la Transición, a la vista del legado de Zapatero, cualquiera llega a abominar de la memoria histórica, a la que ahora Carmen Calvo pretende elevar a categoría de democrática. Nada de reconciliación. Nada de convivencia y unión para progresar en la reconstrucción de la nación entre todas las fuerzas políticas. Solo tienen memoria del franquismo y de lo que no es franquismo, pero que ellos lo califican así, mintiendo alevosamente para intentar convencer a una masa más o menos amplia e idiotizada de españoles de que el sociocomunismo es la única vía. Olvidan (para eso no hay memoria) el desastre del trienio 1936-39, la culminación del fraude de la II República, a la que ya en 1931, por su radicalización izquierdista, Ortega y Gasset vaticinó el fracaso. “No es eso, no es eso”, denunció cuando se hacía una Constitución “para media España marginando a la otra media”.

Eso es lo que intentan con el nuevo Frente Popular. Con la perversa y malvada memoria histórico-democrática solo tenemos un desgraciado presente, abocados a un incierto futuro. O el PSOE reflexiona y recupera la socialdemocracia de centro izquierda o nos hundimos en el frentepopulismo más estéril y empobrecedor política, social y económicamente. ¿Es que no hay intelectuales socialistas y no socialistas capaces de parar este camino que nos lleva derechos al abismo de otra república infausta y empobrecedora? Dicen que hay que aprender de las malas historias para que no se repitan. Eso dicen, pero Sánchez se deja comer el coco por Iglesias, el fementido, pero no traidor, que dice bien claro lo que piensa y quiere.

Pablo desea volver a las andadas de un Frente Popular que solo quería libertad para los rojos, como los nacionales solo quisieron libertad para los azules. Y cuando nos habíamos acostumbrado a tener libertad para rojos y azules, ahora los rojos están empeñados de nuevo en que solo haya libertad para media España. Creo que somos mayoría los que queremos una España para todos. Por favor, señor Sánchez, quítese el muerto de encima; olvídese de gobernar con comunistas, independentistas y amigos de terroristas asesinos de compañeros socialistas y busque nuevos horizontes.

Ustedes y los populares no tienen por qué ser enemigos por más que sean adversarios a la hora de las elecciones. Aprendan de Alemania, Nunca es tarde para aprender de los que aciertan. Salvamos el golpe de estado de Tejero, Armada y compañía y, cuando ya hemos consolidado una democracia plena, vienen los cantamañanas de Podemos, amigados con independentistas y activistas, a echar por tierra todo lo que tanto costó construir. Es muy preocupante que no haya diálogo entre PSOE y PP mientras vuelve a hablarse de mesa bilateral con los independentistas catalanes. Esta mesa no corre ninguna prisa. La urgente es la mesa PSOE-PP. Queda tiempo para evitar el desastre del sometimiento al comunismo, el gran enemigo de la paz y del progreso en España y en el mundo. Señor Sánchez, no se vaya de la Moncloa, pero eche del Gobierno a los comunistas. Señor Casado llegue a un acuerdo generoso con Sánchez; apóyelo para que Pablo Iglesias no siga socavando el futuro de España.

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Ramón Gómez Carrión

1 Comment

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  • Magníficas argumentaciones, siempre, y exposiciones atiendas y oportunas de hechos y consejos caminando hacia el futuro…

    … y muy emotivo el recuerdo de Inmaculada…
    Gracias Thanks! Merci!

    PD: Sigo la biblioteca de experiencias y el magistral oficio periodístico que atesora el cerebro de Don Ramón Gómez Carrión…

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