Opinión

Lo que nos espera

De izquierda a derecha: Miguel Ángel Pavón, Gabriel Echávarri y Natxo Bellido comparten la vara de mando de la ciudad. Foto: facebook
De izquierda a derecha: Miguel Ángel Pavón, Gabriel Echávarri y Natxo Bellido comparten la vara de mando de la ciudad. Foto: facebook
A puñetazo limpio poco, muy poco, construirá el gobierno tricéfalo de Alicante Aunque la muerte de Simón Pérez justifica repasar ese infame conflicto de nunca acabar, reconozco que a punto estuve de aprovechar la libertad temática que me ofrece la Asociación de la Prensa de Alicante para escribir sobre el anuncio-amenaza de Trump de desempolvar […]
A puñetazo limpio poco, muy poco, construirá el gobierno tricéfalo de Alicante

Aunque la muerte de Simón Pérez justifica repasar ese infame conflicto de nunca acabar, reconozco que a punto estuve de aprovechar la libertad temática que me ofrece la Asociación de la Prensa de Alicante para escribir sobre el anuncio-amenaza de Trump de desempolvar casos oscuros de Clinton; pero no de Hilary, su oponente en la carrera por la Casa Blanca, sino de su marido Bill. Y sí, más divertido resultaría contar con todo detalle que no sólo hubo una becaria haciendo prácticas orales en el garrote Bill. Pero bueno, América es América y hoy toca hablar del gobierno de aquí.

Por supuesto que la actualidad nacional era mi plan A. Para desgracia de España, incluidos los del referéndum sí o sí y los que aman su patria (que es lo que significa en castellano abertzale), la hemorragia del PSOE es gravísima para todos y acapara la actualidad política nacional. Pero de ese desangre socialista ya se ocupó atinadamente mi colega Vicente Climent la semana pasada, así que yo dedicaré estas líneas que me pide La Hoja del Lunes a otra escaramuza, aunque de ésta, no menos violenta y lamentable, todavía no hay restos de sangre.

Este Gobierno no tiene más recorrido que la pelea permanenteDe sangre líquida aún no, pero los coágulos sin drenar que acumula este peculiar y diverso gobierno tricéfalo de Alicante causan ya, después de 15 meses de golpes internos, un colapso preocupante en los órganos vitales de una ciudad que, enferma crónica, ya no tiene ni para sintrón.

Así está la ciudad, con la sangre espesa y las arterias endurecidas, y claro, la vida aquí nos cuesta y nos fatiga más. Porque no se espera un bypass desde Valencia y, menos aun, una transfusión desde Madrid. A muchos nos preocupa esta deriva, la ausencia de esperanza de un gobierno mejor o, al menos, de un gobierno normal. Visto lo visto, este Gobierno local no tiene más recorrido que la pelea permanente y así, a puñetazo limpio, poco, muy poco, se puede construir.

Fotograma de la película "Luces de la ciudad", de Charles Chaplin.Muy curioso y, si me permiten, cinematográfico, resulta ver cómo se azuzan los protagonistas del tripartito. Como Charlot en Luces de la Ciudad, Pavón salta al ring y se camufla detrás del árbitro Bellido para evitar los puñetazos de su rival Echávarri. Se abraza a éste para inmovilizarle, le tira golpes bajos, toca la campana para acabar el asalto antes de tiempo… Y el baile a tres se vuelve histriónico. Echávarri pega al árbitro Bellido, Pavón se abraza a uno de los palos del cuadrilátero, la campana se le engancha en el cuello y no deja de sonar… Y finalmente, Pavón pierde el combate, Echávarri se va sin celebrar su victoria por pírrica y Bellido se ausenta de la siguiente pelea.

¿Realmente ha cambiado lo esencial en el Ayuntamiento de Alicante? Yo creo que noPues así están las cosas en Alicante 15 meses después de que una mayoría tricéfala y con varias jorobas desalojara del poder al PP. Como en la escena del combate del genial Chaplin, Pavón y Echávarri siguen a la gresca mientras Bellido juega a que ellos se peleen. Da la impresión de que Compromís sea la única pata del tripartito con estrategia, aunque ésta es tan transparente que casi no se la ve. Es verdad que un gobierno tan complicado como el alicantino necesita de un moderador como Bellido, pero Compromís se equivoca doblemente, primero por no hacer visible su acción de gobierno (quizá porque sea inexistente) y segundo por poner listones tan altos y erigirse teatralmente como paradigma de la trasparencia. El portavoz de Compromís se ausentó de una mesa de contratación porque conocía a uno de los licitadores del colegio de su hijo. ¿Dónde está la línea de la transparencia?, ¿en el fallido hermanamiento con Esmeraldas o en irse de una mesa de contratación porque uno de los ediles conoce de vista al primo de un vecino que opta a una contrata? Tampoco en este asunto anda fino el tripartido. Ellos basaron sus campañas en echar al PP para limpiar el Ayuntamiento de supuestos casos de nepotismo, tratos de favor, tráfico de influencias y un puñado más de corruptelas y, a las primeras de cambio, enchufan a los suyos y se descomponen porque una de sus intachables ediles da contratos a dedo a los suyos.

¿Realmente ha cambiado lo esencial en el Ayuntamiento de Alicante? Yo creo que no.  Ni siquiera en Urbanismo, porque siendo verdad que Pavón ha subido el listón de la intransigencia, poco tiempo antes de llegar él al poder, por Castaños no pasaban ni las ratas del señor Dominguez, es decir, que apenas había veladores y quejas que regular; y la edificación estaba en el paro, como lo están ahora miles de jóvenes de esta ciudad. En realidad, Urbanismo estuvo años parado en esta ciudad por falta de actividad y ahora lo está por falta de voluntad.

La concejal Marisol Moreno pasea en bicicleta con su mascota. Foto: facebookSí han cambiado asuntos que aun pareciendo triviales tienen su enjundia. La concejala Marisol Moreno, por ejemplo, se lleva al perro a su despacho municipal. Luego pasan las chicas de la contrata de Ortiz a limpiar el pis y aquí paz y después gloria. Si Bescansa se lleva a su bebé al Congreso, Marisol se lleva a su perro al Ayuntamiento. Y punto pelota. Un vecino quiere llevarse a su loro a trabajar en el bus de Masatusa y ya hay voces que piden una línea circular, la P, para llevar a los perros a su playa de Urbanova.

Esta semana también ha sido noticia municipal el mosqueo de Ciudadanos con su portavoz. Desde que Cifuentes bendijo a Echávarri en la investidura, se veía a éste como la muleta del alcalde, como su apoyo para evitar tocar la lona ante uno de los poderosos ganchos de izquierda de Pavón. Las cosas han cambiado ahora, pero nunca se sabe, que quien tuvo, retuvo.

Pavón ha pasado de dar estopa a recibir, aunque esto, de momento, nadie lo puede probar. Admito que he escrutado fotos de todos los diarios buscando algún croché al mentón de Pavón por parte de un fornido estibador. Pero nada, no he visto ni una zancadilla, ni un empujón. Paradojas de la política local: el edil Dominguez intentado que no aparezca ni una rata más en los periódicos y su jefe Pavón buscando fotos de portuarios agresores.

Y así están las cosas, unos dando golpes y los ciudadanos recibiéndolos. Para desgracia de esta ciudad lo que nos espera es poco, muy poco, y eso lo sabe cualquiera que se fije, que lea y mire.

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Luis Damián Martínez

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