Balones a la olla

Hércules CF Productions presenta: “El show de Enrique Ortiz”, más de veinte temporadas en cartelera

Enrique Ortiz. Fotografía: Ernesto Caparrós.

La pérdida de una categoría en el escalafón del fútbol, la manifestación popular pidiendo la marcha del propietario del club, el arranque de caballo y parada de burro reculando en tablas de la primera autoridad municipal, la continuidad de Carmelo del Pozo en la secretaría técnica, la posible entrada de un nuevo grupo con deseo de hacerse con los destinos del club del que nunca más se supo, la espantada y marcha del socio Juan Carlos Ramírez, la salida de rositas de Enrique Ortiz con la sentencia por el caso del Plan general de Ordenación Urbana, la confección de una nueva plantilla casi integral y la serpiente de verano protagonizada por el vividor catalán Toni Freixa que venía a llevarse y no a poner, han marcado el devenir del Hércules en este tedioso y caluroso verano con todos los coletazos del llamado coronavirus que sigue presente.

Si consultamos la Real Academia de la Lengua Española, define el término show como un espectáculo de variedades, en especial el que centra su interés en un artista concreto. También cabría una segunda acepción en un tono más coloquial; aquella acción o cosa, que llama la atención y causa asombro o escándalo.

El dueño, accionista y propietario del Hércules, cumple y refleja sobradamente ambas variantes, él es el artista concreto de este espectáculo, aun habiendo otras variedades llamando la atención, y unas veces causa asombro y otro tanto de escándalo, en igual medida. Poco importa en ocasiones, si la pelota entró o no, si se ganó o se perdió, a quién se fichó o a quién se eligió de entrenador, si el club tiene presidente o carece de él, si existen más directivos o no. Decir Hércules es decir Enrique Ortiz Selfa. Y este primer fin de semana de septiembre, la estrella rutilante, abordará sin pudor una nueva temporada, y ya rebasa las veinte, desde que el entonces alcalde, Díaz Alperi, le dijera: “Toréame este toro”. El caso es que nadie quita el protagonismo a la “Primera Vedette”.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

No alcanzó el Hércules esa ansiada nueva liga llamada Pro; más formalmente bautizada como Primera de la Federación Española, y hemos ido a parar a la Segunda. De una u otra forma, eufemismos aparte, es como si hubiésemos bajado a la antigua Tercera División. Sí es cierto que la lejanía en kilómetros de algunos desplazamientos, y la mezcla de rivales en el mismo grupo de distintas comunidades autónomas, le dan al invento cierto colorido o aliciente. Un cúmulo de infortunios propició el no estar entre los elegidos al ascenso, malas decisiones desde dentro del seno de la entidad, como también la fatalidad de la plaga de lesiones que se cebó con el equipo y muchos de sus integrantes. Mención aparte el caso del “Toro” Acuña, prácticamente inédito toda la temporada, sólo pudo marcar un gol en el primer partido de liga, en circunstancias normales, sus diez o doce goles por temporada hubiesen colmado con la aspiración del equipo de entrar en el paquete de los tres primeros. Después, en esa reválida para dos plazas que se inició a partir de marzo, todo se desarrolló casi mejor de lo previsto, pero faltó algo, haber arañado algún punto más, y sobre todo, no haber dado un golpe sobre la mesa el día en casa frente al Cornellá, donde no se pudo superar al conjunto catalán, incluso estando ellos en inferioridad durante muchos minutos. También el desplazamiento de la última jornada a Llagostera no dejaba de ser una quimera. Había que ganar allí, sobre césped artificial y en un campo diminuto con la afición encima. Con todo y con eso el partido fue un auténtico carrusel, que pasó de estar ampliamente perdido, hasta haber podido empatarlo al final. Tras la debacle y con la anuencia del propio ayuntamiento, que primero envidó la apuesta y luego retiró sus cartas con la partida ya empezada, llegó la manifestación por las calles de Alicante con cinco mil personas al alza, y la lectura de manifiestos frente al consistorio municipal. Aquello hizo dudar por primera vez y en serio a Enrique Ortiz, pero nuestro “Showman” aguantó el envite. Jugó a vender y no vender, a esperar y no esperar ofertas, la especulación del posible grupo empresarial alicantino interesado, que o quedó en nada o era directamente falso; y finalmente casi jugando de farol, volvió a ganar otra partida. Aquello de: “O yo o nadie” o “Después de mí no hay nada”.

Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol.

Y el verdadero culebrón posterior de verano no tiene desperdicio, como por arte de “birlibiloque” aparece por Alicante un buen día, el conocido abogado catalán, Toni Freixa, exdirectivo del FC Barcelona, exportavoz de su junta directiva, excandidato a las elecciones presidenciales del club barcelonés, y habitual colaborador de medios de comunicación donde se mueve como pez en el agua, y cada vez que habla parece que sienta cátedra o crea predicamento. No se sabe bien a qué vino, si a poner o a llevárselos. Desde fuera todo parecía una partida de ajedrez donde nuestro Enrique le cedía la iniciativa. Traía un proyecto, un gran proyecto, una planificación que él mismo llevaría a cabo y desarrollaría. Posiblemente por ser manager general del club le pediría a Ortiz, de seis mil euros mensuales al mes para arriba de remuneración, más gastos de representación; yo mismo o cualquiera del mundillo le podíamos haber presentado algo así, pero listillos hay muchos, y entonces Ortiz, que además de listillo del ladrillo, ya quizá haya aprendido algo de los tejemanejes del fútbol, le diría que él esperaba un mesías que trajera inversores, o unos mecenas con dinero. El otro debió decirle que él era catalán y la “pela es la pela” y entonces Enrique, después de dos comidas en restaurante de postín, dos pizzas de encargo para comer en oficina y diez cafés compartidos a lo largo de quince o veinte días, debió decirle a Freixa: “Toni, no me traigas más jamones, que tengo la despensa llena” y así el apuesto y presumido caballero catalán tomó las de Villa Diego. En este caso las de Villa Ciudad Condal, y nunca más se supo.

Una de las mejores noticias y al tiempo balón de oxígeno para Enrique Ortiz, llegó en esta temporada estival, con el fallo de la sentencia sobre el Plan general de Ordenación Urbana. Ni apaños ni amaños, vinieron a decir los jueces. Tras horas y horas de tertulias de radio y noticias. Tras horas y horas de imágenes de televisión. Tras tinta y más tinta en los periódicos, resultó que nada era como se decía. Al menos eso dicta la justicia. Enrique sale del caso, ufano, pletórico, eufórico, sonriente, y con la obligación de pagar una “multilla” que no multa. Para el muchacho eso es calderilla.

Carmelo del Pozo (Fuente: Hércules de Alicante Club de Fútbol).

En lo deportivo confió una vez más en Carmelo del Pozo. El secretario técnico lo intenta por segunda vez consecutiva con el logro de cuatro o cinco elementos de la plantilla del pasado año a los que ha conseguido renovar a la baja, más un ramillete de más de doce nuevas incorporaciones, con algún nombre de campanillas. Lo que sucede es que, en el objetivo por el ascenso, este año encontrará el Hércules tres huesos, que realmente no están nada lejos, sino en la misma provincia e incluso ciudad. Especial atención a Eldense, Intercity, y La Nucia. En los tres casos hay gestión profesional, riñón económico, y vías de inversión con nombres famosos de representantes futbolísticos, en algunos casos, en otros antiguos jugadores famosos.

Y un último dato, pese a todo se demuestra, que el Hércules tiene algo que otros nunca tendrán. Con todos los palos que nos han dado, se presupone que se rebasarán con holgura los tres mil socios. Después de todo lo que ha caído y sigue cayendo en todos los sentidos, y cómo el coronavirus condiciona ir al fútbol, desde mascarillas, a distancia social, acomodación en el campo, entradas y salidas sólo por ciertas puertas. La ciudad y el estadio da para multiplicar todo eso por diez, pero, en cualquier caso, esos cuatro o cinco mil, son aficionados y herculanos de corazón y sentimiento profundo.

Todo está preparado, el primer partido de esta nueva liga será este fin de semana. Sábado día 4 de septiembre, ocho de la tarde. Otros cuentan con otras cosas, otros tienen otros alicientes. Nosotros desde el año 1999, y ya van más de veinte, contamos con el inefable, con el inenarrable, con el indescriptible constructor alicantino.

Una temporada más en cartelera: “EL SHOW DE ENRIQUE ORTIZ”

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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