Impulso irresistible

“Haznos fuertes, protector de peregrinos”

Santiago Apóstol en la Catedral de Compostela, 2008. Fotografía: Simone Ramella (Fuente: Wikimedia).

Entre la gran información acerca del Año Compostelano, del Camino de Santiago y de la Gran catedral que puede uno ver desde casa gracias a las nuevas tecnologías, está la posibilidad de recitar la Oración del Peregrino:

“Apóstol Santiago, elegido entre los primeros, tú fuiste el primero en beber el cáliz del Señor, y eres el gran protector de los peregrinos; haznos fuertes en la fe y alegres en la esperanza en nuestro caminar de peregrinos siguiendo el camino de la vida cristiana, y aliéntanos para que, finalmente, alcancemos la gloria de Dios Padre. Amén”.

El Camino de Santiago fue el primer gran intento de comunión entre los pueblos de Europa. De esta manera surgieron los llamados “hospitales”, lugares en donde se practicaba la hospitalidad, cuidando el cuerpo y el espíritu. En el Códice Calixtino (siglo XII) se puede leer: “Al que van a venerar las gentes, Santiago, hijo de Zebedeo, la tierra de Galicia los envía al cielo estrellado”. El Deán de la Catedral Compostelana nos sale al paso entre tantos y tantos peregrinos cargados de juventud y mochilas repletas de presentes para recordarnos que la peregrinación a Santiago es principalmente un camino de fe, y el peregrino un creyente que quiere seguir a Cristo, con la mirada puesta en el Apóstol. Nos dice también que Dante Alighieri distinguía bien entre quienes se ponían en camino hacia Santiago de Compostela y los Palmeros, que se encaminaban hacia Tierra Santa; ambos se distinguían de los Romeros, que se dirigían a Roma, para visitar los sepulcros de los Apóstoles San Pedro y San Pablo. Sólo consideraba como “peregrinos” a los que iban o volvían de Santiago. Nos matiza José Fernández Lago (el Deán), que en los tiempos de Dante, el Camino de Santiago de Compostela era un camino espiritual, de penitencia, en busca de un determinado perdón, fuera este civil o religioso. El comienzo de las peregrinaciones tiene lugar en el siglo IX, a poco de descubrirse la tumba con los restos del Apóstol y de Atanasio y Teodoro, dos de sus discípulos. Al saberlo Alfonso II el Casto, por la embajada del obispo de Iria Flavia, Teodomiro, el rey se dirigió a Santiago con su familia, convertido en el primer peregrino.

Es motivador recordar las palabras que San Juan Pablo II dirigió desde Santiago a toda Europa, pidiéndole que no se olvidara de sus raíces, que recuperara aquellos valores que hicieron gloriosa su historia y benéfica su presencia en otros continentes. El camino está destinado a dejar una seria impronta en el peregrino, hasta el punto de influir en su interioridad, para llevarle a la reflexión y, de este modo, encontrarse consigo mismo. Como consecuencia, el cambio que se realice en el peregrino ha de ser tal que le convierta en una persona hondamente renovada. Fernández Lago insiste en que es la conversión lo que le hace cambiar no sólo en los pensamientos que albergue en su mente, sino también en orden a ser consecuentes en la propia vida. Aunque la dificultad del camino le hiciera a uno llegar triste, el retorno, una vez vivida aquella experiencia, es una explosión de verdadera alegría. Normalmente se buscaba en la peregrinación el perdón de los propios pecados, a la vez que se pedía la intercesión del Apóstol para conseguir el perdón de las culpas de los familiares de quien peregrinaba. En otras ocasiones lo que se buscaba era cumplir la pena civil que les había sido impuesta. No faltaban tampoco los que cumplían un voto que habían hecho. Finalmente, había quienes llegaban a Santiago sustituyendo a quien tenía la obligación de hacerlo. Los que así hacían se denominaban en Santiago “peregrinos por comisión”.

Es muy importante considerar que un año santo compostelano tiene muchos privilegios espirituales otorgados por los diversos papas a lo largo de la historia de la Iglesia, a los que se tiene que añadir una nueva gracia en esta ocasión consistente en soportar este mundo el castigo de la pandemia covid-19, alargando el jubileo hasta finalizar el año 2022, otro nuevo motivo de ilusión.

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Demetrio Mallebrera

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  • Demetrio: Me ha encantado tu artículo sobre peregrinos a Santiago. Peregrinaje, no turismo. Un abrazo. Ya he terminado tu novela con tantos personajes en torno a Juan Velliga, su padre y su mujer. ¿De dónde has sacado a esa gente tan real como ficticia?

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