Casi 300 días la exposición “Mujeres. La mirada pictórica de Navarro Ramón” ha ocupado la planta baja del Museo de Bellas Artes de Alicante —Mubag— con obras de colección particular, del Mubag y de la Colección Navarro Ramón Altea. Muchos meses, días y horas de visitas y encuentros —del 13 de diciembre de 2024 al 14 de septiembre de 2025— ante esta recopilación del gran artista alteano, quien considera «a la mujer como su igual, es un ente individual, es un pilar, es su compañera, es su madre. En ningún momento las piensa como objetos… Plasma a las mujeres en sus lienzos, en sus dibujos y en sus litografías, inmersas en sus pensamientos, en su mundo, con los ojos entornados o con una mirada relajada», explica la doctora en Historia y experta en Museología de Arte Contemporáneo Juana María Balsalobre, comisaria de esta muestra, organizada por el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana.
Esta exposición, expresa Balsalobre, «concebida para que se abra como un lienzo extenso en el que se marcan tres líneas: la inferior es la vital, la central la ocupa la obra artística, y la superior presenta pequeñas síntesis de textos, entre otros, de poetas, escritores, directores de museos, críticos, periodistas», aunque ya no vive en las paredes del Mubag, se puede visitar en la web del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana a través del catálogo editado para este fin, descargable de manera gratuita; una publicación de 250 páginas compartida con el público incondicional al arte y a la amistad el pasado 11 de septiembre en el Mubag. Se trata de una edición del Consorcio de Museos de la CV, dirigida y coordinada por Juana María Balsalobre y Eva Doménech, que plasma no solo la muestra en sí, sino también su concepción e historia a cargo de su comisaria; una presentación del director del Mubag, Jorge A. Soler; una entrevista sobre Navarro Ramón a Balsalobre realizada por la catedrática de Bellas Artes Isabel Tejeda; una investigación de la técnica de exposiciones y difusión del Mubag María José Gadea titulada La fortuna crítica de Navarro Ramón y otra, La abstracción de Navarro Ramón llega a Buenos Aires en 1956, de la periodista Elvira Rodríguez.

Juana María Balsalobre, tricomisaria
“Mujeres. La mirada pictórica de Navarro Ramón” convierte a Juana María Balsalobre García en tricomisaria de Navarro Ramón este 2025, tras comisariar en Altea “Mirada a la Col.lecció Navarro Ramón Altea” y también al exponer, “Navarro Ramón torna a casa”, en la Casa de Cultura de Altea. «Es la primera vez que, como comisaria, he trabajado en tres exposiciones del mismo artista, además de dotar de contenidos la web de Navarro Ramón y, siento que, es un privilegio que el silencio del tiempo sea hoy voz, vivencia, imagen, mirada, e historia de Juan y de Pepita» explica Balsalobre. Este hilo histórico con el artista alteano nace en 2003, al cumplirse el centenario del nacimiento de Navarro Ramón (Altea, 1903-Sitges, 1989); cuando sus familiares María Amparo Vázquez y Javier Barrio Navarro visitan el Instituto Alicantino de Cultura Juan-Gil Albert (IAC JGA) para preguntar por qué esta importante conmemoración había pasado inadvertida. Quién les recibe en la sede del IAC JGA es Juana María Balsalobre, entonces directora del departamento de Arte y Comunicación Visual Eusebio Sempere de esta institución; el resto de esta hebra artística sigue dando encuentros con las creaciones de Navarro Ramón.
Para Navarro Ramón, recuerda su tricomisaria, estas tres exposiciones suponen «un sorprendente y complacido cruce con su trayectoria vital y artística que le llevó a ser un artista internacional de primer nivel. Y especialmente porque estas tres muestras cumplen uno de los sueños de Juan Navarro Ramón cuando decía ‘quiero que me conozcan mis paisanos’».

Josefa Fisac
En 2005, cuando el IAC JGA organizó sendas exposiciones del pintor Juan Navarro Ramón en la provincia de Alicante: Altea —Palau Altea, Centre d’Arts, del 2 de junio al 23 de julio— y en Alicante —Palacio de la Diputación Provincial de Alicante, del 4 al 28 de agosto—, la vitalidad de sus trazos se hizo presente no sólo en las paredes de estos lugares, sino también en las retinas y sensibilidades de cada visitante. Una de esas personas fue quien esto escribe; así, cuando Juana María me propuso seguir la huella en tierras argentinas cuando viajó allí en 1956 para exponer en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe, la respuesta solo podía ser afirmativa. La pincelada de Navarro Ramón cautiva, es una caricia aterciopelada de tonos suaves que invita a la introspección, la fuerza centrífuga capaz de irradiar color impregnando al entorno que lo contempla o una energía cautivadora y a la vez serena de su mensaje de luz.
En la obra publicada con motivo de estas muestras, el doctor por la Sorbona de París y la Complutense de Madrid, Juan Ignacio Ferreras Tascón (Tetuán, 1929-Madrid, 2014) publica una carta abierta donde menciona: «Siempre pensé que hay que estar muy cerrado al mundo para lograr ese grado de concentración que consiste en inventar colores y formas; es como si el artista que era Navarro Ramón, al rechazar lo cotidiano, el mundo objetivo real, se fortificara en su labor creativa, como si necesitara esa negación de un mundo para crear otro» y donde explica cómo lo lograba: «¿Cómo podía vivir en sociedad un hombre que apenas dialogaba con los demás? Y tardé en comprenderlo, pero la respuesta estaba allí. Fina, su mujer, era el lazo que le unía a la sociedad, era ella la que hablaba con los demás».

En 1928, Juan Navarro Ramón se casa con Josefa Fisac Martín (Madrid, 1909-Sitges, 1989). Con ella llegó a la vida de Navarro Ramón la conexión con la realidad, el eslabón que le acercaba el pulso de su entorno. Josefa Fisac cobra así una especial relevancia; continúa con ella la importancia de la presencia femenina en la vida de Navarro Ramón, iniciada ya con su madre, María Ramón Morales, y su hermana Juana, que vivían en Madrid y a quienes visitaban a menudo; así es como también es conocido en el ambiente capitalino y en 1933 es invitado a exponer en el histórico Lyceum Club Femenino de Madrid, cuyas socias eran mujeres relevantes de la cultura y la intelectualidad de esos años, según recoge Juan Manuel Bonet en la obra Alicante moderno 1900-1960, un retrato de la cultura alicantina. Realizadas con diferentes técnicas, encontramos en la trayectoria pictórica de Navarro Ramón numerosas piezas dedicadas a la mujer: retratos, desnudos, y otras formas de presencia femenina, desde su madre, su hermana mayor; bodegones; desnudos; espacios custodiados o serpenteados por mujeres, hasta llegar a su esposa, su vida. Navarro Ramón siempre busca la luz protagonista de cada mujer.
Mujeres
Volviendo al presente, al catálogo de la exposición “Mujeres. La mirada pictórica de Navarro Ramón”, cuyas páginas invitan a conocer y reconocer a este artista de «personalidad surcada por una época convulsa en la que impera la incertidumbre. Pero una personalidad llena, porque supo crear la esencia de la luz mediterránea, la vivacidad de los colores y aprehender la composición de cada elemento en sus obras. Y lo consiguió, fue un maestro», explica Balsalobre. Una lectura que conduce a cómo se percibía Navarro Ramón, cómo auguraban y descubrían en él una creatividad brillante, cómo él mismo retrata y acaricia con la luz de su pincel la imagen de la mujer, de las mujeres que siempre iluminaron su obra y acompañaron su vida.
Isabel Tejeda, catedrática de Bellas Artes de la Universidad de Murcia, estuvo virtualmente presente en la presentación del catálogo. En su texto explica: «Navarro Ramón es uno de los artistas que, por razones ligadas al devenir histórico español, no ha recibido la atención merecida, fundamentalmente en su región de nacimiento. Pero la historia, que no deja de ser un relato entre otros posible, se debe a los historiadores e historiadoras que con nuevas perspectivas y hallazgos van aportando datos que enriquecen nuestro conocimiento del pasado día a día. La investigadora Juana María Balsalobre se topó hace ya veinte años con la obra de este alteano que experimentó una etapa figurativa de gran fuerza antes de la guerra intrincándose por los caminos de la abstracción en los que militó durante décadas». A Balsalobre pregunta Tejeda sobre las posibles razones por ser tan poco conocido, incluso en su tierra natal y esta es su respuesta: «Creo que Navarro Ramón no ideó, no pensó y no creó un personaje, su personaje artístico. Tampoco plasmó su propia imagen: no se retrató, no quiso mostrar su mundo interior, ni su reflejo, ni su permanencia en un autorretrato ya que lo que le importaba era la identidad de sus obras. Vivió intensamente cada momento de su trayectoria vital concentrado en una prioridad indiscutible, su familia y su compañera. Ella fue su pilar durante más de sesenta años: falleció seis meses antes que él y no lo pudo soportar. Pepita lo eligió; era una mujer libre que supo moverse en las complejidades de su tiempo, incluso en los momentos más convulsos que sufrieron siempre unidos. Tenerla a ella le permitía encerrarse toda la mañana en su estudio, a investigar, experimentar y crear sus obras». Además, termina esta experta investigadora de Navarro Ramón «sí creo el personaje vivo y pleno de color y fuerza de las mujeres de su vida y, en esas pinturas, aparecen representadas el resto de mujeres que compartieron sus años, y las futuras…».
Fortuna crítica
Por su parte, la técnica de exposiciones y difusión del Museo de Bellas Artes de Alicante, María José Gadea, recoge las siguientes palabras del artista: «Es un poco embarazoso para mí hablar de mi pintura, creo sinceramente que es el espectador el más indicado para ello». Así, en su investigación La fortuna crítica de Navarro Ramón, y una vez analizada toda la crítica vertida durante su larga trayectoria, concluye «que su trabajo artístico contó con el beneplácito de voces conservadoras y vanguardistas», que la figuración y la abstracción «son practicadas y aunadas por Navarro Ramón desde la madurez de un artista que ha sabido construirse a sí mismo y del que aún quedan muchas cuestiones y muchas miradas con las que estudiar su legado».

Del artículo del [periodista] Valentín F. Cuevas, publicado en 1929 en varios medios nacionales tras visitar el taller del artista para conocer su trabajo» titulado El arte brujo del pintor Juan Navarro Ramón, que Gadea considera podría ser «la primera crítica artística a su temprano trabajo» extrae el siguiente párrafo: «Es Juan Navarro Ramón un joven de potencia creadora, que sin dejar de cultivar el arte nuevo, deja en él rastros de clasicismo, compenetrando el porvenir con el pasado para hacer su obra duradera […] Sus cuadros exhalan un ambiente moderno y artístico, marcando una disciplina estilizada muy personal que le caracterizará en cuanto sus obras comiencen a desfilar ante el público y la crítica». Continúa su investigación aportando los textos de más de una treintena de críticos, periodistas y expertos en arte, recogidos por décadas, siguiendo la estela de la exposición “Mujeres. La mirada pictórica de Navarro Ramón”; voces como Germán Gómez de la Mata, Eusebio Mejías, Luis Gil Fillol, Joaquim Dols Rusiñol, Francesc Rodon, Sebastián Gasch u Olga Real, con quien cierra esta selección.
Expresa la analista de arte Olga Real en su Elogio, casi infiel, de Navarro Ramón, publicado en el Diario Regional de Levante en 1986: «Juan Navarro Ramón constituye, a sus ochenta y pico años, un insólito caso de potencia creativa; y, diría, hasta de atrevimiento insólito. Ha cubierto etapas, pateando caminos. En una andadura que podrá parecer alambicada y fatigosa; y que, sin embargo, es una ininterrumpida y desconcertante trayectoria de logros, provenientes de la interpretación de los nuevos y distintos lenguajes artísticos».
Abstracción en Buenos Aires
En cuanto a la investigación La abstracción de Navarro Ramón llega a Buenos Aires en 1956, que firma la autora de este artículo, se trata del recorrido por el viaje realizado, del espacio y tiempo vivido, del encuentro con las manifestaciones artísticas argentinas y de reunir la opinión de algunos especialistas en arte sobre la obra de Navarro Ramón hace ya casi siete décadas, cuando escasamente había llegado la corriente abstracta europea a Buenos Aires. Navarro Ramón y su esposa llegan a la capital argentina el martes 7 de agosto de 1956 tras embarcar en el trasatlántico Augustus durante su etapa en Barcelona, según recoge el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos y el diario La Nación.
Las mujeres siguen siendo protagonistas también en tierras argentinas: desde la propia dueña de la Galería Pizarro, Josefina Pizarro Crespo, quien invitó al artista alteano a su galería en la céntrica calle Esmeralda, punto neurálgico de vida cultural y artística bonaerense, hasta las dos artistas que exponían con él: las creaciones de Juan Navarro Ramón se encontraban en el piso superior, en la primera sala; después estaba la escultora Josefina Zamudio y en el subsuelo, la artista polifacética Mané Bernardo.

Sobre la muestra de Navarro Ramón, en la revista Movimiento NOA, dirigida por el pintor, escultor y crítico de arte italiano Franco Di Segni se publica junto a la fotografía de una de las obras expuestas el siguiente texto: «Una composición abstracta de Juan Navarro Ramón que ha presentado en la Galería Pizarro una serie de óleos que es posible ubicar dentro de una tendencia de vanguardia, muy poco conocida todavía en nuestro país». Otras publicaciones reflejan la repercusión de la llegada de Navarro Ramón a Buenos Aires, como la aparecida en La Razón de 15 de septiembre de 1956: «En Pizarro, expone un conjunto de cuadros el pintor español, miembro de la Société de Réalités Nouvelles, Juan Navarro Ramón. De fresca y viva imaginación, de profunda pasión de colorista y de impecable técnica. Navarro Ramón salva cierta posible monotonía a que podría tender su obra, con la consecución de unas transparencias, de unos tonos y de unas calidades realmente admirables».
Disfruten hoy y siempre de “Mujeres. La mirada pictórica de Navarro Ramón”, la expresión en trazos del sentimiento y la emoción de este artista, de su manera de revelar al mundo cómo percibe, siente y evoca a las mujeres.













Un artículo estupendo que hace honor a una exposición que he disfrutado mucho en las magnificas instalaciones del MUBAG. Felicitaciones a Elvira Rodríguez, Juana María Balsalobre y equipo del MUBAG.Gracias a vosotros he aprendido mucho de Navarro Ramón.
¡Muchas gracias, Susana!
Mujeres. La mirada pictórica de Navarro Ramón ha cautivado a todos sus visitantes. Descubrir a Navarro Ramón es una ventana que nos llena de luz; y descubrirlo de la mano de Juana María Balsalobre aporta el argumento y la enseñanza para que se convierta en una presencia necesaria.
En un enclave espectacular como es el Museo de Bellas Artes de Alicante, y ahora gracias a la edición del catálogo por parte del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, Navarro Ramón es y está.
Lo tuyo es un ejercicio modélico para poner en su sitio a Navarro Ramón en la Historia del Arte.
Querido maestro en la palabra y en la consideración, ¡muchas gracias!
Un abrazo.