Cuando yo era pequeño me encantaba el Frigurón, que era un helado azul que no sé muy bien a qué sabía (a Frigurón). Me lo compraba siempre que íbamos a la playa en los puestos de helados de esos que ya no hay. Están en los mismo chiringuitos, pero no, antes habían casetas de helados, donde se vendían también coca-cola, fanta, 7up, cerveza y agua fría… Pero el Frigo Dedo y la versión Frigo Pie, el Negrito, el Drácula, un cohete que tenía tres colores (Capitán Cola) y el Frigurón triunfaban. Desaparecieron casi todos o se hicieron más pequeños, aunque los precios eran más grandes y no cabían tanto en el cartel. Pues bueno, el otro día vi que ha vuelto el Frigurón.
La verdad es que no lo he probado porque como que me da cosa que no sepa igual, que la química empleada no sea la misma y me den pez por escualo y la nostalgia se venga abajo, como ocurre con muchas colonias o perfumes que desaparecen por un tiempo y vuelven oliendo a lo que no era ese nombre. No importa, caerá en algún momento de mis paseos playeros.
Y como el Frigurón, pues han vuelto de nuevo las altísimas temperaturas. Asfixiantes. En las aulas se ha llegado a pasar de los 30 ºC. Casi toda la semana pasada, la peña ha estado alterada por el calor, porque no se puede estar en un aula más de veinte con más de treinta. Dicen que hasta el alumnado de algunos centros pedía subir del recreo porque no se podía estar al sol, porque los coles apenas tienen sombra. Lo del aire ya lo dejamos por imposible, pero es que tampoco hay sombra que cobije las altas temperaturas. Y que no te dé una lipotimia, que los médicos también están de huelga como los profes, menos los de Cataluña que allí ha sido visto y no visto. Aquí, a la hora de escribir esto, todavía seguía la jarana y Educación había puesto sobre la mesa 3338
millones para acabar con este desaguisado que parece no tener fin.

Lo que también ha vuelto son las riñas de los padres/madres a los hijos/as. La paciencia es una virtud que debiera ir tanto en los óvulos como en los espermatozoides que se presenten a la fecundación; mucho si será rubio, o morena, o se parecerá al padre, a la madre, al tubo de la nevera, pero nadie se pregunta si será buen padre o buena madre. Está claro que a esas edades tempranas no se plantea, pero cuando pasa el tiempo sucede que quien vale, vale y el que no, pues saca la mala leche.
Vi el otro día, en uno de mis paseos de por la tarde, cómo una madre le pegaba una bronca a su hija en mitad de la calle porque la niña (tendría unos 8 años) se había bajado del coche y se había dejado la toalla dentro y tocaba volver. La gracia está en que estaban a tan solo un paso del coche, pero la madre no dejaba de gritarle a la niña (diciéndole palabrotas que ahora es lo más normal porque los padres y madres hablan de aquella manera a los menores que luego no quieren que sus hijos les imiten. Luego está eso de “pues no sé de dónde lo habrá sacado, porque en casa no hablamos así”), pero eso sí, sin dejar el móvil en ningún momento. No sé, quizá si estuvieras más pendiente de tu hija y no de Facebook pues a lo mejor no tendrías que hacerle pasar a tu niña ese
momento de ridículo callejero que, a buen seguro, imitará cuando tenga la ocasión porque si mi mamá lo hace así, es lo normal y está bien.
Pues eso, creando tendencias. Luego nos sorprendemos de que las agresiones de todo tipo hayan subido en los menores. De hecho, vi el otro día a dos niños por la calle a puñetazo limpio, niños de 8/9 años. Y como si nada. Creo que porque una de las estampas del Pokémon que se habían cambiado era falsa. Y ahí, en el descampado, y los padres mirando. Increíble, pero cierto.
Es que educar sin tablet o móvil por medio es muy complicado. Lo sencillo es que el niño no moleste y si se tira toda la tarde jugando con la pantalla, pues eso que me ahorro de estar haciéndole caso, que yo tengo muchas cosas que hacer, como ver Instagram. Luego, claro, si
actuamos de una manera, pues el ejemplo es claro, porque como los padres ya no son padres, que son colegas, pues si mi padre me dice que no coja el móvil mientras él se tira toda la tarde, pues eso.
Antes te decían que eso era cosa de mayores y que cuando tuvieras una edad y una madurez pues podrías acceder a según qué cosas (antes eran libros o películas), ahora no, porque ya no hay mayores, porque los padres y los hijos juegan a ser todos de la misma edad porque mola eso de ser moderno y colega, hasta que se me acaba la paciencia y el colegueo se transforma en grito, porque yo lo digo, que es una de las fórmulas que nunca desaparecerán cuando la cosa aprieta y no se educó de otra manera. Del frío al calor en cero coma.
Por no decir que la opción de literatura ya no es Platero y tú, ahora es algo más accesible a la cultura de lectura comprensiva: Destroza mi diario, un éxito de ventas que menos leer, se puede hacer de todo, lo mínimo romper las hojas; también está la versión en inglés.
Lo que no ha vuelto, al menos de manera publicitaria, es la operación bikini, que no quiere decir que la peña no se gasta pasta en nutricionistas, en ir al gimnasio y en tratar de esculpir el cuerpo, que el Ozempic ha hecho furor, el medicamento inyectable que la peña se ha pinchado como si no hubiera un mañana para adelgazar, que debe de llevar un estricto control médico y que puede tener efectos secundarios de toda clase, pero que a la gente le ha dado igual, que para lucir hay que sufrir, pero menos si es con Ozempic (¡jo! me ha salido un eslogan publicitario, si lo usan que me paguen).

Pues es el fármaco estrella, que sí, que hay más, pero que es el más conocido y es sobre todo
para pacientes con diabetes tipo 2. Pero a lo que iba, que lo de la expresión operación bikini ya no se dice supongo porque habrá pasado a formar parte de expresiones machistas como Charo y cosas de esas. Y mira que ahora podrían decir operación bañador y bikini porque no sé quién se cuida más a estas alturas de la vida; pero la estética está muy bien, pero que siempre lo primero la salud que hay de complementos para parar un carro, y lo dice un servidor que los usa pero por deficiencia debido a las intolerancias, que donde está cualquier pescado que se quite tanto Omega 3 y krill.
Pero que bueno, que respetar es educar también y que mientras no se lastime a nadie (ni a uno mismo), pues hoy paz y mañana gloria, y más ahora que nos ha visitado el papa y debe de haber traído camiones cisternas de agua bendita para ir echando a su paso tal y como está el patio, que el Sánchez, el presunto one, ese que no conoce a nadie ni sabe lo que pasa a su alrededor y que va contra todo lo católico, se le ha pegado como una lapa; yo habría aprovechado el calor para ir echando agua al público asistente, pero lo dicho, de la bendita y aún se queda medio vacío el recorrido.
Que está el superhéroe de Murcia, la Garza Negra, el chico con antifaz que sale a defender del mal y a ayudar, pero que muchas garzas van a ser necesarias, que no va a dar a basto. Y para hacer un buen recorrido un buen calzado y unas buenas, si son necesarias,
plantillas, que el otro día se me rompieron las mías y bueno, me dije, voy a comprarme unas. Así de sencillo, pobre ignorante de mí. Unas plantillas, voy y me las compro. Con que tengan un 45/46 me sobra. Más difícil que elegir un perfume. Debería como en Druni o Sephora o Primor que están los probadores de fragancias que te ves a la peña agitando el papelito como quien agitaba antes un termómetro para que bajara el mercurio, pues lo mismo debería de haber pero en versión plantillas. No sabía qué plantilla elegir, casi entro en shock: Modelo memory antiolor, gel líquido con aceite mineral, modelo con arco universal y flexible de contorno profundo del talón y absorción del impacto, sport con amortiguación, el mismo pero con gel, modelo paseo con algodón orgánico con carbón activo, sport anti-shock… Pues eso, que las que llevaba aún pueden aguantar un poco
más.
La tontunada, que no lo es, de la semana: en León llevaron a cabo la primera liberación experimental de urogallos cantábricos criados en cautividad. Soltaron 30, pues como si de la peli de Los Inmortales se tratara, sólo ha quedado uno, una hembra, los zorros se los han zampado confirmando que los depredadores siguen siendo el enemigo de la especie.
Aquí en Alicante sin noticias de peatonalizar, sigue coleando lo de Les Naus, Funzo triunfó con el pregón y pistoletazo de las Hogueras, la Cabalgata del Ninot, la mejor coca amb tonyna la de Benimagrell (El Horno Antiguo) y se acabó la Selectivad o PAU o como se llame ahora con detectores de frecuencia, vamos, en dos días como en los aeropuertos con controles de pasar por el arco. Esperemos que haya salido de triunfo el paso por esa prueba tan incómoda y no sé hasta qué punto justa, pero ese es otro tema.

La autora de Persépolis ha fallecido, pero de tristeza, después de que falleciera su marido hace un año. Se va una grandísima autora, queda su maravilloso legado para siempre. Es lo que hay.
Canción, Paquito el chocolatero, Gustavo Pascual Falcó (que se lo dedicó a su cuñado chocolatero Francisco Pérez Molina en 1937.
Libro, Persépolis, Marjane Satrapi.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.













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