Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Palabras

Feijóo

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (Fuente: PP).

A mí Feijóo, qué quieren que les diga, me recuerda a una de esas telas coloristas que miradas de lejos parecen hermosas, embellecen la escena, parecen tener el empaque que necesita una situación de cambio tras un periodo de crisis, pero que, conforme te acercas a ella, vas notando que algo no cuadra del todo. Que donde veías consistencia, colores fuertes, frescura, ese mismo color se va desvaneciendo. Que la aparente y lejana tersura se deshilacha a poco que le pases la mano como para acariciarla. A mí Feijóo, qué quieren que les diga, me suena a un impostor que ni siquiera es capaz de representar su propio papel de impostor, una tela que apenas sirve para sustituir a otra anterior ya raída y deshilachada.

Y es que conforme pasan los días, las semanas, los meses, a Alberto Núñez Feijóo, el expresidente gallego, la esperanza blanca de la derecha patria, el sucesor de Fraga, un poco también el amigo del narco, se le está poniendo cara de Pablo Casado. Cara del sustituto del sustituto. De momento lo salva la demoscopia. No la propia, que esa padece un encefalograma plano. Que ni sube ni baja a pesar del cúmulo de casos judiciales por corrupción que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez y alrededores, unos reales, con recorrido, pero otros, los más, forzados por el recuelo de la orden aquella del “que pueda hacer que haga”. A Feijóo lo salva la demoscopia de Vox. Juntos sí dan los números, pero por separado, ¡ay amigo!, se abre el abismo bajo sus pies.

Quizás sea esta y no otra la explicación más verídica del nuevo giro y la incondicional mano tendida a Abascal en los gobiernos autonómicos, incluido el del moderado Juan Manuel Moreno Bonilla, tras haberse auto enmendado a sí mismo. El reconocimiento sincero de que el candidato que dijo que no fue presidente porque no quiso, ahora solo podrá serlo por expresa voluntad de otro. Y ese no es otro que Santiago Abascal, ese hombre al que lo que menos importa es lo que hay dentro de España aunque hable siempre de ella. Otro gran impostor.

Alberto Núñez Feijóo, el sustituto del sustituto, vino a gobernar España creyendo que España era un espejo de Galicia. Y que lo suyo iba a ser un paseo militar y perdón por lo de militar. Pero Galicia es Galicia y España todavía no sabe si es España. Y le está costando entenderlo. Y sí, esa carita de Casado no viene solo de ahora, al menos no abiertamente; no solo del malvado entorno de la presidenta madrileña (¡cuídate de los elogios de los tuyos!) y de las pestilentes aguas de ese valido madrileño que es MAR, un personaje extraído de las peores páginas de nuestro convulso XIX, sino de las terminales mediáticas y económicas más próximas que ya estarían planeando el día después. El entierro del líder sin que se note que entierran al líder que no llegó a serlo. Si excluimos a los muy acérrimos (Miguel Tellado, Ester Muñoz, Cuca Gamarra…) cada vez son más las voces internas y en sordina las que vienen a cuestionar las capacidades del líder del PP para presidir el país.

Uno mira la tela que envuelve al candidato al trasluz de sus continuos traspiés y solo avista una masa con poca sustancia. Ahí están, como muestras recientes de esto mismo, su denuncia de una ingeniería/fraude electoral por lo de los nietos de los exiliados por la guerra civil; por ahí anda su obscena y populista mezcla del absentismo con las bajas laborales por enfermedad que los propios empresarios han aplaudido pero solo lo justo o la poco empática utilización del termino cáncer para describir el problema… Y ahí está al final de toda la escapada su falta de liderazgo sin antes pedir permiso para proponer algo que no sea pedir elecciones a todas horas y todos los días. Y ahí están, sobre todo, los sospechosos giros de guion que desorientan incluso a los más cafeteros. Quienes hasta anteayer le aplaudían, hoy dudan. Como sucediera hace unos días con la televisiva Susana Griso en su programa de la mañana, aprovechando su presencia para casi ridiculizarle en antena y hacérselo pasar mal. ¡Quién lo iba a decir!

Ya solo faltaría que alguien con ropajes de mujer, con voz de mujer, aprovechando un titubeo en la demoscopia, haga como Nerón. Que baje el dedo. Que decida hacer lo mismo que ya hizo con otros. Mandarlo al foso a pelear con los leones. Cerca andamos.

Pepe López

Periodista.

2 Comments

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  • Gracias por azuzar hoy recuerdos de históricos IMPOSTORES: Lenin, Hitler, Pablo Iglesias RIP, Indalecio Prieto RIP, Cristina Narbona, Carlitos Mazón, Pedro Sánchez, un tsl ZAPATERO ‘joguero’ … Impostores e impostoras (ellas aquí detrás por cortesía) sufrimos de todos los colores de la hipocresía…

    • ¿De qué tela está hecho, acaso revestido, Pedro Sánchez? Tras describir con detalle la de Feijóo, qué bueno sería que la compararas con la de nuestro querido e injustamente maltratado presidente.