Balones a la olla

El “Toro” ya está muerto… ¿está muerto el Hércules?

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

El fútbol vuelve a ser cruel y castigar al Hércules en un partido raro. Sin llegar a brutal, sí fue despiadado y desgarrador para nuestro equipo. Es una evidencia que a este conjunto le falta pegada, pero también es una evidencia que la mala suerte, en forma de lesiones y desgracias se ha cebado con nosotros. Habría que remontarse en el tiempo para analizar si un equipo ha sufrido tanto a lo largo de una competición con esta lacra, llegándole a mermar de tal forma, que al final la presencia o no, el estar o no estar de buena parte de la plantilla en determinados momentos, le penalice hasta el extremo de ser determinante el conseguir o no conseguir el objetivo marcado.

Cayó el Hércules derrotado en la Ciudad Deportiva del Villarreal, en el duelo sabatino de este fin de semana. Los de Alicante dieron la cara, pero un despeje cualquiera a la remanguillé se convirtió en un pase de muchos quilates para el contrario, viniendo el primer gol y después, a poco para el final, una genialidad con pase vertical al delantero supuso la sentencia. Por nuestra parte, un gran gol de falta directa ejecutado por el lateral Alex Martínez lo podría haber firmado el mismísimo Messi, del Barcelona, pero quedó solamente en anécdota. Al menos un valioso punto y empate, pero pasó a ser desgarradora derrota. Y para desgarrador y despiadado lo del “Toro” Acuña. Tras tres meses reaparece en competición oficial después del descanso. Está en el terreno de juego dos minutos, toca un balón, toca otro más y en el salto al caer se rompe de nuevo y se va en camilla, con dolor y lágrimas en los ojos. Peor suerte, imposible. Parece que esté tomado de ojo, o le haya mirado un tuerto. Salvando las distancias, es como si un gran club ficha al Maradona o al Pelé de sus tiempos y pasa toda la temporada entre lesiones y lesiones.

Villarreal B.  2 – Hércules 1

Vimos el partido en Alicante a través de Información TV. La retransmisión corrió a cargo de la plataforma oficial del propio club castellonense, narración imparcial y partidista, pero tampoco podía ser de otra forma. Estado de juego en buenas condiciones y 14º grados centígrados de temperatura, casi igual que en todo el Levante Mediterráneo. El técnico herculano se dejó en Alicante a Pedro Sánchez por lesión, otra inoportunidad; a Manu Garrido y Raúl Ruiz. Y por decisión técnica a Erice y Quintero. De inicio, no se volvió loco el madrileño, apostó por la misma alineación que, frente al Ibiza, con el obligado cambio de Alfaro por Pedro, y Javi Pérez por Raúl. Optó por dejar de inicio en el banquillo tanto a Moyita como a Acuña, ya recuperados.

Se la jugaba el Hércules, pero no se jugaba menos el Villarreal, que salió con tres delanteros. Presión alta desde el principio por parte de los dos contendientes, aunque el Villarreal, sabedor de las necesidades del Hércules, casi le cedió el control del balón, encontrándose más cómodo al contragolpe.

A destacar, después de varios toma y daca, en el minuto veinte, un centro de Borja para Benja con remate desperdiciado. Hasta ese momento la más clara. El Hércules no pasa apuros, recula en ocasiones, pero tampoco profundiza. En el veinticuatro, una pérdida de balón de Appin supone un centro con cabezazo y susto para Falcón. Se pitó fuera de juego, pero fue un primer aviso. Instantes después el segundo aviso, disparo de Arana, por parte del filial amarillo y paradón de Falcón que, de paso, se luce. Lo pasaba mal el Hércules en esos minutos, y entonces llegó la paradoja, y la primera desgracia. Una jugada de ataque por parte blanquiazul supone un despeje de la defensa de los locales; de cualquier forma, para quitarse el balón de encima, sin objetivo y sin dirección, solamente intentar alejar el esférico. La pelota va a parar al egipcio Hassan. Encara la puerta con velocidad, solamente defiende Javi Pérez, a pie cambiado y fuera de su zona, salida de Falcón y con un toque magistral entre ambos contendientes, con suavidad la coloca por encima yendo a parar mansamente al fondo de la portería. Era el uno a cero a favor del Villarreal B. De ahí hasta el final de la primera parte no pasó nada. Pero pasaría después.

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

Ya en los últimos minutos del primer tiempo, Manolo Díaz, había mandado calentar al “Toro” Acuña; iba a ser su feliz, anhelado y deseado regreso. Sustituyó a David Sánchez en el intermedio, que llevaba una tarjeta amarilla. Primer minuto de la segunda parte, Acuña toca un balón intrascendente; segundo minuto, Acuña salta en la disputa de un balón; al caer su pierna derecha se dobla feamente, cae de mala manera y lesión. Camilla, dolor, lágrimas, desesperación y la cara de los compañeros, todo un poema. Algunos no lo creían, otros no lo entendían, otros se pasaban la mano por el rostro con sensación de incredulidad y otros resoplaban de impotencia. Como los que lo veíamos ¡Qué aflicción, qué angustia! Todo el trabajo, esfuerzo, y sacrificio de los últimos tres meses, en vías de la recuperación, ¡por la borda en un instante!

Y aquí llega el juego de palabras, que encabeza el titular de este artículo. La lesión de rodilla de Acuña evidencia que el “Toro” está muerto. El caso es, sí lo está también el Hércules. Una victoria hubiese supuesto casi de forma virtual la consecución de la Liga Pro y la posibilidad de la lucha por el ascenso a Segunda División A, un empate un mal menor, dejando al Villarreal B a dos puntos de distancia. Pero la derrota supone, salir de los tres primeros puestos del escalafón, tener que ganar sí o sí los dos partidos que restan de la primera fase, y no solamente eso sino incluso depender de lo que hagan los demás rivales. O lo que es lo mismo, ya no dependemos de nosotros mismos.

La segunda parte podría haber tenido un guion totalmente diferente, pero fue tal la conmoción, la consternación, y tan traumática la lesión del compañero, que en algún momento pareció, que al Hércules le hubiese pesado más ese trance que el hecho de ir por detrás en el marcador.

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

A partir de ahí pasaron los minutos y el partido ya era de claro color amarillo, el Hércules corría hacía ninguna parte, en algunos momentos ni corría, era como si quisiera huir del infortunio. En el minuto veinticinco, Arana volvió a probar a Falcón. Ocasión clara y de nuevo momento para el lucimiento del portero gaditano. El partido estaba intenso, el Villarreal se hacía grande y cuando peor lo pasaba el conjunto alicantino, nos tocó la lotería, merced a una acción del joven Abde, que había salido en la segunda parte. Fuerza una falta al borde del área, y en la posición de un diestro, el lateral Alex, especialista a balón parado, lanza con la zurda. Gol a la escuadra derecha del meta del Villarreal, imparable. En Primera División de esos, se ven contados. Era el minuto setenta y cuatro, y el que más y el que menos por parte alicantina, dijo aquello de “Mas vale esto que nada” hubiésemos seguido dependiendo de nosotros mismos. A partir de ahí el Villarreal acusó el golpe. Hubo unos instantes de incertidumbre, o aguantar el resultado o la sensación de irse arriba y poder remachar la hombrada. Sea como fuere, cuando mejor estaba el Hércules, una jugada en el centro del campo con falta de tensión y presión, supone una jugada personal, con tres regates, llegada hasta la propia “cocina herculana”, pase a Alex Millán y el remate del delantero amarillo frente a un Falcón vendido, y un Tano con la espalda ganada, que quizá pudo hacer más y se vio sorprendido.

Derrota tan dolorosa o más que la de Ibiza en la primera vuelta. Aquella por perder en un despiste en el último minuto, ésta otra por ir perdiendo, empatar casi al final, volver a ver cómo te rebasan al borde de la conclusión, y sobre todo el malestar y dolor por la pérdida y nueva lesión del “Toro” Acuña. Y duele decirlo, pero con esa incógnita, de lo que pudo haber sido y no fue, el caso es que el Villarreal metió dos goles, el Hércules sólo uno, y lo peor, queda flotando la sensación de que durante más tiempo el desarrollo del juego fue de ellos, la elaboración, el despliegue y todo lo que conlleva la disputa de un partido de fútbol. Luego puede venir la falta, el penalti, la genialidad, el acierto o cualquier otro lance, pero ayer no lo hubo, y si lo hubo no fue determinante.

Fuente: Hércules de Alicante, Club de Fútbol.

A partir de aquí, quedan seis puntos en disputa para la conclusión de la primera fase, o lo que es lo mismo dos partidos, frente al Atlético Levante en casa y el desplazamiento a La Nucía, pero ya no dependemos de nosotros mismos. Y todavía pudo ser peor, menos mal, que ayer domingo el Alcoyano, contra pronóstico, perdió en casa frente a la Peña Deportiva. El Ibiza le ganó al Orihuela. La cosa queda así; 33 puntos, Ibiza; 25, Villarreal B y Alcoyano, y 24 el Hércules. Aun ganándolo todo, dependemos de lo que hagan los dos que nos preceden.

Dice el refrán que: HASTA EL RABO TODO ES TORO, aunque habría que preguntarse si: MUERTO EL “TORO” ACUÑA, ¿ESTARÁ MUERTO EL HÉRCULES?

Pase lo que pase también es cierto que, A TORO PASADO, TODOS SOMOS MANOLETE.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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