Balones a la olla

El secreto está en la masa

Fotografía: John R. Perry (Fuente: Pixabay).

Habitualmente en mis paseos por el centro de la ciudad, al transitar por la Avenida de Alfonso el Sabio, reparo en un establecimiento de pan y pastas, que se anuncia con cierta gracia como “La Masa de Tomasa”, esto último me llevó también a reparar en ese otro dicho, slogan o lo que sea, con el que se publicita una gran multinacional de pizzerías, asegurando que “El secreto está en la masa”. Sea como fuere, yo no voy ni por la guasa de Tomasa, ni por el secreto de porqué están tan ricas esas pizzas. Yo más bien quería hablar de algo a lo que desde este mismo medio ya hice mucha alusión la pasada temporada. Yo quería hablar de eso que llaman “La Masa Social” que además de tener su secreto también tiene mucha guasa.

Y ahora sí ya les digo que voy a hablar de fútbol y sociología.

Fotografía de fondo: Michael Schwarzenberger (Fuente: Pixabay).

Si nos atenemos a diferentes definiciones, una de ellas afirma que una masa social es un “conjunto de socios de una organización”.

Otra definición es la de: “conjunto de personas que pierden sus características individuales y actúan de forma colectiva en sus actos sociales”.

Esta última es muy cierta, arropados bajo la capa del colectivo, algunos individuos llegan a tener comportamientos o actitudes, que ni mucho menos llevarían a cabo a título personal. Y ahora sí, me estoy refiriendo ya directamente al fútbol. Esta temporada sucede en Alicante capital algo inédito y desconocido hasta la fecha. Un club de fútbol de la ciudad milita en una categoría por encima de la que milita el Hércules, el equipo histórico de la ciudad, símbolo alicantino y reconocido a nivel nacional en cualquier foro futbolístico. Ya lo escribí en este mismo medio a final de la pasada temporada, toda una paradoja; como si en Madrid, el Real Madrid cayera a Segunda División y el Alcorcón estuviera en Primera.

La lógica aplastante dicta que va más gente a ver y vende más abonos, aquel que ofrece espectáculo de mayor categoría. Sin embargo, en el fútbol, dos y dos no siempre son cuatro, y como en todo deporte hay algo arraigado e intrínseco que se llama sentimientos. El nuevo club llamado Intercity, desde la más baja categoría ha ido ascendiendo y ascendiendo año tras año, estando ahora mismo en el tercer escalafón del fútbol español, por delante del propio Hércules, propiedad del ínclito Enrique Ortiz. Crecer demasiado deprisa tiene sus más y sus menos, e incluso a veces las prisas provocan que quede algo por pulir, por rematar. No todo es el conjunto, a veces hay que reparar en el detalle. Como aquel que levantó un colegio en tiempo récord y al final se le olvidó instalar la calefacción. En este sentido, resulta hiriente y de sonrojo para el club de Salvador Martí el comunicado emitido estos días por la Federación de Peñas del Real Murcia. Acusan al Intercity de no haberles facilitado para la compra más de doscientas entradas, haber regalado muchísimas más y pese a ello no estar el campo de Villafranqueza lleno. Recriminan falta de cantinas en el campo para comprar agua fresca cuando soportaban temperaturas de más de treinta grados apiñados en una grada, y de disponer de solamente dos aseos portátiles para ellos, sin accesibilidad para discapacitados. En definitiva, pese al empeño por ligar la afición del Lucentum de Baloncesto con el club de fútbol —recordemos que el Lucentum también es ahora propiedad de Intercity— el regalo de entradas a entidades y la facilidad para la adquisición de abonos, empezando por unos precios muy asequibles, el caso es que sigue sin haber MASA SOCIAL. La afición parece no estar por la labor de tomar la carretera y cruzar Virgen del Remedio para llegar hasta El Palamó y visitar el Campo de Villafranqueza, pese a poder disfrutar de la categoría llamada Primera Federación Española.

Y ahora los sentimientos y la sociología. El Hércules rebasó la pasada semana el número de cinco mil abonados y podría acercarse a los seis mil que de forma oficial decía tener el club la pasada temporada. Muy lejos de otros tiempos gloriosos, es cierto. Pero pese a tropelías, desengaños y sinsabores del pasado curso, donde fue realmente duro no ascender de forma directa ni superar unos Play-Off de ascenso que se jugaban no solamente en Alicante, sino en el propio Rico Pérez, ahí está de nuevo la apuesta de la afición.

Parece que esos cinco o seis mil aficionados herculanos son irreductibles, pueden con todo, incapaces de ser vencidos por el desaliento, le pase a su Hércules lo que le pase.

Filas para comprar los abonos del Hércules (Fotografía: Pilar Cortés).

El mandatario del Intercity Salvador Martí se ha mostrado sin complejos y ha manifestado su postura al respecto de una fusión, acuerdo mutuo o compra del Hércules. No sé si el alumbramiento del híbrido o criatura podría ser Hércules de Intercity o Intercity de Hércules. En cualquier caso, el dueño del Hércules, Enrique Ortiz, ni está dispuesto, ni le agrada, ni por el momento es dado a tal maniobra.

Mientras en el Campo de Villafranqueza esta temporada se podrá ver a equipos filiales de campanillas, como Real Sociedad B, Osasuna B, Barcelona Atlético o Athletic de Bilbao B y a históricos, otrora en Primera División como Logroñés, Numancia, Castellón o Real Murcia. Ese raro espécimen, ese sufridor de nacimiento, conocedor de que sí algo malo puede pasar terminará pasando, el herculano, tomará los alrededores del Monte Tossal y acudirá al Rico Pérez a ver al Saguntino, Alzira, Formentera, Ebro, o Manresa.

¿Saben cuál es la explicación? Que siempre al final… EL SECRETO ESTÁ EN LA MASA.

Sending
User Review
5 (5 votes)

Diego Ferrándiz

1 Comment

Click here to post a comment

*

code

  • Diego: Te ha salido del horno un artículo como un pan excelso. Ayuda en lo que puedas a que la masa social del Hércules cuaje el pan del ascenso. Un abrazo.

Patrocinadores

Pactos