Balones a la olla

El Hércules paga caras las bajas, las imprudencias, los errores y la labor arbitral… Derrota en Buñol

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Quizá sobre estas cuatro claves o pilares se pudiera desarrollar la crónica o argumento de lo sucedido en la tarde del pasado sábado en la localidad valenciana de Buñol, donde el filial del Levante Unión Deportiva juega sus partidos en una magnífica ciudad deportiva, a treinta y cinco kilómetros de la capital de la comunidad. Todo ello en una tarde gris y nublada con doce grados de temperatura.

Pagó caras el Hércules la ausencia de Pedro Sánchez por lesión, la del ausente Acuña, la de Alex Martínez, y por si fueran pocas bajas, antes del partido se modificó la alineación; Diego Jiménez que iba a sustituir a Alex en la izquierda pasó al lateral derecho, y José Manuel Fernández en principio iba al banquillo por problemas estomacales. Finalmente, ni eso, fue a la grada, su puesto en la convocatoria lo ocupó Chuli en el banquillo, y de lateral izquierdo jugó Pedro García. A todos estos contratiempos se le sumó la expulsión al filo del descanso del necesario medio centro Bikoro. El internacional guineano se autoexpulsó, primero realizó una protesta estentórea y casi al final de los primeros cuarenta y cinco minutos soltó un manotazo a un contrario. Si no era suficiente siguió protestando sin querer abandonar el campo, y según el acta arbitral insultó gravemente al colegiado: “Qué malo eres, me cago en tu puta madre”. Entre unas cosas y otras le pueden caer tres partidos de sanción o más. Tano, el defensa central del Hércules, falló en el primer gol, y no es la primera vez, lo que abrió la lata y la creencia a los locales en sus posibilidades.

Y finalmente el árbitro, el granadino de Motril, Manrique Antequera, desquició al Hércules. Quizá Bikoro se ganó lo suyo estúpidamente, pero el juez no estuvo acertado. Descompuso al equipo, casi les provocó, visto desde fuera todo fue desquiciante, expulsó al preparador físico herculano, cuando éste recriminó la actitud de miembros de la afición al banquillo, parece ser que ahí estaba Alessio Lisci, el preparador del primer equipo, antes del filial. No pitó dos faltas cometidas contra Aketxe, raíz desde donde luego vinieron las tarjetas, y por si faltaba algo el secretario técnico del Hércules Carmelo del Pozo, también le recriminó su actitud recordándole su actuación de la pasada temporada. Identificado por la Guardia Civil a instancias del colegiado se expone a grave sanción. Al final ante la prensa, Sergio Mora así lo expuso y se quejó amargamente, cargando contra el motrileño. Dicen que el Hércules había elevado la voz y si no de forma pública, en privado y diplomáticamente se había quejado de los árbitros, o había pedido otro tratamiento en las últimas semanas. ¡Menos mal que lo hicieron, de no ser así, podría haber sido peor! Entiéndase la ironía.

Atco. Levante 2 – Hércules 0

Pedro Sánchez, lesionado, ayudándose con muletas antes de comenzar el partido, conversa con compañeros (Fotografía: Ferrándiz).

El filial del Levante U.D. juega sus partidos en Buñol, lugar donde tiene la ciudad deportiva para estos eventos, equipos filiales y entrenamientos. Jornada XXIV, en el Grupo V de Segunda de la RFEF, encuentro adelantado a la tarde del sábado y fijado para las cuatro, encabezaba el Hércules la jornada y por tanto tenía posibilidad de meter presión a sus rivales, Intercity y La Nucía especialmente, finalmente terminó metiéndose la presión el solo y a sí mismo. El partido fue atípico hasta en su confección; no había televisión, no había taquilla, pero de una u otra forma, en las gradas hubo alrededor de trescientas personas, cincuenta de ellas afición del Hércules, merced a las entradas de cortesía regaladas a los jugadores y que estos cedieron a la fiel peña que todas las semanas sigue al equipo. El resto eran socios del Levante con derecho a acceso por el hecho de serlo. Y todo lo demás, empleados, fuerzas de seguridad y medios de comunicación.

Grupo de aficionados desplazado desde Alicante (Fotografía: Ferrándiz).

Mención aparte merece el árbitro del partido; pitó el granadino de Motril, Manrique Antequera, viejo conocido nuestro, ya el año pasado nos aguó la fiesta con gol anulado injustamente a Manu Garrido. Esta vez se tragó dos faltas a Aketxe que después trajeron nefastas consecuencias; a la postre la expulsión de Bikoro. Tuvo unos cuantos errores de apreciación y desestabilizó a la plantilla herculana, siendo tremendamente casero e incluso provocador. De esos que consiente una entrada dura, pero si le cruzas la mirada te amonesta. Por ese motivo a los doce minutos ya sacó amarilla a Bikloro y al borde del descanso el guineano descompuesto y fuera de sí mismo, soltó un manotazo a un rival y se fue a la caseta, dejando al equipo con diez para todo el segundo acto. Como hemos dicho no será solamente un partido, le caerá más porque hubo más, según el acta arbitral. Al final del partido varios jugadores se fueron a buscarle para pedir explicaciones, entre Sergio Mora y el delegado del equipo hicieron lo que pudieron para reconducir la situación. Manrique Antequera salió escoltado por la Guardia Civil, ante el acoso del grupo de alicantinos. ¡Y eso que ganaron los de casa!

Cierto es que el conjunto valenciano venía de dar la campanada la jornada anterior en Elda, donde había derrotado a domicilio al Eldense, pero tampoco se puede hablar de un equipo de excelencias. Simplemente fue efectivo en las dos ocasiones que tuvo, una primera con error-regalo y una segunda bien trabajada cuando el Hércules ya estaba a la desesperada y con las espaldas descubiertas. En el minuto doce ya nos vimos condicionados con la tarjeta amarilla a Bikoro por protestar una falta a Aketxe, y en el quince, uno de los elementos más brillantes de los locales, Raúl Alcaina, aprovecha un error en el control de Tano y corre por la línea de fondo, desde donde apenas sin ángulo saca un magnífico disparo desde muy cerca fusilando a Adri López. Era el uno a cero. Hasta el momento controlado, a partir de ahí los de casa comenzaron a creer. También en esos primeros minutos vio cartulina amarilla otro de los que el sábado terminó desquiciado con la labor arbitral, Carlos David.

Transcurrida la media hora, todo eran balonazos por arriba, juego gris y sin conexión alguna, y sin ocasiones manifiestas de gol, sólo una falta botada por Aketxe por encima del larguero, más otra buena ocasión a balón parado que el Hércules desperdició al sacar mal. Y entonces entre el último minuto de la primera parte y los tres de descuento, la expulsión de Bikoro. Otra falta a Aketxe, otra protesta, otra provocación arbitral, el internacional guineano suelta la mano, un contrario de por medio cae al suelo, y el árbitro que le tenía tomada la matrícula parece que lo estaba deseando. Bikoro fue poco inteligente, llevaba una, estaba a cien mil revoluciones, entró en provocaciones, y ya antes sutilmente con la amarilla había desplazado un balón antes de sacar una falta el Levante. El árbitro temerario y Bikoro irresponsable. Por si faltaba algo tardó en abandonar el campo, quiso acercarse una y otra vez al colegiado en el cuerpo a cuerpo, le hablaba constantemente y la redacción del acta es para echarse a llorar. Hasta tres partidos por sus palabras y uno más por la doble cartulina podrían caerle de sanción.

En el descanso en la retirada a vestuarios, el grupo de aficionados de Alicante abroncó a Manrique Antequera (Fotografía: Ferrándiz.

Comenzó la segunda parte, el Hércules mermado, con tan solo diez efectivos. Quizá los primeros quince minutos fueron sino brillantes sí los más vistosos del partido, generó sin gran peligro varias ocasiones, más que en toda la primera mitad y movió bien el balón con ánimo y hacia arriba, no quedaba otra. Pero jugar con uno de menos y fuera de casa pasa factura. Como segundo intento Mora restructuró el equipo, dio entrada a Raúl González, pasó a jugar con dos delanteros, también entró Chuli, modificando los efectivos de banda izquierda y se seguía intentando, pero en el minuto treinta y cuatro, en una buena acción elaborada, el Atco. Levante terminó de matar el partido, con el Hércules volcado, a la contra por la izquierda el omnipresente Raúl Alcaina se llevó un balón hasta el fondo haciendo sufrir a Diego Jiménez, lateral ocasional, cruzó a la derecha casi de memoria, sabiendo que encontraría al compañero fuerte raso y ajustado Lamadrid, la llevó hasta el fondo de la red, ante un Adri López que sólo la vio pasar. Después pudieron hacer de factura parecida, pero por la derecha, otra más, en esa ocasión Adri estuvo más acertado en el uno contra uno.

Declaraciones de Sergio Mora

El entrenador madrileño del Hércules, con cara de enfado evidente y muy contrariado, atendió a un nutrido grupo de periodistas locales y de Alicante a pie de campo en la bocana de vestuarios. Tenía pocas ganas de hablar, pero había que pasar el trámite. O quizá quería decir muchas cosas, pero se mordió la lengua lo que pudo. Si es verdad que la derrota la cargó más en la labor arbitral que en los fallos y errores de sus jugadores, a los que de alguna medida intentó enmendar.

Lamentó que la expulsión de Bikoro viene precedida de dos faltas a Aketxe, criticó al árbitro del que dijo les había provocado, les había amenazado y había marcado el territorio contra sus jugadores. Dijo estar ya cansados de estos tratos y maneras, y de que se hagan los valientes con el Hércules, otra vez más y literalmente apuntó: “Somos personas y cuando te provocan y provocan al final te sacan de sí, y te rebelas”

Dijo haberlo intentado hasta el final, reconoció la efectividad del contrario, y haber jugado con indecisiones y ansiedad. Reconoció tener casi previsto para el descanso el cambio de Bikoro, porque veía que lo iba a echar, pero la acción se anticipó incluso antes de la primera mitad. Sí reconoció el error de Tano en el primer gol, pero lo justificó como parte del fútbol –ya al mismo jugador le sucedió algo parecido en San Javier, frente al Mar Menor–.

Finalmente, la consabida cantinela: “Esto es muy largo, todo el mundo se va a dejar puntos de aquí hasta el final” y hay que seguir luchando.

Sergio Mora, técnico del Hércules, atiende a los medios de comunicación a pie de campo, al final del encuentro (Fotografía: Ferrándiz).

Lástima de ocasión, porque pinchó esta vez el Intercity pero a modo de empate y en casa frente al Toledo, y no falló La Nucía, que ganó por los pelos al Puertollano. Los de la Marina Baja vuelven a ser líderes. Se esfumó otra ocasión para recortar y apretar más el paquete de arriba. Lo dije la pasada semana, estos dos ganan o empatan nosotros también, pero en ocasiones perdemos. El Murcia también empató. Cuarenta y seis puntos para la Nucía, igual que Intercity, cuarenta y dos para Hércules y Murcia cuarenta y uno. El próximo envite en casa frente a El Ejido.

Quedan diez jornadas. Quedan treinta puntos en disputa.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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