Balones a la olla

El Hércules confunde molinos con gigantes lejos de La Mancha

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Lejos de La Mancha, porque la confusión vino a ser aquí, en un sitio de cuyo nombre sí quiero acordarme. En Alicante, en plena capital de la Costa Blanca y lejos de los ambientes ciudadrealeños, donde se movía D. Alonso Quijano. Es evidente que el Hércules triplica, o más, al conjunto de Socuéllamos en presupuesto, pero ayer no lo pareció. Y no porque aquellos se convirtieran de molinos a gigantes, eso sólo fue ensoñación, simplemente porque el Hércules, con exceso de recelo al principio, se embarulló, se atascó y en fases de la segunda parte quedó desbordado; y desarbolado por un equipo que no pasa de ser un bloque bien trabajado, duro y correoso, sin mucha o poca pólvora arriba y que, sin temor a equivocarme, digo que no estará de los primeros de la tabla a final de temporada.

Aquí cada vez pasa una cosa, esta vez no hubo expulsados, pero sí lesionados. Todo el planteamiento inicial se fue al garete, con las lesiones del organizador Toscano y el punta Nico. Al primero se le cambió en el minuto doce, posible lesión de rodilla, y el segundo ya no estaba en el campo en el veintitrés. Los mismos problemas musculares que había arrastrado durante la semana. Es verdad que en acciones de Pedro Sánchez y Mario más un dudoso penalti a Chuli pudo el Hércules resolver en la primera parte, pero ni hubo convicción ni hubo definición.

Antonio Solana (Fotografía: Ferrándiz).

Es una evidencia que independientemente de que el objetivo no se consiguiera el año pasado, la plantilla de este año no tiene nada que ver con la de la pasada temporada. Hemos ido a peor, y se ha devaluado el nivel. Quién pillara a un Falcón, un Moyita, un Appin, un Abde, un Manu Garrido o un Moisés García.

Pese a todo, después en sala de prensa, Sergio Mora nos contó una milonga. Él no lo vio tan mal. Luego lo reseñaremos. Los entrenadores son un poco como los políticos, a veces te quieren vender la burra ciega, o la moto estropeada. ¡Allá aquel que se la compre!

Por cierto, el sábado estuvo en el palco vip, zona presidencial del estadio, el antiguo presidente del Alicante CF, otro ilustre manchego, originario de Villarrobledo. A D. Antonio Solana le sentaron junto a D. Enrique Ortiz, y juntos vieron todo el partido. ¡Qué recuerdos! ¡Qué confidencias! ¡Qué secretos de alcoba! Solana y Ortiz; por cierto, hay una leyenda urbana o futbolera en Alicante, que afirma que el Hércules habría subido a Primera División y se hubiera consolidado ahí, si el alcalde Díaz Alperi le hubiera pedido el cometido de salvar el equipo a Solana y no a Ortiz. No en vano, sin apenas respaldo social, ni presupuesto, con pocos abonados y con un campo de Tercera División lo llevó hasta Segunda División A. Uno sabía, entendía y le gustaba y para el otro era un marrón y un compromiso, frente al que no le quedaba alternativa. De una u otra forma, ahora ya nunca sabremos cómo podría haber sido.

Enrique Ortiz (Fotografía: Ferrándiz).

Hércules 0 – Yugo Unión Deportiva Socuéllamos CF 0

Efeméride. Por primera vez llegaba al Rico Pérez a disputar un encuentro el equipo representativo de la localidad de Socuéllamos, provincia de Ciudad Real, poco más de doce mil habitantes. Lo hacía penúltimo clasificado, con dos puntos, merced a dos empates, y habiendo cosechado dos derrotas. Y lo hacía con una nutrida representación de seguidores. Por una parte, los que llenaron un autobús, por otra los que se desplazaron en sus vehículos particulares, algo más de dos horas de viaje. Y por otra, el partido despertó cierto interés y atractivo en un buen número de personas que viven en Alicante y provincia y son nacidos o en origen son de ese municipio. La provincia está llena de manchegos y a poco que uno pregunte o conozca, aparece por estos lares mucha gente de Tomelloso, Pedro Muñoz, Alcázar de San Juan, Montiel, Valdepeñas o, como es el caso, Socuéllamos. Por no hablar de localidades de la provincia de Albacete. En total fuimos unos cuatro mil espectadores.

Directivos del equipo rival y familiares de jugadores más aficionados hacían fotos y se hacían selfis, en palco, grada y terrenos de juego. Toda una novedad, como aquel, que va por primera vez al Santiago Bernabéu o al Nou Camp. Si había alguno a quien no le venía grande el escenario, ese era, José Joaquín Moreno Verdú, “Josico”. El entrenador del Socuéllamos, también castellanomanchego, ha jugado en Primera y Segunda División, en Albacete, Villarreal y Las Palmas, más ha sido Campeón de Europa Sub-21 con la Selección Española, de la que fue capitán. Estaba muy por encima del oropel del escenario, que a más de cuatro deslumbraba.

No sabemos cómo hubiese sido el partido de no producirse las lesiones de Toscano y Nico; es cierto que el desarrollo se alteró, pero no es menos cierto que al igual que dijimos con las expulsiones, esto pueda ser premisa para justificarse. A estos le sustituyeron otros dos, y ni Toscano es Maradona ni Nico es Cristiano Ronaldo, al menos de momento.

Si algo pudo hacer el Hércules fue en la primera parte, no en la segunda. De esos primeros cuarenta y cinco minutos nos quedamos con un disparo de Chuli por la izquierda al principio, una entrada dudosa sobre él mismo por la que se reclamó penalti. Y dos acciones en el último tercio de Pedro Sánchez. La primera con Mario, Pedro le cedió bien pero el otro debió rematar antes, aunque fuera con la zurda; la posición era inmejorable. Y después, al borde del descanso, Pedro malogró un tiro, pero debió haber mirado a su derecha, donde le acompañaba en solitario otro delantero.

Fue tostón y mala la primera parte, pero la segunda iba a ser peor. El Hércules ya no tuvo opciones y el Socuéllamos se limitó a perder tiempo, hacer faltas, embarullar el juego e intentar que el juego estuviese detenido para jugar cuanto menos mejor. Pero antes de todo eso y frente a la inoperancia y aturdimiento herculano, es justo reconocer que se pudieron haber llevado el partido. El dorsal número dieciocho, Ginaid, por la derecha fue un quebradero de cabeza. Tres disparos en los minutos cuarenta y siete, cuarenta y ocho y cincuenta y nueve. El primero lo repelió la madera del poste con contundencia y el correspondiente susto. En la tercera ventana de cambios, Sergio Mora hizo tres e intentó una modificación táctica que no le salió del todo. Dejó tres centrales solamente atrás, adelantando a los dos laterales a modo de carrileros, y en ese paquete reapareció después de meses y meses, el “Toro” Acuña. Lo intentó el paraguayo, e incluso le imprimió más carácter que ninguno, pero después de tanto tiempo, a la desesperada, y sin estado de forma, era un mundo. Segunda parte peor que la primera. Pero como decíamos, de ahí a afirmar que “una parte para cada equipo” dista una eternidad. Los manchegos se fueron contentos, sacaron un punto del Rico Pérez, y fueron testigos de la efeméride de la que hablábamos al principio.

La afición despidió al equipo con pitos, manifestación de su descontento.

Sala de prensa

Josico, técnico rival, habló de un partido igualado y complicado. Valoró el punto obtenido como valioso y se congratuló de haber tuteado al rival. Humildemente, aunque sea de manera formal, no creyó haber podido llevarse los tres puntos, y elevó al Hércules a esa categoría de equipos, tipo Eldense, La Nucía, Intercity, que a final de temporada estarán arriba.

José Joaquín Moreno Verdú, “Josico”, entrenador del Socuéllamos (Fotografía: Ferrándiz).

Por su parte Sergio Mora, una vez más con cara de circunstancias. Valoró el encuentro, con aquello del tópico consabido de “una parte para cada equipo”. Reconoció falta de pausa sobre todo en la segunda parte y haber estado más espesos. No achacó a ningún complejo o trauma lo sucedido en Alzira.

Consciente de que las lesiones habían trastocado sus planes, pero fue respetuoso con los que salieron al terreno de juego. Mostró su preocupación por la falta de frescura arriba y el hecho de que no lleguen balones. Para el choque e inoportuno viaje de mitad de semana a Zaragoza frente al Ebro, competición de la Federación tipo Copa, admitió confeccionar un equipo competitivo, con reservas, cantera y los que menos hayan jugado.

Sergio Mora, entrenador del Hércules (Fotografía: Ferrándiz).

Y lo más importante. Este domingo próximo, a las seis y media de la tarde desplazamiento a Pulpí. ¿Lo habían escuchado alguna vez? Yo sí, PULPÍ, he vivido por las inmediaciones. Bonita localidad costera almeriense en la frontera con la provincia de Murcia. Poco más de diez mil habitantes, que se triplican en verano. El campo del Club Atlético Pulpileño es pequeño y de césped artificial –Municipal San Miguel de Pulpí–. Las premisas no son las mejores, pero no deja de ser otro de los modestos del grupo.

Después de los “HELADOS” de Alzira y el “QUESO MANCHEGO” de Socuéllamos, vamos con el pescado del Levante almeriense. Esperemos nos volver con cara de “BESUGO O DE GALLO SAN PEDRO” tan habitual por esa zona.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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