Poesía

Dionisia García: poesía para serenar el alma

La poeta Dionisia García, por Ramón Palmeral.

Dionisia García nació en Fuente Álamo (Albacete) en 1929 y estudió Filología Románica en la Universidad de Murcia. Poetisa de hondo contenido espiritual, su forma de entender la poesía es una reflexión sobre el mundo que la rodea y sobre su propio recorrido existencial que sabe expresar con un brillo especial y la sencillez de un lenguaje poético depurado.

En estos tiempos líquidos que vivimos, en que la vida se escurre entre nuestros dedos, hemos descubierto con estupor que existía otro mundo debajo del cielo, distinto al que estábamos acostumbrados a ver, donde el miedo y la oscuridad, el olor a sangre y a muerte nos invade diariamente y hace que nuestra existencia se vea amenazada.

Es ahora cuando necesitamos plantar los pies en una tierra firme que nos dé seguridad y una tregua de calma donde llenar nuestros pulmones de oxígeno para seguir caminando. La voz de Dionisia García se muestra como ese pozo de agua fresca donde refrescarnos. Sus poemas son una invitación a releer la vida desde la gratitud, con una mirada limpia y purificada de quien ha contemplado de cerca el amor y necesita reflejarlo en sus escritos.

Dionisia ha sido una escritora que ha tardado en dar a conocer su obra, hasta que los años la han conducido a encontrar la llave que abre el arca de los poemas escritos en su juventud y su modestia le impedía valorar.

Su primer libro El vaho de los espejos (1976) descubrió a una poeta dotada de una gran sensibilidad y una profunda madurez lingüística que le ha llevado a ocupar un lugar destacado en la lírica femenina española.

El Vaho de los espejos, año 1976

Este magnífico poemario nos hace sentir que es la misma autora quien nos contempla desde la oscuridad, sabiendo adueñarse de sentimientos y vivencias que no nos son ajenas.

Su voz próxima y cercana comparte encuentros y palabras para intentar encontrar el sentido de la existencia a través de cosas concretas y elementos reales que forman parte de nuestra historia cotidiana.

Al mismo tiempo, su poesía viene marcada por unas imágenes líricas, que buscan trasgredir el orden tradicional para adentrarse en el ámbito del surrealismo.

Cuando vuelvas, ya no estarán aquí;
serán otros los que pinten los postes,
los que abracen a las muchachas rubias
y regalen mecheros automáticos;
 
habrá cambiado la moda su color:
los zapatos morados envejecen
sobre sus plataformas,
y, en un tiempo fugaz, se menosprecian.
  
Hoy he querido dilatar la noche
para oír la música del clavicordio,
que llegaba tenue desde la ausencia;
alguien supo sacar la melodía,
guardada tras el umbral del tiempo. 

Antífonas, año 1978

Es en estos versos donde Dionisia García aparece como una mujer profundamente espiritual, inspirándose en la liturgia y tratando de emular los antiguos cantos gregorianos, por medio de unos poemas encaminados al esclarecimiento de la verdad que desea ser iluminada desde los rincones más oscuros. Antífonas es un poemario de versos breves y sencillos, que se revelan como un salmo de esperanza que desea curar las heridas todavía sangrantes.

Su voz lírica es muy apta para estos tiempos difíciles que estamos viviendo, ya que proclama que hay que apostar por la esperanza, amar la vida con entusiasmo para poder salir a flote de los escollos del sufrimiento, y liberar el corazón oprimido por la angustia del encierro. Todo un rayo de luz y esperanza, un aliento de fuerza para sobrevivir al dolor.

El mar de Tiberíades la refleja,
le da luces de agua y de palmeras,
amparando los destrozos del tiempo.
Jesús holló la tierra de este suelo
recorriendo caminos litorales;
habló de paz y amigos entre redes,
entre barcas y enseres pescadores.
Sólo quedan ahora unos vestigios. 

Mnemosine. (La diosa de la memoria), año 1981

Este poemario se estructura en forma de representación de un mito y, con la voracidad de una hoguera encendida, trata de apoderarse de muchas de las representaciones que perviven en la memoria, protagonizadas por héroes y por dioses del pasado. El mito se convierte en el hilo conductor del poema, con historias inspiradas en la tradición, que de nuevo son traídas al presente.

Dionisia García se siente iluminada por ese don poético que la caracteriza y del que se siente privilegiada. Es a través de sus sentidos impregnados de amor, desde donde se erige en dueña y señora de todo un imperio de recuerdos, antes de que el olvido los convierta en bruma.

De esta forma, los mitos lo convierten en algo real que cobran vida en ese mundo paralelo que la poesía recrea y acerca a nuestra historia.

Aquel muchacho, en Harlem, me besaba;
sus lágrimas tiznadas rociaron mi frente,
y el opio de la luz atardecida
nos condujo, rehenes y vasallos,
por la ciudad sin gesto.
No advertimos el atinado augurio,
esa señal de besos
cuando el tumulto muestra sus arterias.

Interludio de las palabras y los días, año 1987

Este libro desprende un brillo especial, con esa luz clara de los atardeceres campesinos y del sol dorado de poniente. Son versos que respiran libertad para devolver el sosiego a su alma, escritos desde la lucidez luminosa de la nostalgia.

Se trata de una poesía serena, que recrea el espíritu de las cosas, idealizadas con la magia de la poesía, en un mundo lírico personalizado. Dionisia emprende un viaje a través de los recuerdos para rememorar aquellas vivencias, y aquellas primaveras de delirio, cuajadas de momentos sensitivos y de belleza.

Venturoso saber que alguien te espera
y sufrirá tus lágrimas,
que alguien en la mañana
une a tu despertar una caricia,
y ha contado muchas veces
el granero de tu cuerpo.
  
Soledades ahuyenta quien nos mira,
quien sabe compartir aquello que aprendimos,
y con nosotros se conmueve
ante las mismas cosas.

 Las palabras lo saben, año 1993

Es un elogio a la sencillez y a la autenticidad del ser humano. El poemario se revela como un trabajo de introspección para llegar a la fuente original de los sentimientos más puros.

Es hermoso advertir cómo la autora logra expresar con naturalidad aquellas vivencias con olor a salvia y espliego, que afloran como hojas olorosas estrujadas en la palma de su mano. Sus poemas son espléndidas meditaciones para quedarse con lo esencial de las emociones y trascribirlas con la palabra exacta y pura que responde al gozo de sentirse viva.

Los besos,
tantos ya, tan desiguales
por la ronca voz del tiempo;
la costumbre, y los labios,
de madera a veces,
otras frutas.
Porque el amor no pasa;
sí se torna afilado,
también sereno,
al quedarse más sol.

 Aún a oscuras, año 2001

En este poemario la autora desea despojar su memoria de toda sombra pasada que pueda lastimar su alma.

No quiere sentirse una víctima de su propio destino y, aunque todavía existan heridas sangrantes, trata de luchar contra toda duda y solo quiere dejarse llevar por ese río que conduce al olvido y desemboca en un mar de aguas cristalinas.

Es en el silencio donde empieza a vislumbrar el sosiego para su espíritu alborotado y donde sus ojos cansados encuentran la paz.

Sobre la viña el sol espejea en los pámpanos.
Este apreciado bien surge deprisa,
más que la oculta luz, tan deseada.
Temo que vuelva el tiempo de marchitas apuestas,
y lucho por salvar el cansado entusiasmo
para seguir serena
hacia el lugar que llama en lo secreto.

El engaño de los días, año 2006

El tema principal que aparece en este poemario es el paso del tiempo, que irrevocablemente no volverá.

Contemplado desde el estoicismo de quien sabe que ha vivido plenamente, que ha gozado momentos plenos de felicidad, ha amado con pasión y ha tenido la satisfacción de ver culminada su obra poética. Aunque la poetisa es gozosamente consciente de que todavía le quedan por vivir hermosos momentos que serán como una brisa suave donde refrescar su espíritu frente al incendio del atardecer.

Al regresar prefiero traer lo más lejano,
aquello que llegando ilumina los sueños,
y descubro que soy de otro tiempo la sombra.
Fueron días pausados y dichosos
porque nada en el cielo es pasajero,
y yo miraba entonces el techo de los campos,
los turnos de la luna que ahora traigo aquí,
tratando de hacer luz en diferente espacio
con las cosas que son de tan dulce memoria. 

La apuesta, año 2016

Este libro representa la decisión tomada desde la libertad de seguir un camino u otro, con lo que conlleva esa opción de gran incertidumbre. Es una apuesta arriesgada y emocionante que recorre el camino que nos lleva desde la sombra a la claridad, apelando siempre a los sentidos atentos para vivir con esperanza. Será la inmersión en la luz el punto de partida para superar las tinieblas.

Dionisia, a través de un lenguaje lleno de metáforas y alegorías, vuela sobre su fugaz pasado como una golondrina de invierno y será liberando su corazón de las sombras que la acechan para dirigirse a la luz del amanecer, cómo logrará derrotar la ceguera y la noche.

En mi vida de ahora busco con decisión,
mas todo está vallado, intransitable
como si no existiera quien estuvo…
  
El hombre sólo acepta lo posible
cuanto su mente acoge y ven sus ojos.
Alguien fundó la luz, el firmamento,
y sabe por qué quiso la espera confiada. 

Queden para siempre en nuestras pupilas los bellos poemas en que Dionisia García se incinera en cada palabra para darnos luz.

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María Pilar Galán García

Profesora de literatura y crítica literaria.

6 Comments

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  • Me gustan tus artículos y me ha impactado especialmente este último sobre Dionisia García. Merece la pena que alguien nos invite a reflexionar sobe cuestiones vitales, más o menos sencillas, más o menos profundas y trascendentes, pero plenamente humanas, cuando tanto tiempo dedicamos a asuntos políticos. Un saludo cordial. Ramón Gómez Carrión.

    • Estimado Ramón:
      Te agradezco sinceramente tus palabras que son para mí un gran estímulo para seguir escribiendo sobre estos grandes autores que dan luz y esperanza a nuestra vida , orientando nuestra mirada hacia temas que ensanchan nuestro espíritu .
      Un saludo muy cordial
      María Pilar Galán

  • Hola Pilar me alegro por tur reflexiones sobre la poeta Dionisia García, y que hayas usado mi dibujo de la poeta. Un abrazo.

    • Hola Ramón
      Ha sido para mí un verdadero honor , que hayas ilustrado mi artículo con tu magnífico retrato de Dionisia , en el que has plasmado magistralmente ese gesto bondadoso tan suyo , que rebosa gran humanidad .
      Un abrazo

  • Querida amiga Pilar. Me ha gustado mucho tu articulo, y gracias por descubrirme a una poeta que no conocía. Un abrazo. Julio Calvet.

    • Gracias querido amigo Julio, es para mí una gran alegría haberte descubierto a esta gran poeta y que disfrutes con sus poemas.
      Un abrazo
      Pilar

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