Balones a la olla

Como fuera de casa en ninguna parte

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Realmente el refrán dice algo bien diferente, es al contrario “Como en casa en ninguna parte” pero el caso es que, para el Hércules, el dicho es un contradicho, de tal forma que donde mejor se encuentra es jugando a domicilio. Allí sufre, pelea, se lame sus propias heridas y finalmente, aunque sea a trompicones suele salvar sus contiendas. Ayer domingo por tercera vez consecutiva no logró, ya no ganar, sino ni tan siquiera marcar un tanto en el Rico Pérez.

El partido frente al potente conjunto de La Nucía se puso de cara muy pronto, concretamente a los ocho minutos, porque de forma justa el árbitro del partido expulsó al central visitante Alex Salto, por derribo a Acuña al borde del área, al interpretar que era el último defensor. Todo el resto del partido, más el descuento, once contra diez, o lo que es lo mismo, un partido entero en superioridad. Alguna que otra acción suelta, en la primera mitad, algo más al borde del final del partido, para pasar por alguna fase en que los visitantes a la contra, y con dos líneas de cuatro más un solo punta incluso pudieron haber matado el partido. Aunque también es justo decir que el meta local, Jesús Fernández, no tuvo ni acciones meritorias, ni paradas importantes, ni sustos extremos. La realidad es que el Hércules se atragantó en los últimos metros y el último pase, frente a un buen equipo, contundente, organizado y con oficio, que ha reunido un ramillete de jugadores de aquí y de allá que conforman un bloque sólido. Como dicen los números líder del grupo y mejor equipo en estadística, de todos los cinco grupos de esta Segunda División de la RFEF.

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Hércules 0 – La Nucía 0

Partido correspondiente a la novena jornada del grupo V. Último partido del mes de octubre, coincidente también con el último día del mes. Y coincidente con el nuevo horario de invierno, en la madrugada se habían atrasado una hora los relojes, al menos los que se acordaron. Se hizo pronto de noche en el Rico Pérez; por el contrario, la temperatura al inicio oscilaba entre los veintiséis y veintisiete grados centígrados. Ambiente agradable.
La Nucía intratable, líder, se presentaba, invicto, con cinco victorias y tres empates en lo que va de liga, e invicto salió de Alicante capital. El Hércules, para crear y generar ambiente, regaló dos entradas por socio, unos hicieron opción a tal gracia y otros pasaron de ello. El caso es que las gradas mostraron buen colorido y sabor a tarde de fútbol, quizá unos seis mil espectadores. Imagen, reflejo y estampa de tiempos pasados.

Arbitró el colegiado murciano, natural de Yecla, Campoy Candela. No tuvo mucho que pitar, pero sí tuvo acciones que pudieron decantar el partido hacia acá o hacia allá; el técnico visitante César Ferrando se quejó de su labor en rueda de prensa, al aceptar como justa la expulsión de su jugador, pero pedir otra por parte herculana.

Un apunte más social que deportivo. Algo está pasando, un grupo inversor desconocido, o un magnate o bien “Perico de los Palotes” toma el gobierno y las riendas de un club de fútbol de una determinada categoría, a veces representativo de una pequeña localidad, sin mucho arraigo en el fútbol local, o como es el caso de un municipio en el que quizá habitan más extranjeros que nativos de la localidad. El fútbol al revés, el fútbol boca abajo. El caso es que en las gradas no hay masa social pese a ser los primeros y mejores de todos los grupos de la categoría. Cuatro familiares, cuatro amigos y alguien relacionado de forma directa con la propia entidad. El otro día de Socuéllamos vino un autobús de aficionados, más un nutrido grupo de manchegos residentes en Alicante. Ayer desde La Nucía, a tiro de piedra de la capital, no fue así. O el fútbol está cambiando o yo no entiendo nada. Preguntado por esta circunstancia en la sala de prensa por mí mismo, el valenciano César Ferrando pasó de puntillas. Dijo: “estar muy contento, estar haciendo un buen trabajo y estar disfrutando mucho por el momento” quizá le faltó decir: “Y a mí qué, mientras me paguen, salga de donde salga” esto último lo digo yo.

La Nucía, que bonito nombre para un pueblo. Bien podría ser la marca comercial de unas galletas de chocolate, la de una leche condensada o la de un detergente, que lava bien blanco.

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

El partido lo pudo definir y desequilibrar en el minuto ocho el Toro Acuña, después no hizo grandes cosas. Aprovechó un pase largo en carrera y consciente de no llegar a materializar, aguantó al central en velocidad, el otro no tuvo otra alternativa, la zancadilla se saldó con la expulsión y una falta al borde del área que Alex Martínez, al botarla de forma impecable la estrelló en el larguero; ¡qué pena!  

Un centro de Alex, otro de Raúl Ruiz, algún escarceo de los visitantes y poco más. Fin de la primera mitad, sin apuros para el Hércules frente a un contendiente que debió variar su dibujo, pasando a dos líneas de cuatro y un solo punta por la expulsión y que en esos momentos ya hubiera firmado el empate.

Como ahora se pueden hacer más cambios que en el propio fútbol sala, Sergio Mora no lo debió ver claro y ya, al comienzo de la segunda parte, realizó dos sustituciones. Salieron César Moreno y David Sánchez y entraron Elliot Gómez y Chuli. Más tarde lo harían Mario Ortiz y Akexe por Pedro y Diego Jiménez. En esta segunda parte La Nucía tiró de oficio y demostró el porqué es el líder de la clasificación y mejor equipo de todos los grupos de la categoría. Se adaptaron perfectamente a jugar en inferioridad, llevaron el partido a dónde querían, y en algún momento con descaro se atrevieron a tutear al Hércules y a la contra tener fe para haber matado el partido y habernos dado un disgusto. De tal forma en el último tercio del encuentro, la cosa ya se convirtió en correcalles de faltas, tarjetas y despropósitos. Al Hércules le falta el último pase, no hay profundidad ni juego vertical, el balón no llega arriba con claridad y definición, y eso quiere decir que no llega el gol en ninguna de sus versiones. Para ser justos, hay que anotar en las postrimerías una acción que hubiera dado la victoria al conjunto blanquiazul. Fue un disparo de Bikoro, quizá el mejor del Hércules. El chut al ángulo fue detenido de forma espectacular por el cancerbero Valens, incluso luciéndose. Pitido final, cero a cero en el marcador y reparto de puntos, uno para cada uno. Gran sabor de boca para los visitantes, y a nada sabe para el Hércules, que necesitaba imperiosamente la victoria, para haber sumado tres y para haber dado un golpe de efecto.

Sala de prensa

Al margen del comentario al que hacíamos referencia de César Ferrando, en lo deportivo dijo estar muy contento por el punto y las circunstancias en que se había conseguido. Admitió que el partido estuvo condicionado por la expulsión, que calificó de justa, pero al tiempo pidió la misma justicia para otra entrada que hizo Raúl Ruiz, a uno de sus pupilos y el colegiado no decretó ni como falta. Reconoció haber sabido sufrir y llevar mucho mejor equipo que el año pasado.

César Ferrando, entrenador de La Nucía (Fotografía: Ferrándiz).

Por su parte el técnico herculano, Sergio Mora, apareció tan serio como siempre. Cada vez más resignado, cada vez tirando de más tópicos del argot futbolístico. Pese a la superioridad de un hombre más durante todo el partido, admitió que no había podido ser, que las dos líneas de cuatro del rival habían sido infranqueables. “No queda otra”, “A seguir trabajando”, “Hay mucha igualdad en la categoría”, “No puedo reprocharles nada”, “Hay que sacar esto a pico y pala” y todas esas cosas que dicen los entrenadores, toda una manifestación de impotencia o reflejo de aquello del (Quiero y no puedo).

Por cierto, no cerró la puerta a seguir sondeando el mercado y que llegue alguien para ocupar la ficha libre que dejó Sergio Toscano por su lesión.

Sergio Mora, entrenador del Hércules de Alicante Club de Fútbol (Fotografía: Ferrándiz).

Ustedes leerán esto el Día de Todos los Santos, y el martes es el Día de las Ánimas. Un chiste:  Un cura asistió a una ancianita, en sus últimas horas y le dijo: “Estate tranquila y contenta, pronto estarás en la casa del Padre”, ella le respondió: “Sí, si yo estoy contenta, pero es que como en casa de uno, en ninguna otra parte”.

Bueno, pues eso al Hércules no le vale, está mejor a domicilio, en Villafranqueza, en Pulpí o en El Ejido. Veremos a ver qué tal se encuentra y desarrolla el próximo domingo en Elda frente al Eldense. Domingo, día siete de noviembre a las cinco de la tarde.

Amén.

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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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