En el partido correspondiente a esta jornada de liga, no pudo pasar el Hércules del empate a cero frente al Lleida, y eso que el conjunto alicantino tuvo la ventaja de jugar con uno más durante prácticamente todo el encuentro como consecuencia de la expulsión del central del equipo catalán. Una expulsión totalmente justa, por agarrar y desequilibrar de forma descarada y ostentosa, cuando era el último hombre, a Benja. El delantero del Hércules se aprovechó de un fallo del rival, y se habría plantado solo delante del portero.
Pero ni así fue posible. De poco sirvió la superioridad numérica, del once contra diez.
Hércules – 0 Lleida – 0
Definitivamente, parece que el Hércules de esta temporada 2018/2019, no se puede ceñir estrictamente a lo deportivo. Aquí siempre tiene que pasar algo más fuera de guión, llevamos un ramillete de anécdotas, fuera de contexto, que trufan la andadura de esta liga. En un desplazamiento insultaron a nuestra afición desplazada, llamándoles “Españoles de mierda”; en otro de los viajes, no nos permitieron acceder al campo, a no ser que mostrásemos el carné de identidad y pudiéramos demostrar ser nacidos en la provincia de Valencia. Otra vez un grupo de energúmenos del equipo rival, vino exclusivamente a agredir a los nuestros en los bares de los aledaños del estadio, por no hablar de la semana en que al árbitro se le ocurrió medir las áreas y determinó que no se ajustaban a la legalidad, por lo que las hizo repintar y comenzó el partido media hora tarde.
Este sábado no podía ser menos, algo tenía que pasar, de mayor o menor calado. Y le tocó el turno al fluido eléctrico. Corría el minuto veintitrés de la primera parte, el Hércules ya jugaba contra diez por la expulsión del defensa central del Lleida, cuando de repente se apagó la torre de luz, ubicada entre el fondo norte y la grada de preferente. El árbitro optó por suspender el partido de forma momentánea y reclamar las asistencias. La cosa estuvo interrumpida durante siete minutos, hasta que se reanudó de nuevo el servicio. Según los operarios que solucionaron el problema, se había fundido un plomo. Eso quizá fue lo de menos.
El problema estriba en que en el Hércules hay esta temporada otro plomo fundido, y es el de la puntería en las botas de los jugadores, especialmente los de arriba. Y ese plomo no se repara en apenas siete minutos. La avería es de mucho más calado. Los números hablan por sí solos. En este mismo grupo hay delanteros de otros equipos que, a estas alturas, llevan quince goles, doce, hay dos que llevan once, y otros dos llevan diez. El mismo Lleida, se reparte un jugador con quince, Pedro, y otro con diez, Juanto. Eso si que es verdadera dinamita.
En lo estrictamente deportivo, nos las prometíamos muy felices después de la expulsión, pero el técnico contrario optó por una defensa de cinco, con tres por delante y un solo punta, y hasta con esos pocos argumentos fueron capaces de ponernos en algún apuro a lo largo del encuentro. Nosotros gozamos de la mejor de la primera parte, en una combinación entre Benja y Chechu, cuyo rechace sacó milagrosamente con la manopla Pau Torres. En la segunda parte hasta tres ocasiones, para haber ganado, la de Carlos Martínez, al palo, y los dos remates de Benja y de Jona. El balón no quiere entrar, o no hay suficiente acierto, y alguno de los porteros que vienen este año, aquí al menos, parecen de Primera División. La realidad es que el Hércules es el equipo menos realizador de los de arriba. Vivimos de rentas exiguas y de aportaciones del defensa o el centrocampista de turno. Al final del partido, y con buen criterio, un señor, vecino de asiento me dijo literalmente: “Si esto de quedarnos con diez, nada más empezar el partido, nos pasa a nosotros pero en Lleida, nos meten tres o cuatro y nos venimos tan tranquilos, poniéndolo como excusa”. Al buen hombre no le faltaba razón y es que hay cosas que sólo le pasan al Hércules, será por su idiosincrasia, será por caracteres de su propio ADN. Este sábado sí hubo pitos y cabreo, tal es así, que por primera vez en lo que va de temporada y aunque fue de forma tímida, tras uno de los cambios, la grada de preferente, entonó la cantinela ya conocida por todos, con la letra “Plana Vete Ya” dirigida al entrenador local. En la sala de prensa, interpelado sobre esto, no tuvo más que digerirlo, dice saber su compromiso y exigencia desde que llegó a Alicante, y reconoció que no ganar había sido toda una decepción. Sin embargo también apeló a aquello de “queda mucha liga”.
Sea como fuere, el caso es que de las diez finales ya solamente quedan nueve. Y la jornada no fue mal del todo, porque el Cornellá no paso del empate frente al Sabadell, mientras que la victoria del Baleares contra el Villarreal B, frena a los amarillos, pero supone que el Atco. Baleares se vaya hasta de siete puntos del Hércules. Esta semana de nuevo partido en casa, según el calendario. Segunda de las diez finales. Nos visitará el conjunto gerundense del Olot, no es un rival fácil, aunque en principio con menos potencial que el Lleida. De todas formas, o el Hércules vence y convence, o ésta ya puede ser la definitiva. Un nuevo tropezón en forma de empate o derrota, haría estallar con seguridad a la afición y las notas musicales del “Plana, Vete Ya” podrían subir de intensidad, con la alteración suben los decibelios. De tal forma que unos y otros, antes del partido lo revisen todo bien para que, NINGÚN PLOMO SE VUELVA A FUNDIR.













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