Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Entrevistas

Antonio Girona: “Éramos muy conscientes del chico bajo nuestra responsabilidad”

El agente de la Policía Nacional, Toni Girona, junto al presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, a su regreso tras recibir la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo en Madrid (Redacción).

Dos agentes adscritos a la Generalitat Valenciana trasladando a un menor de 15 años; las ventanas del coche de la Policía Nacional en el que se encontraban, con los cristales bajados por si tenían que abandonar el vehículo en cualquier momento; el agua marrón rodeándoles por dentro y por fuera; y en uno de los últimos momentos que consiguieron arrancar, empotrados contra el camión de delante para evitar así que la corriente les arrastrase como ya estaba haciendo con la furgoneta que tenían en el carril de al lado. Ese fue el momento crítico de una larga noche que Antonio Girona, policía nacional, recuerda con dos palabras: “miedo y responsabilidad”. El gobierno de España ha reconocido su heroicidad otorgándole el pasado enero la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo.

Sus padres se empeñaron en que estudiara Derecho, pero Antonio Girona tenía claro, ya desde muy joven, que lo suyo era ser agente de la Policía Nacional. “Quiero trabajar para hacer un mundo mejor”, les decía. Ama tanto su trabajo que, aunque ya podría hacerlo, se niega a jubilarse todavía y considera además que la misión a la que ha dedicado la mayor parte de su vida, el traslado de menores, da sentido a esa vocación de servicio sin concretar que comenzó en la formación en Ávila, continuó con un año en Barcelona y tres en Ibiza para cristalizarse en la adscrita donde también estuvo siete años como escolta para la Generalitat Valenciana.

Vista general del acto en Madrid donde se entregaron las medallas (TG).

“Saber que llevo a los niños y niñas a un lugar mejor que en el que están da sentido a todo mi trabajo”, declara mientras explica que se dedica a la retirada de menores en desprotección. Forma parte de una red de profesionales, desde abogados y fiscales, pasando por jueces y asistentes sociales, “en el que todos tienen una especial delicadeza; hay mayoría de mujeres, lo que es significativo. Yo voy de paisano, para no intimidar a los niños. Y en los centros de recogida hay un personal maravilloso, igual que en los juzgados”.

“Algunos compañeros aseguran que tengo el corazón endurecido, pero no es cierto, actúo convencido de poner por delante el interés del menor. Los servicios sociales ofrecen a estos niños una solución mejor que el propio hogar y yo estoy convencido de ello, si no, no podría seguir haciendo lo que hago, porque es tremendo separar a una madre de sus hijos y, de hecho, solo se hace en casos muy graves”, cuenta Girona.

La Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo (TG).

Desde el momento en que los recoge, los menores entran en su radar. “Me siento profundamente responsable de ellos y es difícil no llevar esa responsabilidad a casa” donde le esperan su mujer y sus dos hijos. “De hecho, la tarde de la riada, en los momentos más críticos con el agua alrededor nuestro y no sabiendo qué iba a pasar, no se me iba de la cabeza en ningún momento que nosotros éramos los únicos responsables del menor que trasladábamos y todas las soluciones que se nos ocurrían para mejorar nuestra situación, como abandonar el vehículo, se valoraban teniendo en cuenta que estaba él, absolutamente dependiente de nosotros”, comienza a contar este agente sobre el 29 octubre.

“Salimos de Alicante hacia Valencia con alerta meteorológica pero sin saber lo que iba a caernos”, recuerda de aquel fatídico día Girona. “Y cuando el agua comenzó a subir a una velocidad alarmante y nos quedamos sin cobertura mantuvimos la comunicación por radio con la central. Los compañeros eran los que informaban a mi mujer de cómo estábamos y ella lo pasó fatal porque aunque nosotros éramos ajenos a los monumentales efectos de la dana, pensábamos que era algo que estaba pasando solo en nuestra carretera, los demás sí lo sabían. Mi jefe, Juan Rodríguez Carrascosa, estuvo en todo momento pendiente de cómo nos encontrábamos y ni siquiera cuando supo que ya empezaba a bajar el nivel del agua durmió tranquilo aquella noche”.

En Madrid, tras el acto de entrega de medallas, los compañeros agentes y Toni Girona junto al secretario de Estado de Estado de Seguridad, Rafael Pérez y la anterior subdelegada de Gobierno, la diputada nacional Araceli Poblador (TG).

“A la mañana siguiente”, finaliza Girona el relato, “aquello parecía el día después del final del mundo. El silencio atronador, el barro, la suciedad, los coches amontonados, todos empapados… Tuvimos la suerte de que a nosotros nos vino a recoger un coche patrulla debido precisamente a que estábamos con un menor con el que, además, hemos creado unos lazos muy grandes. Lógicamente él sufrió algunos momentos de pánico y, a pesar de nuestro propio miedo, llegamos incluso a bromear para ayudarle a sobrellevar la situación. Cuando vinieron a por él, nos separamos con un abrazo enorme. No hay mejor precio a mi trabajo”.

El Gobierno de España considera que su actuación merece la máxima condecoración dentro de la Policía Nacional y el pasado 13 de enero el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez Ruiz le otorgó la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo que, además, lleva aparejada pensión y que no se ha concedido en más de 30 años a ningún agente de la Unidad Adscrita.

Los agentes condecorados, Toni Girona entre ellos, a su vuelta a la Comunidad Valenciana en un encuentro con Carlos Mazón (TG).

Pero Antonio Girona también ha recibido en octubre de 2024 la Cruz al Mérito Policial con distintivo blanco por su trayectoria profesional. Asimismo, recibió la Medalla de Plata de la Generalitat Valenciana como reconocimiento a su trabajo con menores y cuando llevaba 15 años de servicio en la Generalitat recibió también la Medalla de Bronce. Un orgullo para el Cuerpo y para la sociedad contar con agentes con el nivel de compromiso y cumplimiento que ha mantenido Girona a lo largo de una vida en que, tras el brillo de las medallas, se oculta el anonimato del trabajo diario bien hecho. ¡Enhorabuena, Toni!

Marisa Ayesta

Periodista y escritora.

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