Recuerdo cuando me saqué el carnet de conducir, allá por el año 1989, que una de las cosas que te enseñaban a hacer era ir marcha atrás. Hoy en día ha cambiado casi todo y, salvo excepciones, ir marcha atrás está prohibido y no te pases de los 15 metros que te cae la del pulpo, que digo yo, ¿alguien puede calcular a ojo 15 metros de vía mientras está haciendo la marcha atrás? Y si hago 15 metros para atrás y uno para adelante, ¿ya puedo volver a contar otros 15? “Un pasito p’alante, María, un pasito p’atrás“, que cantaba Ricky Martin, allá por 1995, tan sólo 6 años después de sacarme el carnet.
Hoy creo que hay algo más importante que hacer la marcha atrás aunque mida 15 metros y es, sin duda alguna, una prueba que debiera ser obligatoria para todo conductor novel. La prueba PP, y no hablo de siglas políticas no, hablo de conducir sin atropellar ni palomas ni patos. En la Playa de San Juan es raro que no haya restos de patos escachados y en la misma ciudad no es raro encontrarse con restos de palomas trituradas por algún vehículo. Cuando yo era joven, en la zona de la playa que era campo también atropellaban erizos e incluso alguna rana, pero eso era porque había campo, gatos también los hay de vez en cuando pero menos, pero palomas y patos a tutiplén. Y creo que sería una opción crear un lugar lleno de aves, un circuito cerrado, y ponerse a aprender a conducir sin atropellar. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos en todo. Antes no veías patos en las piscinas de las urbanizaciones. Claro no había tantas urbanizaciones y no había patos hasta que los del campo de golf de la Playa de San Juan los trajeron con las nubes de mosquitos, que eso había que vivirlo. Nubes y nubes de mosquitos que era imposible no tragarlos. Recuerdo cuando los Rolling Stones se hospedaron en el hotel del campo de golf, no sé cómo no salieron mosquiteados, bueno llevarían tanto alcohol en la sangre que estaban inmunizados. El caso es que es difícil circular con tanta ave, rotondas y patinetes alrededor.
Pero que, siguiendo con el tema que nos ocupa, creo que, del mismo modo que están los 15 metros de la marcha atrás, debiera haber algún tope en las correas kilométricas de los perros. Sí, lo sé, me van a poner a parir los amantes de los perros, pero en ocasiones vas caminando y el dueño del perro está llegando a Albacete y tienes al perro a tu lado y si ya llevan dos o tres y se cruzan las correas y vas por la playa y se juntan con más dueños de perros de correas kilométricas uno ya se encuentra en una encrucijada. No sabe si ponerse a jugar a la goma como cuando era chico o tratar de salir de ese laberinto que se ha conformado mientras el dueño anda tranquilo y a su aire allá por tierra extraña.
No se me sublimen los amantes de los perros, pero es cierto. Y no voy a decir que el otro día una niña estaba jugando con su perro, llegó una amiga suya corriendo y el perro salió igualmente corriendo a por la amiga cuando vio que se acercaba. Hasta la dueña hubo de acercarse rápido, que al final no pasó nada, pero eso, no pasó nada, pero podía haber pasado. También entiendo que hay que tener cabeza y en lugares donde hay niños, quizá llevar el perro con su correa tampoco es que sea una medida de esclavitud canina. He ido a excursiones y había niños y niñas que tenían miedo a los perros y uno se cansa de la frase del dueño “pero si no hace nada”, que vale, que no hace nada, pero es que si le pides derechos al perro por ir suelto a ver qué derecho le das a mis niños y niñas de que no se les acerque si no quieren o les tienen miedo; además, tener a un perro suelto en un parque con niños de un colegio donde los habrá más cariñosos o no con los animales puede alterar al propio can como nos alteran a todos en según qué situaciones y un perro puede estresarse en una situación que no es habitual y que te estén acariciando tres clases enteras, por mucho que no hace nada, pues nunca se sabe. Que sí, que pueden ponerme a parir, pero como la marchar atrás de los coches. Está bien todo, pero hay circunstancias y momentos. Que no se trata de privar libertades, pero sí de no condicionarlas a nadie.
Y sigo con el rollo animal y una cosa que es de controlar los nervios es la gallinita ciega. Que sí, que todos sabemos de qué hablamos, pero cuando vas caminando por cualquier lugar y, de repente, la persona que tienes delante se para de golpe (normalmente efecto móvil) pues bueno, quizá debiéramos mirar, como en nuestra época, nos enseñaban a mirar antes de cruzar la calle a un lado y a otro. Pues igual, la peña va andando y se para de golpe, ni se echa a un lado, ni siquiera si no hay espacio. Da igual. Yo, yo mismo y mi circunstancia.
Bueno eso y la gente que camina pegada a ti. Esa sensación incómoda de ir andando y tener que ir agilizando el paso porque sientes la presencia de una persona que camina casi pegada a tu sombra, y no por espacio, es que hay quien no entiende lo del espacio vital, lo de tu entorno de privacidad, ese que se pierde en el cine. Recuerdo ir a ver en su momento el estreno de Rocky VI, sí han pasado años, pero lo recuerdo como si fuera ayer en los cines de San Vicente en la primera sesión. Éramos 3. Mi hermano, una persona y yo. Y estábamos todos juntos. Todos son 3. Los mosqueteros. Pero a ver, la vendedora de entradas, tickets para los angloguais, todo el cine vacío y vendes tres entradas pegadas, y encima el tío no se movió, evidentemente mi hermano y yo nos separamos y dejamos que corriera el aire, pero a ver dos dedos de frente, que a lo mejor al chaval le dijeron que pegados, pero que no era bailar como la canción de Sergio Dalma (por cierto que actúa en Alicante, pero es que se pasan con 80 euros la entrada y que si viene Rosana, Loquillo, Revólver, Anastasia, Hombres G, Bunbury y un montón más pues es imposible). Bueno que se me vuelve a ir el santo al cielo, que lo dicho, que la peña que se pega a ti es un agobio. Como lo de ir pegados cachete con cachete, pechito con pechito que decía la canción es cuando vas a urgencias al hospital y estás sentado esperando eternamente y sale el médico de turno y le explica, a la persona que tienes justo al lado, lo que su familiar tiene y por lo que va a ser ingresado. Ahí, a tu lado, que te falta entrar en conversación y dar tu opinión sobre lo que hay que hacer, pero que ya sabes que la madre de Manuel, familiares de Santonja (que suelen gritar como cuando te toca en los 100 Montaditos), hay que ingresarla y operarla de la vesícula, unas piedras, que nada, un sencillo procedimiento que se llama colecistectomía laparoscópica, a través de varias incisiones pequeñas que nada del otro mundo y que si todo va bien en unas semanas de vuelta a la vida normal. Sabes que su madre tiene azúcar, un poco de tensión, tiene unas zapatillas de estar por casa en la bolsa y que va a pasar a planta y que si quieres ir a verla antes de que la suban y, claro, después de esa empatía no sabes si también debes de entrar tú a ver a la señora Santonja antes de que le extirpen la vesícula que ya la has hecho tuya porque aún estás esperando, pero que no te despistes que sale la doctora del que tienes sentado a tu izquierda y a ver cuál es el diagnóstico que se te acumula la faena. Y que entiendes que hagan huelga porque los medios son menos que medios y que es imposible trabajar en esas condiciones y encima hacerlo genial y encima dando la mejor cara y sonrisa a pesar de todo.
Y siguiendo con huelgas, la de los profes. La indefinida arranca el 11, a ver si hay suerte y se desconvoca por el bien de todos, que aquí uno de los problemas radica en que se haga sangre con el alumnado y se ataque doblemente a los profesores por no ser considerados, final de curso, la EBAU y se tire otra vez con lo que los padres y madres muchas veces tan sólo parecen tener en cuenta y es el binomio profesores/muchas vacaciones no sé de qué se quejan, pero que eso es una batalla perdida a nivel social, yo ya he escuchado, ¿otra huelga, otra excusa para tener más vacaciones?
Y la ciudad pues con la elección de las Belleas, aparecen muertos jóvenes en el mar de forma inesperada, la Universidad se va de la sede de San Fernando, los barrios se quejan de los pisos turísticos, Barcala parece desparecido, leo que Puente se plantea ser cabeza de cartel para el PSOE de la ciudad, justo cuando quieren soterrar las vías del tren (podría sacar chiste cruel de ahí), a las playas les siguen faltando baños, y la carabela portuguesa vuelve a las playas de Alicante; Mercadona va a quitar sus pescaderías por el modelo de consumo actual y va a proceder al proyecto, prototipo, T9 que es poner los alimentos según su temperatura para acelerar la compra y no romper la cadena de frío, vamos que no compres la lejía y luego las gambas congeladas y te entretengas comprando el resto que ya pensamos por ti y coge el coche rápido que no se te descongele el pescado. Trump sigue amenazando pero, lo dicho con el tema, perro ladrador poco mordedor.

Por si lo quieren saber una cerveza fría a 1 euro, un Aquarius frío a 1’50 euros, luego nos quejamos del alcoholismo.
La tontunada de la semana: en Bogotá un adolescente se metió una pila en el ano para tener más energía. Y luego vienen aquí, pero se ve que sin la pila.
El domingo fue el Día de la Madre. Usen mayúsculas para referirse a ellas siempre. No hay amor más incondicional y puro.
Es lo que hay.
Canción, El último bucanero de San Blas, Revólver.
Libro, La sombra de un engaño, Colleen Hoover.
En fin, que ustedes lo lean, lo pasen y lo paseen bien.














Comentar