Una publicación de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

Caminando con la historia

América primero y, quien no lo entienda, que aprenda

El presidente Donald Trump supervisando la Operación Epic Fury contra Irán. Fotografía de Daniel Torok (White House).

Llevamos demasiado tiempo escuchando la misma historia, que Trump es un peligro, que desestabiliza el mundo, que sus formas son inaceptables. Bien. Las formas importan, pero los resultados importan más, y los resultados, guste o no guste, están ahí. Cuando Trump llegó a la Casa Blanca por segunda vez, en enero de 2025, la inflación americana rozaba el 3 %. Hoy está en el 2,4 %. Vale, no es una cifra espectacular, pero viene de un pico del 9 % en 2022 que destruyó el poder adquisitivo de millones de familias. El S&P 500 subió más de un 16 % en 2025, lo que supone un respiro real para quienes tienen ahorros en fondos de pensiones en los Estados Unidos. Los salarios reales en la construcción crecieron a un ritmo equivalente a 1800 dólares anuales, y los de la industria manufacturera a unos 1600 dólares. No son titulares de campaña; son datos del Departamento de Trabajo.

Se crearon 181 000 empleos en todo 2025, la cifra más baja fuera de una recesión desde 2003. Eso no lo niega nadie serio, y Trump tampoco debería, pero el contexto sí que importa. Parte de esa caída refleja la reducción de empleo federal y la menor inmigración ilegal, dos cosas que sus votantes le pidieron expresamente (por lo menos intenta cumplir lo que dice, no como nuestros políticos). No se puede pedir menos Estado y menos inmigrantes y luego sorprenderse de que los números de empleo del gobierno bajen.

Lo que no admite debate es la dirección económica americana que demostró algo que los analistas no esperaban: creció a un ritmo más alto durante dos años, la inflación subió menos de lo que temían los mercados y la bolsa marcó nuevos máximos, según datos de CBS News Oxford Economics, lo que llamó “otro año de resiliencia” o, mejor dicho, la capacidad de adaptación.

Ahora Irán. Porque aquí es donde la discusión se vuelve incómoda de verdad. Hay regímenes con los que no se negocia porque ellos tampoco negocian e Irán lleva décadas demostrando con hechos que es uno de esos países. El gobierno americano considera a Irán el principal patrocinador del terrorismo del planeta, con un gasto estimado en financiación terrorista que supera los mil millones de dólares anuales. No es una acusación, es una conclusión a la que han llegado administraciones demócratas y republicanas durante décadas.

Los números son brutales si uno se molesta en mirarlos. Por ejemplo, entre 2019 y 2025, Irán o sus representantes fueron responsables del ataque con drones que destruyó el 5 % de la capacidad mundial de producción de petróleo en las instalaciones saudíes de Abqaiq y de campañas continuas de ataques contra fuerzas americanas en Iraq y Siria; o de la interdicción hutí del Mar Rojo que desbarató cadenas de suministro globales; sin olvidarnos de los bombardeos de Hezbolá que desplazaron a más de 100 000 israelíes del norte del país; y del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 que mató a 1200 personas; entre otras muchas acciones terroristas que no recuerdo ahora. Todo eso sin necesitar una sola arma nuclear.

Desde octubre de 2023, las milicias iraquíes (bajo el paraguas iraní) ejecutaron más de 170 ataques contra instalaciones americanas en Iraq y Siria, y en enero de 2024, un dron iraní mató a tres soldados americanos en Jordania. En muchos medios occidentales ese dato duró tres días en portada. En julio de 2025, Irán intensificó el suministro de armamento avanzado a los hutíes en Yemen y a Hezbolá en Líbano donde las  fuerzas aliadas de Estados Unidos interceptaron un cargamento de aproximadamente 750 toneladas de armas iraníes en el Mar Arábigo (algunos “podemitas” dirán que era ayuda humanitaria).

El acuerdo nuclear de 2015 fue una risa diplomática que, además, le dio dinero, alivio de sanciones y tiempo a un régimen terrorista iraní que usó todo eso para expandir su red de terror. La pregunta que nadie quiere responder con claridad es esta: ¿cuántos muertos más son aceptables mientras el mundo espera que Teherán “cambie”? En 2025 los propios ciudadanos iraníes salieron a las calles con una consigna que lo dice todo “Ni Gaza, ni Líbano, mi vida por Irán”. La población que sufre el régimen no quiere exportar la revolución, solo quiere vivir sin el yugo de los ayatolás.

Trump lo sabe, y por eso incomoda tanto a quienes prefieren los problemas aplazados a las soluciones incómodas y directas. A veces, el mundo necesita a alguien que hable sin red aunque no les guste a los que cobran por el silencio (quien se sienta aludido, ya sabe, lo que dice el titular: “que aprenda”).

Jorge Monreal

Natural de Madrid y dianense de adopción, estudié Educación Física (INEF) y toda mi vida ha estado vinculada a la nutrición y alimentación para el alto rendimiento deportivo, aunque mi vocación siempre fue el periodismo, así que con la ayuda de la Universidad de Barcelona logré tener el grado de comunicación además de otros estudios paralelos como Máster de Comunicación Empresarial y Corporativa en la Universidad Isabel I, un posgrado en Publicidad y Relaciones Públicas y un MBA en una escuela de negocios en Florida.

Lo importante es que soy una esponja para el periodismo y su historia, presente y posibles escenarios de futuro. Formar parte de la familia periodística y más concretamente de la APPA ha sido un verdadero honor al que espero poder contribuir engrandeciendo la Asociación y buscando un futuro próspero como profesionales y comunicadores, aunque tenemos que reconocer que en España nos queda un gran trabajo.

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  • Lo tuyo, amigo Monreal, es un ejercicio de honestidad y valentía, aportando datos (hechos, no palabrería) para que se entienda mejor lo que se juega el mundo en esa zona tan sensible y tan compleja del planeta. No tengo claro el final del conflicto. ¿Llegará la democracia a Irán y a Rusia, China, Venezuela, Nicaragua y un largo etcétera? Un abrazo.