¡Con lo fácil que es ponerlo! Lo sencillo que es manejar la palanquita que lo activa, lo poco que cuesta utilizarlo y sin necesitar un esfuerzo supremo; pues ni por esas. En una sociedad en la que impera la comunicación prescindimos, curiosamente, de comunicar la maniobra que vamos a hacer con el coche o la moto o el vehículo que sea en esos momentos en los que resulta necesario (y hoy en día agradecido) decir hacia dónde nos vamos a dirigir.
No hay manera; no ponemos el intermitente así nos maten. Para ser justo reconozco que sí hay conductores que los utilizan pero suman un porcentaje bien pequeño. ¿Será un reflejo más de esta sociedad donde el yo es más fuerte? ¿Tan poquita empatía tenemos hacia los otros?
Quizás llamarlo intermitente no sea lo más adecuado, tenían que haberle puesto otro nombre porque su uso sin duda es intermitente, discontinuo y esporádico. No sé, haberlo llamado luz de “Que voy pa acá o pa allá, ¿vale?”. Y así resultaría más simpático y no nos olvidaríamos de usarlo más a menudo.
En estos tiempos en los que las rotondas nos han invadido supuestamente para facilitar el tránsito es muy de agradecer que te digan con la bombillica “que voy a salir por ahí”; “¡Ah, vale!. Aprovecho y me meto en la rotondica. Gracias”. Con un sencillo gesto, que además es obligatorio, las rotondas sí agilizan la circulación y se evita el desagradable concierto de bocinas de todos los impacientes que esperan tu incorporación al ruedo.
No sé qué nos pasa pero, cuanto menos, resulta curioso que actuemos así o que los peatones te agradezcan que te pares en el paso de cebra, ¡como si ellos no tuviesen la prioridad de pasar! Que esa es otra, porque también los hay que se echan sobre el paso de peatones como si estuviesen en su casa atravesando el pasillo y te llevas un susto bien gordo. Será que, “como no respetas mi prioridad ya me encargo yo de que lo hagas caminando sin mirar y sin quitar la vista del móvil. Procura detenerte porque si no, ya sabes lo que te espera…”.
En fin, lo dicho; algo nos pasa. Quizás, ahora que la inteligencia artificial y la comodidad son los amos propongo a los fabricantes de automóviles y otros que añadan la tecnología para que los intermitentes se enciendan solos cuando detecten que el coche gira. Todo sea para que no sea artificial el respeto entre los humanos, aunque perdamos anécdotas como yo tuve en la autoescuela, allá por los años 80, con aquel Seat 133 que estaba tan viejecito el pobre que el intermitente se quedaba enganchado y seguía en marcha a pesar de quitarlo. Recuerdo que mi profe (por cierto, un gran profe) me comentaba: “Juan, recuerda, si en el examen ves que muevo la mano sobre mi pierna como si me rascase, dale a la palanca de nuevo para que la luz del intermitente se quite”. Después de superar un estricto circuito cerrado y exponerte al circuito abierto, estaba uno para fijarse también en las “señales anexas” que el coche te exigía. Vamos, que te costaba el sudor tener en consideración a los demás…
Bueno, es hora de cerrar la ventana; va haciendo fresquito y he de seguir la marcha. Arrancamos. Intermitente puesto. ¡Que tengan un feliz viaje a lo largo de la semana!
Imagen: www.depositphotos.com.













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