Balones a la olla

Trajes de Alessio Lisci, sólo en el Rico Pérez

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Vivir para ver. Cuando más felices se las prometía el Hércules, tras su victoria a domicilio en Pulpí, sufrió una estrepitosa, dura y hasta grosera derrota en casa frente al filial del Levante, conjunto de Primera División. Estrepitosa por abultada, dura por dolorosa y como se produjo, sin reacción ninguna, y grosera porque grosero fue el juego del Hércules en algunos lances del encuentro, como groseros fueron algunos fallos y errores puntuales. El conjunto valenciano pasó por encima del blanquiazul como una apisonadora, los tres goles pudieron ser más, como pudo no haber entrado alguno de los que se transformaron, es lo de menos. Fue la forma, con autoridad, con contundencia, con empaque y un carácter frente al que nunca se pudo hacer frente. No hubo una parte para cada equipo, las dos fueron para el Levante; los cambios no surtieron ningún efecto y es más, si la primera parte local fue mala, la segunda fue peor. En ataque no hubo acierto, simplemente el centro del campo no carburó. ¡Cómo se va a echar de menos a Toscano!, y sencillamente la línea de atrás fue una “verbena” en la que el dorsal número diecinueve, Faraj, llevó de cabeza toda la tarde a la pareja de centrales. Tampoco fue que el Levante fuera el Bayern de Múnich, lo que pasa es que el Hércules dejó mucho que desear. Y a todo esto, con sus tres victorias seguidas el Intercity ya está por delante del conjunto blanquiazul. Este Hércules tiene dos caras. Tan pronto en Pulpí es el Dr. Jekyll, como en Alzira o ayer mismo se convierte en Mister Hyde.

Hércules 0 – Atlético Levante 3

El entrenador del Atco. Levante se llama Alessio Lisci; es italiano, es un tipo joven, guapo, elegante en las formas, con clase, simpático, y tiene un nombre y apellido con el que bien podría crear una línea famosa de ropa o una línea de perfumes y fragancias para grandes almacenes, como esa otra que hace trajes en exclusiva para El Corte Inglés; como ya hiciera en su última visita ayer también en el Rico Pérez “nos hizo un traje” y ¡vaya traje! Tres goles a domicilio de Jorge, Cerdá y Marc, con el diseño, la garantía y la elegancia de Alessio Lisci. Y además en exclusiva. No es lo mismo llamarse Alessio Lisci, con doble ese, que llamarse Pepe García.

Se disputaba la jornada séptima del Grupo V de la Liga de Segunda División de la RFEF. Ya por fin partido sin restricciones de público, en este diecisiete de octubre. Volvía a estar todo el aforo disponible y se ocuparon casi cinco mil localidades, tras casi seiscientos días de limitaciones por el coronavirus. Partido en domingo, también después de un año, eligiendo sábados por la tarde y domingos por la mañana. Arbitró el andaluz de Almería Fernández Cintas, que pasó totalmente desapercibido. El Levante se presentó con cuatro bajas, una por línea, desde portero, defensa, mediocentro y delantero. ¡Menos mal!

El técnico local, Sergio Mora, optó por repetir el once que venía de ganar en Pulpí, dejó de entrada en el banquillo a Bikoro, Acuña y Aketxe, descartó a Tano Bonnin, falto de ritmo tras la lesión, sin noticias de Belima y en el dique seco Nico y Elliot, más Toscano del que ya hay que despedirse para siempre.

Tarde nublada y veintiún grados de temperatura. Pronto se viciaría el Hércules del juego de su oponente, que era tosco, embarullado, y con abuso de centrocampismo. El rival se nos indigestó. Lo mejor en torno a la media hora con una doble ocasión, con buen centro de Pedro Sánchez y remate de Raúl, pero hasta ahí. Después llegó el cero a uno. Tiro al larguero y en el rechace despiste colectivo para que rematara Jorge. El Hércules casi domina, pero el Levante va ganando y en defensa todo es un despropósito, como en el centro del campo donde Mario Ortiz bastante tiene con achicar balones y César Moreno no carbura el juego. A todo esto, el poderoso dorsal número veintisiete, Faraj, lleva de cabeza a toda la defensa. Silbato, final de la primera parte y bronca del respetable en la retirada del equipo a la caseta. Pero lo mejor estaba por llegar, quiero decir, lo peor. Nos iban a dar un verdadero baño.

En la reanudación, a Sergio Mora se le ocurrió dejar a Pedro García en el banquillo y jugarse la baza ofensiva de Aketxe. Y a los cincuenta y seis Mario Ortiz dejó su puesto a Bikoro, pero es que otros cinco minutos más tarde sustituyó a Chuli por Pau Miguélez; no se entiende por qué no aprovechó la ocasión y los introdujo a los dos a la vez, así perdió, lo que llaman ahora una ventana. A los sesenta y dos minutos en pleno desconcierto, el cero a dos, obra de Cerdá. Acertó a meter un punterazo al borde del área ente la pasividad de la defensa, mientras los centrales se miraban para sacar el balón, se adelantó por detrás. ¡Ojalá vuelva pronto Tano Bonnín! El Hércules en esos momentos habría firmado el final, pero todavía quedaba tramo por delante, casi media hora, más el descuento. Y en ese tiempo tuvieron tiempo de hacernos uno más, a diez minutos del final. Fue el gol grosero, el gol en el que falló el portero Jesús Fernández. Un tiro raso, no muy fuerte, y por bajo, se le escapó entre las manos cuando parecía tenerlo atrapado. ¡Falcón, Falcón, como te echo de menos! El Hércules ya es a estas alturas uno de los equipos más goleados del grupo.

Fotografía: Perfil de @cfhercules en Twitter.

Al acabar, parte de la afición clamó contra la directiva y Enrique Ortiz, otros se habían marchado antes del pitido final, y la mayoría se marchó con la cabeza gacha y con resignación. Y eso quizá sea lo peor. De ahí hasta el final, el joven equipo valenciano no quiso hacer sangre, se limitó a hacer ronditos, a pasarse el balón y dejar pasar los minutos. En ocasiones hasta doce toques seguidos frente a un rival rendido, con los brazos agachados, que ya ni respondía.

Sala de prensa

El joven técnico italiano del Atco. Levante, Alessio Lisci, se congratuló de su suerte en el Rico Pérez. Fue elegante, no quiso hablar de un mal Hércules, se limitó a decir que el rival era muy bueno, pero no había tenido su día, y que ellos habían preparado muy bien el encuentro porque conocían muy bien al oponente, y sabían lo que iba a hacer.

Alessio Lisci (Fotografía: Ferrándiz).

Por su parte Sergio Mora, respondió a una catarata de casi diez preguntas, pero fue tan escueto que su comparecencia fue si no breve, bastante corta. El hombre no estaba para disertaciones y a este si se le nota, no como a otros más impasibles.

Reconoció que su equipo es capaz de lo mejor y lo peor, reconoció irregularidad en el juego y haber hecho el peor partido en lo que va de competición. Dijo no haber sido fluidos y haber estado mal atrás, aceptó la derrota como justa y merecida, y echó de menos a ausentes y lesionados; claro signo de debilidad moral. Ante la posibilidad de un fichaje para suplir a Toscano, no se mojó, literalmente dijo: “Hay que andar con tiento, si viene alguien, es para mejorar claramente lo que hay, fichar por fichar, es absurdo”.

Sergio Mora (Fotografía: Ferrándiz).

Y eso es cierto porque a estas alturas el que es bueno tiene equipo, y el que está en el paro es por algo.

El próximo partido será en tierras andaluzas, concretamente en la localidad almeriense de El Ejido. Será el domingo día veinticuatro, y se disputará en jornada matinal, a las doce del mediodía. Por aquella zona hay muchos invernaderos, es de desear que a esa hora de la mañana el equipo esté bien despierto y a la temperatura ideal. De otra forma nos podemos volver a quedar FRÍOS.


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Ferrándiz

Se puede ser de equipos muy grandes, muy famosos, ganadores de muchos títulos, pero nosotros somos del Hércules. Modestia y orgullo pueden ir de la mano. En nuestro corazón habita ese pálpito blanquiazul. Sentimos al Hércules, como sentimos la Explanada, el Postiguet o la Cara del Moro. Macho Hércules.

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