El repaso

Fortuna es nombre de barco

Elon Musk. Imagen: Mohamed Hassan (Fuente: Pixabay).
Un breve resumen de todo lo que ha pasado en el mundo esta última semana: los “ahorros” del Rey, las compras de Elon Musk y las trepidantes votaciones del Congreso.

El 58,6 % de los franceses comenzaron la semana aliviados al ver a Emmanuel Macron repetir mandato como le président de la France después de imponerse con holgura (aunque esta vez no tanta) a su rival por la presidencia, Marine Le Pen que, elección a elección, va acortando diferencias y está a punto de entrar en ese selecto grupo de hijos que superan a sus padres al que pertenecen entre otros Aníbal Barca, Neymar Jr. o Luke Skywalker.

Porque estas elecciones, aunque fueron de Macron, tienen trampa: realmente a él solo le votaron por convicción 1 de cada 4 franceses…mientras que casi 2 de 4 le votaron por, ejem, ser la opción menos mala. Como cuando te planteas ir al McDonald’s y comer hamburguesa de plástico o ir al Kentucky Fried Chicken y tomar pollo transgénico rebozado. Jugar a no perder.

Los suspiros de alivio del simpatizante europeísta duraron poco. Al menos aquí en España, donde las elecciones francesas pasaron de importar poco a importar un pimiento cuando se desveló la fortuna personal del Rey que a estas alturas, ya es conocida de sobra por todos: entre cash, inversiones y joyas (propiedades no tiene, que el abuelo don Juan las vendió todas) es de dos millones y medio de euros. Sí, claramente, para Felipe VI Fortuna únicamente es el nombre del barco de su padre.

Yate Fortuna, año 2000. Fotografía: R2d21024 (Fuente: Wikimedia).

Un patrimonio que nos ha dejado a todos entre desconcertados, porque a un jefe de estado que todos los años, desde hace tropecientos, le soplan medio millón de euros de asignación a perpetuidad se le debería suponer un fortunón, a la par que desilusionados por no poder criticar y cuestionar a gusto su patrimonio. Por favor, ¡si hasta Omar Montes tiene más dinero en el banco!

Esta noticia generó gran revuelo y múltiples debates y conversaciones en esos senados populares que llamamos bares. Pero, ante todo, dejó una gran pregunta que a todos nos sobrevuela: ¿Qué ha hecho con toda la pasta que le hemos dado estos años? ¿Se la ha fundido, aun sabiendo que vive a cuerpo de lo que es y seguramente vaya a gastos pagados? ¿Tiene nula capacidad de ahorro el Rey? ¿Vive al día el Rey? ¿Tanto paga de luz, agua y gasolina el Rey?

¡Ay, la luz, el agua y la gasolina! ¡Malditas sean las guerras que las hacen subir de precio! Tan insostenible está la cosa con los precios de la vida en general, que hasta el Gobierno se ha tenido que sacar de la manga un paquete de ayudas a la crisis provocada por la Guerra de Ucrania que se pagará supuestamente con ese dinero que dicen que tenemos, pero que a todas luces parece imaginario. Al menos esta vez tuvo la cortesía de someterlo a ratificación en el Congreso después de sacarlo a golpe de decretazo. La votación, evidentemente se celebró en un clima de tensión, giros de guion y puñaladas capaces de hacer palidecer hasta la más retorcida trama de House of Cards, y la ratificación se sacó adelante con solo 4 votos de margen. La noticia positiva es que todo el mundo se lo tomó en serio: ningún diputado se equivocó votando y ninguno se pasó la sesión viendo porno como consta que hacen en el parlamento inglés.

Y mientras unos abandonan el coche y se pasan al tren por la alta carestía de la vida mundana, otros tiran de chequera y compran Twitter. Es lo que hizo esta semana Elon Musk, el multimillonario que se inspira en el señor Burns y Hank Scorpio, y que ha decidido convertir el planeta Tierra en el sitio de su recreo. Se gastó la friolera de –ojo– 44.000 millones de euros para controlar la red social y ahora amenaza con comprar Coca-Cola y volver a añadirle su ingrediente original: cocaína.

Carolina Marín (Fuente: RTVE).

Lo peor de todo es que parece hacerlo por diversión. Semana grande para Elon, por cierto: uno de sus cohetes de Space X llegó 44 minutos antes de tiempo (toma nota, Renfe) y ganó una pasta vendiendo 4.000 acciones de Tesla… Justo antes de que se desplomara como Netflix tras la inmediata adquisición de la red del pajarito.

Ahora que ya controla uno de los principales canales de información y opinión del mundo y puede decantar la balanza hacia sus intereses, debería tomar nota de su antiguo socio Peter Thiel (juntos fundaron PayPal) y comprarse su propio software espía para poder colarse en los ordenadores de la gente, tal y como hace Peter Thiel con Palantir, su oscuro y legendario sistema de espionaje informático. La candidata número uno es la israelí Pegasus, cuyo programa informático se cuela en los ordenadores y filtra información a voluntad. Por lo visto es fiable: al parecer, la utilizó Puigdemont para espiar a los periodistas en sus buenos tiempos.

Esta semana de dineros y debates por lo menos, terminó con una grandísima noticia en los deportes: Carolina Marín consiguió su sexto campeonato de Europa después de superar una lesión gravísima y estar fuera durante mucho tiempo. Noticias como ésta son las que dejan una sonrisa en la boca, cruel consuelo para todo aquel antimadridista que ha tenido que ver como el Real Madrid ha ganado la liga. Ya afilan cuchillos para las semifinales de Champions de este próximo miércoles.

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Alex Guillén

Periodista y publicitario especializado en el sector audiovisual, marketing digital y comunicación online de empresas.

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