Hoja del Lunes es libertad, libertad plena desde mi estreno aquí (el 25 de abril de 2017), pues libre me siento casi como en la “alegría plena” (Teresa de Jesús). Semanario que nutre mi alegría de periodista (escribidor o juntaletras, de vocación vigía observador curioso, que pregunta con sigilo, para luego contar aliado con los verbos y las imágenes), felizmente jubilado ya.
Es nuestra Hoja del Lunes, nuestra y compartida, de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante (APPA). Con la cabeza siempre alta (‘p’adelante’ como los de Alicante), sin mirarnos al ombligo, y el aval y respaldo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Quien nos preside y representa, Rosalía Mayor, ha multiplicado con tino nuestra credibilidad. Nuestra Hoja del Lunes de Alicante considero que se ha ganado con creces, y hace tiempo, la acreditación académica de escuela de libertad plena y diversidad periodística semanal.

El porqué me lees hoy. Pregunta (permite aquí la mayúscula) a don Ramón Gómez Carrión, maestro providencial, consejero en toda ocasión de pedagogía amable y, ante todo, compañero de dos décadas en las páginas del diario La Verdad, injustamente decapitado en la provincia de Alicante en 2017 justo al incorporarme a este digital. Primavera feliz la mía en Hoja del Lunes al tiempo aciaga e injusta para compañeras y compañeros ejemplares en este oficio de contar, comunicar, el más antiguo del mundo. La mente inquieta y astuta de Ramón me animó, más bien sospecho que azuzó con nocturnidad en mis sueños, hasta provocar, como quien no quiere la cosa, y sin marcha atrás (me conoce bien) inclinarme a la decisión de sumarme al elenco de cerebros, de creatividad sin fin, sumados y unidos por la diversidad que enriquece mi ignorancia curiosa.
“Quien esté libre de pecado…”
Sesgo por mi nacimiento (“Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”, del célebre Nazareno, Cristo ecuánime en el amor), sospecho que mis dedos poseen subjetividad inconsciente desde el primer día, más claro, un acento personal y subjetivo al acariciar el teclado, primero de la Olivetti, luego del Macintosh… Y también delante del micrófono amigo de Radio Orihuela (1987-1995). Confieso que tuve suerte de hallar en mi camino al periódico La Verdad pues sólo me exigían rigor, al servicio de las lectoras (ellas delante siempre por educación) y de los lectores, más vender periódicos en Orihuela y toda la Vega Baja (más de 1500 ejemplares cada día —27 municipios, casi 400 000 habitantes— y los domingos mayor audiencia).

Porque desde tamaño altavoz, os reconozco, juegas con ventaja si adiestras la astucia, sumas fuentes y fieles confidentes y si te alejas de las vanidades. Si te dejas guiar por el rigor del hecho en origen. Situación o acontecimiento cualquiera que puedes interpretar con imaginación para adornarlo, así lo identificas de otros medios de comunicación, pero sin tergiversar ni silenciar su esencia.
Diversidad que enriquece
En nuestra Hoja del Lunes leo cada semana primero a mi admirado Ramón Gómez Carrión y luego casi a todas y a todos las colaboradores. A Pepe López con su sesgo inconfundible, acuñado durante décadas como profesional irreductible en la trinchera diaria. Atinada fórmula suya en Hoja del Lunes es su titular en una palabra solitaria, aldabonazo sonoro y astuto, que en ocasiones usé. Debo los derechos de autor que entre viandas saldaré algún día.
Aprendo de la sapiencia humana y de las experiencias vividas por un periodista vocacional que renunció a un muy probable obispado (don Ramón), por currículum brillante en Comillas y fe paradigmática, inquebrantable. Porque decidió guardar la sotana para construir una familia, matrimonio de enamorados, y lanzarse a la aventura de subsistir en la trinchera de un oficio pleno de responsabilidad cívica y moral que contagió siempre.
Comentarios
Me encanta leer a las compañeras y los compañeros, me avivan una reflexión incombustible en mi mente. Y así pretendo abrir debates respetuosos en los comentarios de cada colaboración. Aprendo de Benjamín Llorens, del tocayo Pedro Picatoste y del ilustre Julio Calvet Botella, de Bruno Francés, del leonés oriolano valiente Miguel Ángel Robles, del acento singular de Carles Cortés, Celeste C. Gil, Cintia Montoya y Jane Rodríguez y agradecido siempre a Marisa Ayesta.
Se prodigan poco, a cuentagotas, don Rafa Rodríguez y el célebre y polifacético orcelitano Juan José Sánchez. Y como “sólo mata el olvido”, yo, que deseo ser agradecido (en este 500 aniversario) recuerdo en mi gateo aquí a mi fiel lazarillo Miguel Ángel Sánchez, escucho aún el acento milonguero de Elvira y la sin par diplomacia de Belén. Porque “la unión es la fuerza”. Vale (cervantino).













Don Pepe López,
abrazo ‘apretao’…
Gracias
Pedro J Bernabeu