Reportajes

El yin y el yang del turismo británico

Portada del tabloide británico "The Sun".
Portada del tabloide británico "The Sun".
Cerca de 15 millones de británicos visitan España anualmente para disfrutar del sol, la playa y la gastronomía exquisita que caracterizan a la madre patria. Estos factores, unidos al poder adquisitivo que alcanzan los anglosajones cuando cambian libras esterlinas a euros, influyen decisivamente en su elección. No obstante, como ya mencioné en el artículo anterior, […]

Cerca de 15 millones de británicos visitan España anualmente para disfrutar del sol, la playa y la gastronomía exquisita que caracterizan a la madre patria. Estos factores, unidos al poder adquisitivo que alcanzan los anglosajones cuando cambian libras esterlinas a euros, influyen decisivamente en su elección. No obstante, como ya mencioné en el artículo anterior, el Brexit ha ayudado notoriamente a que éste se vea reducido.

Dado que de las cuestiones monetarias ya hemos hablado y además, es un asunto muy reciente del que aún no existen muchas variables para comparar, en esta ocasión me centraré en la calidad del turismo inglés que llega al Reino de España y las notables diferencias del mismo dependiendo de la localización geográfica.

Benidorm, Salou y Magaluf son tres de los destinos más llamativos para aquellos británicos que desean romper con la british politness impuesta por las leyes del país de la Reina Isabel II. Desde el momento en el que desatan el nudo de las apretadas corbatas y dan paso a sus características chanclas con calcetines se olvidan de todos los protocolos habidos y por haber y dan rienda suelta a la locura desenfrenada.  Andrea Nogueroles, ex azafata en el Aeroport de l´Altet ha asegurado facturar vuelos de anglosajonas que venían a pasar un fin de semana y/o realizar la despedida de soltera de alguna amiga sin haber reservado hotel. “No les importa tener que dormir en la calle, la playa o a saber dónde. Su único objetivo es salir de fiesta, beber y/o drogarse hasta ni recordar cuál es su nombre, mientras disfrutan del sol hasta quedarse rojas como unas gambas”.

En lo que a Salou respecta, resulta muy llamativo el hecho de que los británicos han creado un propio festival en la localidad tarraconense. Saloufest es un evento anual que fue fundado como reflejo de las fiestas deportivas universitarias hace 13 años. Esta conmemoración, que se lleva a cabo en tres fases, albergó entre marzo y abril de este mismo año a 9.000 jóvenes anglosajones. La primera tanda fue del 23 al 29 de marzo. La segunda parte se produjo del 1 al 7 de abril y la última del 8 al 14 del mismo mes.  Durante los días que los lozanos pernoctan en territorio catalán, su único objetivo fue beber sin miedo al qué dirán. 

Como suele ser normal en este tipo de festejos, existen personas que están a favor de su celebración y los detractores que se oponen debido a las molestias que les producen estos festivales. T. L. es un rumano que residió en la citada ciudad durante seis meses y sufrió en sus propias carnes las consecuencias de la celebración.  “Por la noche era imposible dormir por culpa del ruido exterior. Las paredes de casa incluso retumban de tanto jaleo. El mero hecho de pasear por la calle implicaba poner tu vida en peligro. Una noche un amigo me vio mientras paseaba  y cuando se estaba acercando a mí para saludarme de repente realizó un movimiento rápido con la cabeza que no entendí. Segundos más tarde una botella de vidrio explotó contra un árbol y se hizo añicos. Si mi conocido no se hubiese apartado, el proyectil en forma de damajuana habría impactado contra su rostro pudiéndole haber lastimado considerablemente. A ninguno de los autóctonos les hace gracia esta fiesta, sobre todo porque no es agradable que los niños y/o adolescentes presencien escenas tan deplorables y denigrantes como las que originan en las calles de Salou debido al estado incontrolable de los visitantes. No obstante, casi nadie se queja ya que en tres semanas los anglosajones desembolsan alrededor de 5.000.000 de euros y, en reglas generales, es una localidad que sobrevive gracias al turismo”. 

El Ayuntamiento de Salou junto con I love Salou, la entidad que organiza el Saloufest, sostienen que el espectáculo favorece a desestacionar la temporada turística ya que tiene lugar antes y después de Semana Santa y es una gran inyección de dinero para el municipio. Resulta más que llamativo el hecho de que esta localidad catalana posea el certificado como Destino Turístico Familiar y como Destino en Turismo Deportivo. Dicho distintivo le da más fuerza al Ayuntamiento para apoyar el Saloufest, dado que encaja dentro de la política turística de sus tierras.

 ¿Qué decir de Magaluf?  Esa maravillosa parte de las Islas Baleares se ha convertido, por desgracia, en un club de alterne callejero. Cheap Holidays to Magaluf on the beach (Vacaciones baratas a Magaluf en la playa) es la  sugerente oferta que  aparece en segundo lugar una vez que se teclea Magaluf en www.google.es

En este pueblo mallorquín desembarcan cada vez más adolescentes de Reino Unido  Y sí, digo desembarcan, a pesar de que lleguen en avión, porque una de las mayores atracciones para las chicas es asistir a fiestas en barcos. En este tipo de eventos éstas son sutilmente forzadas a beber alcohol de una manguera antes de subir al velero e inclusive se les sugiere que besen a alguno de los capitanes y/o les enseñen alguna de sus partes íntimas.

Otra de las prácticas más habituales que presencian los escasos 4.000 habitantes del punto turístico situado en Caviá es el Balconing (saltar entre los balcones del hotel y/o hasta la piscina) y el mamading (felaciones a cambio de copas gratis). 

 

Playa de Maspalomas en Gran Canaria. Las Canarias, destino “relax”

El patrón de viajeros predominante en la Península Ibérica contrasta masivamente con los que visitan las Islas Canarias. Éstos ven los arrecifes como un lugar para relajarse y disfrutar de sus encantos mas sin perder el norte. Bart Bogaert, un ciudadano belga que vivió 25 años en las islas, concretamente 24 en Tenerife y uno en La  Gomera,  tiene un agradable recuerdo de los anglosajones que pernotaban en las islas. Bart, fotógrafo  y cantante de  espectáculos de profesión, comenta que las personas con las que acostumbraba a tratar eran pacíficas y no visitaban Tenerife con la ambición de emborracharse y hacer fechorías. “Por mi trabajo, me relacionaba a diario con turistas de Gran Bretaña.  Éstos solían ser familias, parejas y personas ancianas que llegaban con enormes ganas de explorar la isla, sus paisajes, subir al Teide y comer los manjares españoles. El público variaba dependiendo de la época del año. Sin embargo, gracias al constante buen clima de las Canarias, durante los 12 meses del año se veían ingleses en todas las estaciones”.

Tal y como Bart menciona, los visitantes no se concentran sólo en verano, como ocurre en otros puntos de sol y playa de España. Según datos del Gobierno Canario, en 2015 de los 3.867.080 británicos que vacacionaron en las islas, 861.238 llegaron en el primer trimestre del año, 927.199  en el segundo, 1.072.784 en el tercero y  1.005.858 en el último. Empero que durante los meses de verano el número de visitantes fue mayor, la diferencia con el resto de periodos no distó mucho.

Los buenos recuerdos de Bart sobre las Canarias se ven reforzados por las manifestaciones de Amor Alonso, periodista alicantina que dijo adiós a la pólvora de la terreta por disfrutar del amor de un mojo picón que se cruzó en su destino. “Aquí el turismo es familiar de sol y playa, no tanto como de borrachera.  Aquí buscan más parques acuáticos o safaris y echarse a la piscina a beber todo el día y comer, que lo que es salir de fiesta. De hecho, exceptuando las épocas en las que se celebran fiesta con motivo del Orgullo Gay, no hay embriagueces en las calles”. 

Sería muy hipócrita si me declarara en contra de la llegada de turistas ingleses  a nuestro territorio. Ellos son una gran fuente de ingresos, sobre todo en las temporadas altas en las que favorecen la creación de empleo. En España, por desgracia, aún nos encontramos en periodo de recesión y no estamos para desaprovechar las ventajas que nos proporciona tener un clima, una alimentación y costas rimbombantes. Sin embargo, se deberían hacer campañas para promover un turismo más cultural y enfatizar los paisajes, playas y gastronomía para atraer un turismo más maduro como el que tiene lugar en las Islas Canarias. Si consiguiésemos revertir esta situación, el prestigio de nuestra nación aumentaría y muchos autóctonos de los puntos de sol y playa conflictivos no se verían obligados a esconder a sus menores en casa o presenciar escenas aberrantes.

En la Península Ibérica se suelen hacer chistes alegando que los canarios tienen mucha pachorra por culpa del sol que impera en sus tierras y por hecho de que viven una hora por debajo al resto de habitantes de España. Sin embargo, en lo que al turismo se refiere, nos han demostrado que el calor no los aminala y tienen las ideas muy claras de cómo conseguir una reputación excelente y  atraer  a un público que deja dinero en sus tierras sin que ellos tengan que reinvertirlo, posteriormente, en arreglar todos los destrozos que la avalancha de guiris dejan en sus calles.

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Ainhoa Delgado

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