Reportajes

El Nobel nunca estuvo tan cerca

Francis Mojica en su laboratorio de la Universidad de Alicante. Foto: Universidad de Alicante.
Francis Mojica en su laboratorio de la Universidad de Alicante. Foto: Universidad de Alicante.
Que los científicos españoles no cuentan en la mayor parte de las ocasiones con el reconocimiento que merece su labor es algo casi incontestable, y que uno de ellos esté en la lista de candidatos a obtener un Nobel, es una realidad sorprendente. El microbiólogo alicantino Francis Mojica, investigador y profesor titular del Departamento de Fisiología, […]

Que los científicos españoles no cuentan en la mayor parte de las ocasiones con el reconocimiento que merece su labor es algo casi incontestable, y que uno de ellos esté en la lista de candidatos a obtener un Nobel, es una realidad sorprendente. El microbiólogo alicantino Francis Mojica, investigador y profesor titular del Departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, estuvo a un paso de conseguir el galardón en la categoría de Medicina.

Si nos retraemos en la historia de los galardones de la Academia Sueca, tan sólo encontramos a Severo Ochoa, que investigaba en la Universidad de Nueva York cuando le concedieron el Nobel de Medicina en 1959, y a Santiago Ramón y Cajal, galardonado en 1906 por haber sido el primero en ver el cerebro como un tejido compuesto por unidades interconectadas: las neuronas.

Este año el nombre del científico Francisco Juan Martínez Mojica, de la Universidad de Alicante, ha sonado con fuerza para recibir el pretigioso galardón, ya que está considerado como el padre de una nueva herramienta denominada CRISPR capaz de editar genomas de manera sencilla y manipular el ADN de plantas, animales y humanos.

Gracias al descubrimiento de Mojica, científicos chinos han empezado ensayos

Todo este periplo comenzó hace 13 años cuando Mojica estudiaba la supervivencia de unos microbios en el ecosistema extremo de las salinas de Santa Pola (Alicante). Observó en su ADN unas secuencias que se repetían y quiso investigar sobre ellas; eran las CRISPR, y a partir de ese momento no dejó de trabajar sobre ellas. Diez años después, en 2003, dió en el clavo: aquel sistema, capaz de cortar y pegar ADN de manera rápida y eficaz, era una defensa de las bacterias frente a los ataques de los virus.

Gracias a la difusión del descubrimiento del alicantino, este verano científicos chinos ya han empezado a realizar el primer ensayo de superedición de ADN en humanos con tumores de pulmón muy agresivos. Y en junio, el microbiólogo de la Universidad de Alicante ganó el Premio Rey Jaime I de Investigación Básica.  

María Blasco. Foto: FLICKRInvestigación alicantina de primer nivel

Pero Mojica, desconocido para el gran público hasta hace unas semanas, no es el único científico alicantino entre los investigadores nacionales más destacados. María Blasco y su equipo trabajan desde hace más de cuatro años en la reducción del crecimiento de los tumores de pulmón y en 2015, lograron destruir las células cancerígenas al eliminar en ratones la enzima TRF1 que protege los telómeros, causantes de la propagación de la enfermedad, y frena el crecimiento del carcinoma de pulmón.

La alicantina dirige a un grupo de investigadores del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), que ha logrado frenar el crecimiento de este tumor en ratones gracias a una innovadora y efectiva diana terapéutica: los telómeros.

Los telómeros, son unos capuchones formados por seis proteínas, que están situados en los extremos de los cromosomas y que sirven para proteger la información genética del organismo. Y es que cada vez que una célula se divide, duplica su material genético (el ADN), que está empaquetado en los cromosomas, pero en cada división celular, los telómeros se van haciendo más y más cortos; cuando son excesivamente cortos, se vuelven tóxicos para la célula, que deja de replicarse y es eliminada por el organismo.

Ratón de laboratorio. Foto: PIXABAYLas células cancerígenas, sin embargo, son capaces de dividirse y multiplicarse sin que sus telómeros se acorten demasiado. El secreto de su inmortalidad es la telomerasa, enzima que repara constantemente los telómeros y que en la mayoría de las células sanas está «apagada», mientras que en las tumorales está activa. Los científicos han intentado sin éxito hasta el momento frenar el crecimiento del cáncer inhibiendo la telomerasa de sus células.

Ahora, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, con la colaboración del Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la Universidad Complutense, ha encontrado una nueva manera de enfrentarse al cáncer: atacar los telómeros sin alterar la telomerasa.

La financiación pública a los proyectos de investigación científica debe ser una prioridad en un país como España con destacados profesionales que trabajan día a día por mejorar con sus avances la vida de las personas. Frenar o erradicar el cáncer debería ser uno de los objetivos prioritarios de las instituciones sanitarias y para ello se hace imprescidible una apuesta firme por la investigación nacional y por  nuestros científicos. Tal vez haya llegado la hora.

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